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abril 04, 2016

La mentira de la masculinidad musical y otras yerbas (Cada vez menos objetivo)

Todo se achica o agranda según el entorno y el momento. Hay días en los que todo lo que cuatro días atrás me importaba y enojaba, me parece una huevada. Creo que se llama “enfoque de prioridades” o al menos es el nombre que yo usaría de ser psicólogo, sociólogo o barman. Pero hoy no es uno de esos días y continuo pensando nimiedades.
Puedo pensar en muchas cosas pendientes que deberían ocupar mi cabeza, llamémosle preparar los impuestos del 2015, refinanciar la hipoteca, pagar el teléfono, terminar mi novela, preparar mis clases. Podría preocuparme por cómo estarán mis hijos en la escuela, si se mojaron al bajar del bus o si el almuerzo les será suficiente. En realidad siempre estoy preocupado por esas cosas y ahora también, pero son esas preocupaciones permanentes que ya forman parte de mi personalidad. Los hijos te obligan a vivir aterrorizado 24/7 pero eso es otro tema que debería tratar en terapia si hiciera alguna, eso y el temita de Richard Tyson o mi desinterés por los negocios o el desperdicio de mi capacidad psíquica o como usar el don de calcular un litro de agua a ojo nomás.
Puedo enojarme con lo del #panamapapers, pero la verdad es que no me sorprende y como vengo diciendo hace rato lo del contrabando de autos fue suficiente para desconfiar del presidente.
Algo que tiene ocupada mi mente desde hace unos quince minutos en el tema de la clasificación de muchos argentinos de la sexualidad de acuerdo a la música que se aprecia.
Que Babasónicos es de putos, que Arjona es para minas poco agraciadas, que La Renga es para machotes. Que Maroon5 es de putos, que Jason Mraz es para millennials rellenitas y AC-DC es para machotes. Que Maná es para putos, que Sandro es para señoras gorditas y Motorhead es para machotes.
Otra clasificación podría ser que Sabina es para aburridos, Roxette para divertidos y Pantera es para machotes. Que “Pedro y Pablo” es para aburridos, Calamaro para divertidos y Pappo es para machotes. Que Baglietto es para aburridos, Miranda para divertidos y Almafuerte es para machotes. Que Spinetta es para aburridos, Tan Biónica para divertidos y Los Redondos son para machotes.
Las mentes más avezadas se habrán dado cuenta que apunto hacia la música para “machotes” que sin lugar a dudas necesita una vuelta de tuerca y una aclaración. No existe tal cosa. El rock duro, o pesado, o trash es definitivamente el opuesto a la masculinidad, elemento innecesario si los hay pero que todavía es considerado una “cualidad” en algunos círculos. Veamos: unos tipos en un escenario, con ropa ajustada y de cuero a veces, pelo largo y gritando me parecen lejanos al concepto social de “machote”. Observemos al público fanático, un grupo de muchachos de aspecto similar a los del escenario pero en este caso saltando, chocándose, moviéndose desaforados, cantando y transpirando, me recuerda más a una orgía homosexual que a un grupo de “machotes”
Creo que la música no puede ser un elemento indicador de la masculinidad, cada quien encuentra el estilo que le hace bien y que su espíritu necesita para digerir los malos tragos o para reafirmar los buenos. El arte no debería ser nunca algo ligado a las preferencias sexuales, y si lo estuviera, no debería haber prejuicios que nos limiten el disfrute por ese tema.

La masculinidad no es una cualidad ni un defecto, es un mandato social que ha producido bastante daño en las almas sensibles de este mundo.

septiembre 23, 2015

“Mincho, no es que te quiera enseñar pero es para que aprendas” Luis Antonio Mereles 1990

Dicen los que saben que para hacer un buen mate se necesita tiempo y un singular talento, sin embargo yo no creo que sea pa’ tanto y que con un poco de ganas, agua caliente y una bombilla, el ciudadano de mente abierta puede lograr un producto de calidad incluso superior a la de aquellos que hacen un ritual de tal cotidiana acción. La introducción puede parecer vacía, y lo es. Hilando fino puedo encontrar en ella un par de palabras que me hacen ruido: bombilla y ritual. La bombilla efectivamente genera un ruido cuando el mate está en su definición. Ritual es una palabra a la que suelo escaparle pero, al igual que la matemática, me atrapa cada vez que me alejo un poco. Ritual y ciclo suelen ir de la mano, y eso es más triste aun que batir el mate creyendo que el polvillo va a cambiar el gusto.
Aprender es a mi entender uno de los rituales por excelencia, ojo, aprender con método en Escuela o universidad.
Mi inteligencia me ha permitido superar sin esfuerzo la escuela y rechazar los esfuerzos universitarios. ¿De puro vago? Se preguntaran algunos con bastante razón; sí y no, contestaré.
Aprender es, ante todo, un acto de humildad. Es permitir a otra persona explicarte lo que sabe. Suena simple para la mayoría de las personas, pero existimos un tipo de personalidades que somos impermeables a ese tipo de situaciones. Soberbia, dirán otros, puede ser, diré yo que no busco absolución alguna con este escrito. Pero debe haber algo más que todavía no he descubierto. 

 Aprender es la palabra clave de mis 43 años, y las preguntas son muchas: qué, dónde, cuándo, con quién, para qué, cómo. Dicen los que saben que nunca es tarde para aprender, ahí discrepo un poco, a mi edad podría aprender muchas cosas, desde física cuántica a filosofía o desde derecho a sicología, pero ya es tarde, aunque quizás de todas maneras lo haga. Es tarde porque he perdido la inocencia del alumno. El alumno debe creer en el maestro como un ente superior de conocimientos. A mí ya no me sale por una mezcla de soberbia y experiencia. ¡Qué más quisiera yo que mi mente me permitiera aprender libre de prejuicios!
 De todas las preguntas formuladas me voy a detener en “para qué aprender” y ahí el abanico se extiende hacia el universo. Los motivos pueden ser muchos, desde para tener un título, para ayudar a la gente, para ganar dinero, para pertenecer a un círculo social, para sentirse bien, etc. Todas son válidas y respetables, aunque ninguna me convence. Ser médico por ejemplo cumple con casi todos los parámetros, abogado, algunos menos; filósofo, un par; matemático, uno o dos, contador por ahí anda. Pero qué pasa cuando los intereses van por otro lado. Me parece envidiable la gente que ha aprendido en la universidad (casi tanto como las personas de fe), aclaro por las dudas se me enojen algunos.
Aprender debe ser el puntapié inicial para experimentar y superar lo aprendido. ¿Qué esa es la idea? ¿Qué la universidad es una herramienta para enfrentar el futuro? Un medico que cura enfermos con lo que ha aprendido ¿Descubre nuevas formas de curar fuera de las fronteras del conocimiento adquirido?
Un abogado ¿Descubre, no como manejar las leyes, sino como hacer justicia real? Un contador ¿Descubre como inventar formulas simples para situaciones confusas? Un filósofo ¿Descubre cómo ser interpretado por las mentes más básicas? Un periodista ¿Descubre cómo investigar sin preconceptos? Algunos sí, seguramente y para ellos mis respetos.

Volviendo a mis 43 años, la única respuesta posible para mi “fracaso” estudiantil es la falta de un lindo “Para qué” Sin embargo, como autodidacta, me las vengo rebuscando más o menos bien aunque sin destacarme demasiado. Si el “para qué” fuera el dinero trabajaría mucho más. Si fuera un título en sí mismo sin duda lo tendría, si fuera para pertenecer a un círculo social me las rebuscaría por otro lado, si fuera para ayudar a la gente tendría que ser mejor persona. Me queda la opción “Para sentirme bien” pero tengo miedo que el efecto sea el mismo que da un auto nuevo y que dura poquito.
Espero llegar a los 44 con un “Para qué” grande como una casa. Mientras tanto sigo en la lucha....

abril 30, 2011

Empezar de abajo y otros delirios

Empezar de abajo decía mi padre, hay que empezar desde el principio.
Mas no existen los principios. Todo en la vida es una sucesión de hechos encadenados de la mejor manera que nos sale.
Hoy conocimos a alguien, está bueno eso, pero no podemos llamarle el principio de la relación, porque cada cosa que hicimos hasta el momento nos dirigió hacia ella, y a su vez, posiblemente también sea lo que la aleje de nosotros.
Es un problema pensar así, especialmente cuando el oficio de uno es contar historias, pero el mismo oficio se encarga de encaminar las letras transformando en difusos los comienzos y los finales, porque, lamentablemente nada tampoco termina hasta la muerte. Los libros deberían terminar con la muerte de todos los personajes.
Hace tiempo quiero escribir un cuento sobre héroes encontrados por la muerte antes de tiempo, pero, si no llegan a ser héroes porque se mueren, sólo son personas normales con todas las intenciones de llegar a héroes, pero sin el detalle de la supervivencia.
Me estoy yendo por las ramas como si mi historia se tratara de un árbol genealógico.
Quiero escribir historias de amor, románticas y conmovedoras, pero no me sale.
No soy romántico, le propuse a mi mujer matrimonio por teléfono, y me pareció suficiente el anillo de oro para el triplete “declaración-compromiso-casamiento” No solamente eso, al anillo lo perdí al segundo año de casado y nunca lo repuse. Mi mano es soltera desde hace diez años. Es un símbolo sin importancia (me digo) pero quizás tenga alguna repercusión en el futuro de mi matrimonio.
En algún momento se desencadenarán los reproches y ese bizantino detalle “anillístico” formará parte de la primera fila y yo sólo podré defenderme con disparos de amor, a veces más dañinos que las balas y otras insignificantes y carentes de toda fuerza.
El amor, ladies and gentelmen, es algo difícil de soportar, pero está bueno. No siempre, pero la mayoría de las veces, hace que nos sintamos refugiados y seguros. Bien dije “hace que” y “a seguro se lo llevaron preso”, pero al menos la sensación es agradable.
Amar es entregarle una gran parte de tu vida a otra persona, no es tan complicado. El problema es que no siempre se trata de la persona correcta y entonces un día te das cuenta de que en lugar de “lavarla a mano”, mandaron tu vida a una tintorería de limpieza en seco y se te estropeó y encogió demasiado. Entonces tu vida no te entra o te da vergüenza usarla. Eso debe ser triste, le he visto en muchas personas. La mayoría de ellas, en lugar de agarrar su vida y lavarla con cuidado y cariño, no, se la entregan a otra persona sin pensarlo demasiado. Otras, nunca más dejan que nadie se la lave y tampoco es lo ideal.
Siguiendo con las analogías “baratas”, a la vez de que nuestra vida es lavada de diferentes maneras nosotros debemos mantener presentable la vida de nuestras parejas y ahí vienen los agobios; que que ayer te la lavé, que que te la lavo mañana, que que ponétela así que la mancha no se nota tanto, etc., etc. Porque no se trata de andar haciéndose lavar la vida y listo; también tenemos que agarrar el jabón en barra, el cepillo y la tabla de lavar y darle duro y parejo a la vida de quien nos acompaña.
Cuando se alcanza un estado de conformidad con la forma de limpieza de tu vida y la de tu pareja, se llega a un equilibrio donde las pulcritudes y las manchas pasan a un segundo plano y se consigue una tranquilidad de espíritu más o menos recomendable. ¿Cuánto se tarda en lograr eso? Días, años, nunca, durante períodos, que se yo. En mi caso demoró unos siete años, quizás ocho. ¿Lo logré? Vaya uno a saber. A veces pareciera que sí.
Quizás la clave sea la libertad, y no hablo de libertad descontrolada y come caminos, la libertad es mucho mas intangible que eso, la libertad es un sentimiento de poder hacer y decir cosas sin el peligro de lastimar a la pareja. O al menos lastimándola de manera superficial sin llegar a heridas graves. O al menos lastimándola de verdad, pero sin el peligro de “todo se va a la mierda”
¡Háblenme del amor, señoras de grandes pechos y hombres bien dotados! ¡Cuéntenme de qué se trata esa vaina!
Yo sólo sé la parte que me ha tocado, pero debe haber tantos matices inimaginables y posiblemente más coloridos que el mío, no digo mejores porque yo soy un afortunado. Muchos me envidian, sin ir más lejos, mi vecino Eric a veces me consulta sobre como manejar situaciones insostenibles con su esposa. Insostenible es Eric, con sus ciento y pico de kilos. Mucho para su mujer, tan pequeñita. Pero ella es fuerte, claro que no es simpática, ni Eric lo es. A veces les sugiero que alguno de los dos debería reírse, aunque el otro se enoje, pero ellos insisten con la seriedad y pulcritud.
Ella se viste como una señora, siempre con pantalones negros sueltos y camisas blancas aburridas. Me gustaría preguntarle si al menos la ropa interior es sexy, todavía no hay tanta confianza para eso. Eric, en cambio, usa ropa ajustada, generalmente Lacoste o Ralph Lauren, que le queda bastante mal considerando las dimensiones de su estómago.
Creo que no pueden salirse de su “10 years plan” y por eso andan serios y con problemas. Porque son tan afortunados que es seis años completaron el plan, pero son tan americanos que deben esperan cuatro años para trazar uno nuevo. El plan era: doscientos cincuenta mil por año: se reparten entre 140 ella y 130 él; la casa de sus sueños: lista y habitada; hijo: la niña no salió linda pero es sanita; hasta tienen camionetas costosas e iguales (una negra y una blanca)
¿Dónde está el problema? Lamento decirlo pero debe ser sexual. Cuando tenga confianza para hacer preguntas de ese tipo, me enteraré de lo que realmente me interesa.
Mi otro vecino, Philix, un cincuentón “made in Rusia” con esposa al tono, creo que es feliz. Claro que es ruso y nunca va a contarme sus problemas. Pero se lo ve contento al hombre, siempre rodeado de amigos y de hijos.

¿Es el amor el que define la felicidad? No tengo idea. Antes pensaba que el sexo y la comida mandaban, pero cuando las hormonas se tranquilizan se esperan más cosas además de comer y coger bien.
aclaracion: este escrito no tiene remate, puedo seguir escribiendo sobre él, la bola seguirá siempre girando y las conclusiones serán efímeras, como yo, que desaparezco lentamente

enero 22, 2009

La libertad frígida

Simulaba ser decente, simulaba ser comprensivo, simulaba hablar con corrección, simulaba estar enamorado.
Claro, yo lo conocía bastante bien, y eso que nunca fuimos muy amigos. Tal vez lo conocía tan bien por eso. Nos teníamos simpatía, por que negarlo, pero no existía el cariño suficiente como para perder la objetividad.
Yo lo sabía porque yo era parecido, yo simulaba muchas cosas también, aunque con el tiempo mi tolerancia flaqueaba por muchos frentes.
Alguna vez hablamos del tema y nos reímos entre ginebras y cervezas. Llegamos al punto de simular nuestra felicidad, tanto, que estuve a punto de convencerme que era así. Después, lógicamente los ciclos lo tiran abajo a uno. A él no, su felicidad simulada se prolongó a través de los años y creo que continúa.
Claro que yo sé que simula, no una amargura porque no es un tipo amargo, simula una conformidad para con su falta de libertad.
“Como si la libertad sirviera para algo”, me dijo un día antes de casarse. “La libertad es una ausencia total de paredes donde sujetarse, es algo un poco adolescente, algo que soñamos pero que no seremos capaces de homologar con nuestro equilibrio interior. Yo necesito, después de mucho tiempo, algo que me marque un camino delimitado. No sé si lo soportaré mucho, pero si no lo pruebo es posible que me esté perdiendo de algo”
Era extraño verlo en un ambiente tan rígido, tan tranquilo. Debo admitir que me chocaba. Pero él se movía como pez en el agua, trabajaba, ganaba plata, tenía hijos, dormía en horarios lógicos, visitaba personas y personas lo visitaban, hacía deporte y hasta creo que jugaba al golf.
Pasaron años y él seguía con cara de conforme.
Yo, en cambio, seguí con mi libertad y me fui hundiendo en la amargura.

Porque las posibilidades de felicidad no existían en mi mente, simulaba estar bien y también simulaba estar mal porque no es bueno que la gente piense que uno no tiene preocupaciones.
Un día empecé a preocuparme, algo no estaba bien en mí, mi libertad había dejado de servirme para sentirme libre.
Entonces lo fui a visitar y conversamos de la mano de un buen vino. No llegué a ninguna conclusión.
¿Qué es la libertad? Es posible que se trate de algo distinguible entre muchas sensaciones, quizás sea algo que deseamos tanto que no nos enteramos cuando la tenemos, ¿y cuando la perdemos? Acaso no se trate de algo que se pierda sino de una sensación que sólo se encuentra.
La libertad es la ostentación del egoísmo, es nuestra y no puede compartirse. La libertad no significa felicidad. La libertad genera muchos sentimientos, pero la felicidad no tiene mucho que ver con ella.
La libertad es un arma para dominar a los oprimidos, algo así como un paraíso en la Tierra, del cual nadie vuelve a contarnos su experiencia.
Sin embargo, conceptos diferentes de libertad hay por cientos. El preso que sale de la cárcel obtiene su libertad, claro que esa libertad será pequeña comparada con la que los hombres necesitan. Igual está bien y debe sentirse profundamente como algo maravilloso, hasta que deja de ser suficiente.
La libertad podría mutar a un “agradecimiento por haber abandonado una situación incómoda” y no estaría mal, aunque la nostalgia suele ser un poco hijoeputa y hasta hacernos añorar calvarios pasados. Porque la memoria es selectiva y no hay nada mas olvidadizo que ella. Si no, que me lo digan los divorciados que vuelven a casarse o las parturientas sufrientes.
La libertad esclaviza un poco, nos obliga a ser libres siempre y a rechazar posibles situaciones quizás agradables, creo que mi amigo no está tan equivocado.
Me parece que la libertad es un concepto demasiado grande, creo que por el momento una gran pasión a la que seguir tendrá efectos muy superiores. Yo sigo buscando.
Cruz J. Saubidet®


enero 15, 2009

¿Quién es el transgresor?

¡Se ponía colorete que daba miedo! ¡Y del antiguo!, porque si algo podemos ponderar de la cosmética, es su evolución en materia de coloretes y tinturas. Las señoras de antaño imprimían en sus mejillas colores irreales que, no entiendo por qué, no las colocaban en un punto inferior de la evolución humana.
El hombre vuelve al pasado y las modas que parecen modernas son solo una retrospectiva de anteriores, quizás más antiguas de lo que podamos imaginar.
Cuando el arete en la oreja masculina dejó de parecer transgresor (aunque la historia antigua nos muestra que no se trata de algo moderno) los hombres comenzaron a cercenar otras partes de su cuerpo; así fue como nariz, ceja, lengua, ombligo, labio, pezón y hasta glande comenzaron a lucir adornos externos. ¡Nada de moderno! Tribus antiguas nos impresionaron con tales costumbres en revistas científicas.
¡Y los tatuajes! ¿Quién hoy en día no luce algún dibujo perenne sobre su piel? Claro que tampoco es algo moderno, quizás la carga significativa sea menor ahora, pero no difiere mucho de las culturas ancestrales.
Las egipcias pintaban sus rostros con esmero, las chicas y señoras de hoy en día también, ya sin temor al negro extendido sobre los ojos.
Agradezco que el colorete ya no exista en la forma de los ochentas, lo más cercano que queda es Pucca, pero es un dibujo animado.
Me pregunto si la transgresión tiene autenticidad y no encuentro muchas respuestas. Tal vez se trate de ciclos históricos y nada más. Luego de algunos años, las sociedades se abren y transforman años de represión cultural en transgresión. Pero esa transgresión no suele diferir de otra anterior.
Es posible que la transgresión pura venga del lado de la investigación. Sólo alguien que inventa algo totalmente novedoso y con eso rompe verdaderamente conceptos establecidos, puede llamarse un verdadero transgresor, sin importar que se vista como el más regular de los mortales.
El resto de nosotros,(que se viste distinto a la media, que usa aros, tatuajes, piercings o hasta que escribe pavadas queriendo ser “diferente”), solamente formamos parte de un ciclo histórico repetido que quedará en la nada luego de unos años. El transgresor es aquel que con su huella cambia el mundo, el resto es moda.
La transgresión es inteligencia usada en función de romper parámetros establecidos, aunque me gusta más el concepto de parámetros inexplorados.
Así las cosas, mientras no se me ocurra nada interesante, seguiré siendo uno más del montón, es triste, pero peor es el colorete.

Cruz J. Saubidet®

diciembre 09, 2008

sobre los placeres

-No tengo plata, loco, soy pobre.

-Y llorón. No tenés plata para algunas cosas, pero sí para otras.

-Para algunos gustitos si. Pero siempre lo justo, nunca quedo satisfecho del todo.

-Dame un ejemplo.

-El vino.

-Vos sí que sos profundo.

-Nunca dije que fuera profundo. Algunos quieren tener plata para comprarse autos caros, casas, ropa. Yo no, me gustaría tener plata para gastarme mil pesos en una noche de vinos buenos.

-Si vos creciste tomando vino barato en damajuana de cinco litros.

-¡Por eso! la vida viene bien y uno disfruta lo que tiene, pero, un día, alguien te convida un vino de doscientos pesos y todo cambia. A partir de ese día, todos los vinos son una porquería.

-Sos medio pelotudo.

-No. Pelotudo me siento después, cuando empiezo a gastarme doscientos mangos para disfrutar ese vino. Igual, uno cada tanto no es tan grave. Pero tiempo después, probás uno de mil, y la vida cambia otra vez. Calculá que para comprarme uno de esos vinos, tengo que ahorrar seis meses.

-¿Compraste?

-Estuve en el sur trabajando dos meses, viste que allá te cagás de frío pero se gana mucho más. Volví en colectivo en lugar de en avión y no “la puse” todo este tiempo solo para ahorrar guita. Cuando salga de acá, voy a comprarme la botella.

-Vos, estás loco del todo.

-Los placeres, hay que dárselos en vida.

-¿Es tan bueno ese vino?

-Si me acuerdo te traigo un traguito.

-Estás loco, mil mangos en una botella de vino.

-¿Cuánto te costó ese telefonito?

-Cuatrocientos.

-¿Y me decís a mí que estoy loco?

-El teléfono me viene durando bastante más de lo que te durará esa botella.

-Sí, pero la emoción de tenerlo te debe haber durado lo mismo. Al fin de cuentas, tendrá muchos “chiches”, pero para hablar por teléfono con un aparato de treinta te sobraba.

-Puede ser. Ni vos ni yo estamos libres de vicios. Yo, la tecnología; vos, los vinos. Algunos se gastan eso o más en un polvo con una puta cara, otros se lo juegan en el casino o se tiran en un paracaídas. Tenés razón. Los placeres hay que dárselos en vida.

-Más vale, loco. Ahora me voy a tomar mi vino, tengo que aprovechar que voy a estar solo hasta las nueve.

-Nos vemos, no te olvides de traerme un traguito.


Cruz J. Saubidet®

julio 06, 2007

Disertaciones sobre la maldad y la bondad.

El hombre es malo por naturaleza, en algunas ocasiones se vuelve bueno y en ese momento pierde la libertad.
¡Nadie podrá acusarme de ser buena persona! Repite hasta el cansancio un gran amigo, no mío porque es demasiado malo, pero creo que tiene algunos que son malos como él.
Los niños son la prueba de que la maldad está en la pureza, son sádicos, violentos, desordenados, desconsiderados; y lo peor de todo es que aprenden con velocidad todo lo que se les cruza.
Cuando un niño es bueno llama la atención, supongo, porque no es natural que sea así. De los niños buenos se desprenden dos situaciones que lo llevaron a eso: O una gran represión exterior, o un grave problema interior a base de complejos.
Por supuesto que es mucho más cómodo tener en casa a un niño bueno, pero como padre debo preocuparme de que mi hija trabaje su maldad de la mejor manera para que viva una niñez saludable.
Desde hace tiempo me pregunta sobre la bondad de ciertos personajes:
¿El Papa es bueno? ¿Kirchner es bueno? ¿Bush es bueno? ¿Vos sos bueno? ¿Mamá es buena? ¿Tus amigos son buenos? ¿Las monjas y los curas son buenos? ¿María Elena Walsh es buena? ¿Los perros son buenos?
A todas las preguntas le contesto lo mismo: Masomenos, nadie es malo ni bueno o mejor dicho, todos somos un poco malos y un poco buenos. Entonces, enojada con mi respuesta dice: ¡Mamá, papá dice que vos no sos buena! Y ante la cara recriminatoria de mi mujer agrego: Si fueras buena no nos habríamos casado.

Demostrarle a mi hija lo imprescindible de la maldad (en la justa medida) para una vida saludable es hasta el momento el trabajo más arduo que he enfrentado como padre.
Mi empeño se debe a que debo haber sido un niño bueno y mis recuerdos de la niñez no son los más agradables. “Mientras uno anda con otros chicos buenos la situación va bien, pero al momento de cruzarse con alguno de esos mal llamados malos (hoy les llamo normales) todo se complica” Y el mundo está lleno de niños normales.

Uno de los síntomas que demuestran que alguien se está VOLVIENDO BUENO es la CONSIDERACIÓN HACIA EL PRÓJIMO. Ese elemento nos transforma en personas adaptadas y confiables. De la consideración se desprende la responsabilidad y desde ahí a la beatificación ya quedan pocos pasos.
Una vez que ya somos buenos, necesitamos lo que algunos llaman la “sal de la vida” y consiste de actitudes aisladas donde la consideración y la responsabilidad son dejadas de lado. Hay que tener cuidado, porque esos pequeños actos aislados son adictivos y si abusamos de ellos pueden poner en peligro nuestra cómoda vida actual.

Yo fui un niño bueno hasta que me di cuenta, después fui un adolescente feliz, volví a ser considerado y responsable cuando me casé, más aun cuando nació mi hija. Hoy en día estoy en la búsqueda del equilibrio.

Cruz J. Saubidet®
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noviembre 13, 2006

La verdad debe ser dicha con cuidado, así y todo suele doler.

Perdoname loco, en realidad no te quería cagar de esa manera,
bueno,... sí, quise en el momento, pero después me arrepentí,
bueno,... si hilamos fino y consideramos que el arrepentimiento es lamentar lo ocurrido y proponerse seriamente no reincidir en la falta, no te voy a seguir mintiendo, es posible que lo vuelva a hacer, pero también te aseguro que me volveré a arrepentir,
bueno,... no sé si tanto, porque mi propia experiencia me viene demostrando que después de un cierto número de repeticiones, el arrepentimiento va perdiendo posiciones,
bueno, pero mi propósito, de momento, es no volver a hacerlo,
bueno,... si estoy diciendo que quizás lo vuelva a hacer significa que al menos gira por mi cabeza la reincidencia, ¿eso es malo?
bueno,... sí, es malo pero no tanto, malo sería que te prometiera que nunca más y después, vos me entendés...
bueno,... si no entendés estás en tu derecho, aparte, no fue para tanto, ¿o te pensás que es la primera vez que lo hago?
bueno,... a vos sí, es la primera vez, pero no sos el único amigo que tengo, no sabés la cantidad que he perdido...
bueno,... no los he perdido a todos por la misma causa, en ocasiones la distancia ha influido, o el desinterés, o la falta de compañerismo...
bueno,... no es para tanto, si nos ponemos a exagerar por cualquier pavada nos vamos a ofender y así no hay amistad que aguante...
bueno,... en realidad, en el fondo, fue por tu bien, alguien tenía que frenar tus intenciones, ¿hasta donde querías llegar?
bueno,... yo me sigo sintiendo tu amigo, si perdiste por un voto tené en cuenta que de haberte dado el mío empatabas, no ganabas.
bueno,... yo podría haber jugado algunas fichas a tu favor, pero no podía basarme solo en la amistad para apoyarte, yo te quiero mucho pero no te considero con capacidad suficiente para el puesto.
bueno,... no te estoy menospreciando, pero abrí un poco la cabeza y entendé que tenés tus limitaciones...

Sabés una cosa, ¡me cansé de las recriminaciones!, ahora que lo pienso era mucho más simple mentirte, si no tenías forma de saber la verdad ¡para qué mierda te la dije!

Cruz Joaquín Saubidet®

NUEVA HISTORIA DE MI ADOLESCENCIA!!!!


mayo 23, 2006

Engaños, mentiras y mentiritas.


Engaños y engañadores, ¿quien es quien?, la línea es tan frágil y fina que sortearla no significa demasiado esfuerzo. Todos recordarán el “hombre del piano” en Inglaterra, lo que no todos saben es que se trataba de un actor y músico fracasado que logró acaparar los medios con una gran y eficiente mentira.

Vale aclarar que si bien no nos afectó demasiado el engaño, sí lo hizo con la cantidad de especialistas de la psiquis, periodistas y autoridades que quedaron mal parados frente al acto falaz.

De mentiras y engaños está llena la historia, muchos ya han hablado de ello.
Quizás Platón nos engaño con la Atlántida o al menos con su ubicación en el estrecho de Gibraltar, pero nunca sabremos si fue su culpa o solo se trataba de ficción.

La historia está llena de mentiras, si tenemos en cuenta la posibilidad de que un pícaro hace 1000 años hubiera documentado guerras inexistentes, reyes poderosos, turbas populares, etc., etc., caemos en la triste realidad de que poco de lo que sabemos es cierto.

Desde la guerra de los cien años que no fue tal cosa; la conquista de América que fue usurpación; la evangelización que solo fue un método de dominio, las armas de destrucción masiva de Irak; Hitler convenciendo a un pueblo alemán exaltado; las invasiones inglesas a Argentina en 1806 (también el Mundial de Fútbol 1978); los cascos blancos y las misiones de “paz” de la ONU; el FMI y la “ayuda” a ciertos gobiernos; las elecciones en Cuba o en otros países y el desarme nuclear entre miles de ejemplos; los engaños se transformaron en una realidad ineludible a la hora de contar la historia.
Hoy día tenemos elecciones en muchos países y si paramos la oreja podremos reconocer muchas de las millones de mentiras de las campañas. También es mentira la HR4437 y la propuesta de Bush de la reforma justa y segura, las leyes anti discriminación son una falacia como también cuando los presidentes dicen que no buscan la reelección.
La política siempre es engaño, ya lo plasmó Maquiavelo en algunos párrafos:

“La necesidad del príncipe de no observar la fe (la palabra) dada cuando tal observancia se le vuelva en contra o se hayan extinguido las causas que la hicieron prometer.”
"El fin justifica los medios."
"La astucia, la hábil ocultación de los designios, el uso de la fuerza y el engaño, adquieren categoría de medios lícitos, si los fines están guiados por el idea del buen común.”
“La política es el arte de conquistar el poder."
Esas frases escritas hace casi quinientos años, han sido el leitmotiv de todos los gobernantes futuros. Estos han engañado, estafado, desfalcado, matado y torturado valiéndose de engaños y mentiras.

Sería injusto colocar al poder de turno como amo y señor de los engaños, si bien tienen la exclusividad en lo que a desastres se refiere, hay muchos ciudadanos de a pie que se han valido de la mentira para lograr al menos su cuarto de hora (o mucho más) exitoso.

Ejemplos simpáticos de timadores hay también cientos: En 1835 el diario The Sun de Londres, publicó artículos sobre los descubrimientos logrados por sir John Herschel y su telescopio asentado en África. Los relatos rezaban sobre mares lunares y seres alados y las ediciones del diario se agotaban rápidamente. Al momento de enterarse el astrónomo de los artículos con su nombre obligó al diario a rectificarse y explicar que el supuesto telescopio se había dañado antes de llegar a destino.

En 1969, un periodista americano tiró por el suelo el gusto literario americano. Con la ayuda de 24 periodistas del Newsday produjo el libro Naked came the stranger” (Desnuda vino la extraña). Este libro carecía de cualidades, la historia era mala, los personajes aburridos y ante todo estaba mal escrito. Cada periodista debía escribir un capítulo que tuviera al menos dos escenas de sexo. El libro fue un éxito. Paradojas de la sociedad, el éxito fue mayor aun en cuanto se supo del engaño.

El monstruo del lago Ness (Escocia) es un engaño de larga data, no existen documentos que lo comprueben y ya está confirmado que la famosa foto de 1934 se trata de un escenario creado. Como negocio resultó fabuloso para los habitantes de la zona escocesa.

El filipino hermafrodita embarazado, la máquina de lluvia, la tribu de las cavernas en Mindanao (Filipinas), la marea solar que se produciría el 5 de mayo del 2000 cuando la Tierra se alineara con el sol y cinco planetas, el gigantesco cometa NEAT que acabaría con la humanidad en el 2003, el recordado Y2K y Enric Marco"el deportado número 6.448", era presidente de la asociación Amical Mauthausen (sobrevivientes de los campos nazis) y engañó a todos por décadas sobre su estadía en los campos de concentración; son algunas muestras de que el ciudadano común, contando con la ayuda de los medios de comunicación, puede llevar sus mentiras hasta límites insospechados.

Por eso yo desconfío, antes de creer algo debo elaborarlo bastante y así y todo me cuesta asimilar la información. Creo que viene de la infancia cuando cierto verdulero me dijo que los tomates eran buenos, aunque tal vez fue mi peluquero el culpable, antes de irme me dijo que el corte me quedaba bien.

Cruz Joaquín Saubidet®
Publicado en El Nuevo Cojo®


marzo 22, 2006

El nacionalismo en bicicleta


Cuando era niño, yo era el más nacionalista de todos. Claro que no sabía que era ser nacionalista sino que consideraba que no existía otra forma de ser útil a la sociedad que trabajando para ella. Mi inocencia no estaba mal, incluso mis infantiles pensamientos no lo eran tanto.
Yo pensaba en mi futuro cuando andaba en bicicleta, aunque no pensaba que pensaba en el futuro. Una bicicleta amarilla fue el mejor regalo que recibí mi infancia y es posible que mi inconsciente agradeciera a mis padres el presente de la manera más sutil que tienen los hijos para agradecer a los padres la crianza: No molestarlos. La bicicleta sirvió para eso, y además para planificar un futuro que desconocía estar planificando mientras pedaleaba hacia ningún lado por los caminos de tierra. Yo era nacionalista, ya lo dije, suponía que la única forma honrada de trabajar era el trabajo estatal y que si sucediera que un día trabajase para una empresa no pública iba sentir una especie de traición para con el estado que suponía me cobijaba.
No era el mejor momento para ser nacionalista aunque los medios vomitaban motivos para serlo. Primero el mundial 78 ganado de local ante Holanda “Holanda la copa, se mira y no se toca” después la guerra de Malvinas donde “casi” le ganamos a los ingleses y Margaret Thatcher era una vieja podrida. Después nos rendimos y volvió la democracia con Alfonsín.
A partir de 1984, una vez pasado el furor de la democracia renacida, me volví apático hacia la política e incluso mi futuro perdió el plano principal. Mi bicicleta había envejecido y mis pensamientos corrían por carriles mundanos y normales. Pensaba en pasar el camión de la basura, hacer wili, saltar montículos y andar por delante del resto.
El colegio trataba de politizarme pero no lo lograba, mis amigos querían hacerme peronista, comunista, fascista, socialista, radical, etc.; pero no lo conseguían.
A esa altura yo aspiraba a una bicicleta de carrera, esas con el manubrio hacia abajo, 16 velocidades y asiento rígido, pero seguía con mi vieja amarilla que, despojada de guardabarros, frenos, adornos y canastos, solo conservaba lo básico para su funcionamiento. Entonces sucedió que con cierta destreza me hice de otra vieja bicicleta y la vendí junto a la amarilla en función de mi deseada bici de carrera. Una vez sobre el asiento de la nueva, empecé a extrañar el anterior mullido, incluso el nuevo manubrio me obligaba a ir agachado con el dolor de espalda posterior, eso sí, andaba mucho más rápido. Los cambios no me servían para nada dada la planicie de la ciudad y fue en esa época cuando se pusieron de moda las “todo terreno” y mi flamante bicicleta pasó a ser un vejestorio.
El estado también cambiaba, fue estatista, protector, justiciero, miedoso, antiguo, retrógrado, liberal, corrupto, privatizador, mentiroso, rencoroso, más corrupto, chupa medias, rebelde, gigantesco, derrochón, unilateral, medio bobo, corruptísimo, inconsciente, calculador, inoperante, injusto, etc. Al igual que mi bicicleta iba siempre un paso atrás. Por ese tiempo o por este, mi nacionalismo se fue perdiendo, descubrí algo muy feo y fue que el estado no era de todos y luego de las elecciones se convertía en propiedad de los ganadores. Pensé que se trataba de una mala racha de mala gente egoísta que tomaba el control de las cosas, pero no, pasaron gobiernos y siempre me generaron la misma sensación, esa sensación de que desde sus puestos me iban quitando poco a poco el estado que supuse algún día se haría acreedor de mis servicios. Por ahora pienso así, solo estoy esperando estar equivocado y que llegue el día que considere nuevamente que solo trabajando para el estado lograré sentirme honrado.
Y dejé de andar en bicicleta.

Cruz Joaquin Saubidet®

enero 28, 2006

HUMOR + SERIEDAD= buen HUMOR


Desde mis diez años, la seriedad ha caracterizado el aspecto de mi cara y una mueca hacia abajo es el dibujo mas frecuente de mi boca.
A su vez, el humor ha sido mi herramienta predilecta y me ha sacado de más de un embrollo.
Entonces me pregunto: ¿Qué es el humor? ¿Qué lo diferencia de otros medios de comunicación?
No tengo demasiado claro el concepto aún, pero es sin duda la representación comunicativa más gratificante. Es probable que también sea la más difícil de todas, ya que es en el humor, donde el plagio queda a la vista con mayor facilidad. Creo que esa es la principal causa por lo que trato de evitar ese estilo literario. Es muy peligroso no caer en el error de imitar a alguien y una de las peores sensaciones que puede tener alguien que escribe es el comentario: Tenés el estilo de tal o ese chiste o ese estilo lo usó otro.
El problema en cuestión es que el humor es inevitable, está a flor de piel y salta de las formas más extrañas.
Las charlas en general poseen al humor como separador entre conceptos, como respiro impostergable ante tanta seriedad.
Los amigos necesitan del humor pues es la reafirmación de lo bien que lo pasa el uno con el otro.
Los romances abusan del humor en sus comienzos y este se agranda o se achica a la par de la pasión.
Los padres lo utilizan con sus hijos por simple egoísmo, ya que la risa que nos regalan luego de un chiste o unas cosquillas nos llenan el espíritu de felicidad.
Los profesores lo usan como un medio de acercamiento, aunque no siempre da buenos resultados.
Los gobernantes lo utilizan pero no siempre entendemos la gracia, ellos se ve que sí, ya que se ríen a carcajadas.
No tengo que aclarar que el humor está en todos los conceptos de la vida y que el de calidad está muy emparentado con la inteligencia. El humor debe ser rápido, debe calzar como una ficha de rompecabezas en ciertos casos y en otros debe descolocar al interlocutor, dejarlo tecleando como si se le hubiera caído un piano en la cabeza.
El humor debe ser maleable de acuerdo al interlocutor, el que lo utiliza debe poder diferenciar hasta que punto el chiste se transforma en agresión, como así también en que momento nos deja como tontos.
Otro tema que me ha desvelado es la personalización del humor. De alguna manera, una situación o entorno determinada puede generar elementos sutiles, pero estos pierden toda su gracia sacándolos de ahí.
Por eso señores, debo aclarar que todo lo que dije no sirve para nada pues la única realidad del humor es la sonrisa que despierta en los demás, por lo tanto, por más que me esfuerce en catalogarlo una de las cosas que quiero en esta vida es cagarme de risa.

julio 26, 2005

¿HUMOR? QUE ES ESO


Desde mis diez años, la seriedad ha caracterizado el aspecto de mi cara y una mueca hacia abajo es el dibujo mas frecuente de mi boca.
A su vez, el humor ha sido mi herramienta predilecta y me ha sacado de más de un embrollo.
Entonces me pregunto: ¿Qué es el humor? ¿Qué lo diferencia de otros medios de comunicación?
No tengo demasiado claro el concepto aún, pero es sin duda la representación comunicativa más gratificante. Es probable que también sea la más difícil de todas, ya que es en el humor, donde el plagio queda a la vista con mayor facilidad. Creo que esa es la principal causa por lo que trato de evitar ese estilo literario. Es muy peligroso no caer en el error de imitar a alguien y una de las peores sensaciones que puede tener alguien que escribe es el comentario: Tenés el estilo de tal o ese chiste lo usó tal otro.
El problema en cuestión es que el humor es inevitable, está a flor de piel y salta de las formas más extrañas.
Las charlas en general poseen al humor como separador entre conceptos, como respiro impostergable ante tanta seriedad.
Los amigos necesitan del humor pues es la reafirmación de lo bien que lo pasa el uno con el otro.
Los romances abusan del humor en sus comienzos y este se agranda o se achica a la par de la pasión.
Los padres lo utilizan con sus hijos por simple egoísmo, ya que la risa que nos regalan luego de un chiste o unas cosquillas nos llenan el espíritu de felicidad.
Los profesores lo usan como un medio de acercamiento, aunque no siempre da buenos resultados.
Los gobernantes lo utilizan pero no siempre entendemos la gracia, ellos se ve que sí, ya que se ríen a carcajadas.
No tengo que aclarar que el humor está en todos los conceptos de la vida y que el de calidad está muy emparentado con la inteligencia. El humor debe ser rápido, debe calzar como una ficha de rompecabezas en ciertos casos y en otros debe descolocar al interlocutor, dejarlo tecleando como si se le hubiera caído un piano en la cabeza.
El humor debe ser maleable de acuerdo al interlocutor, el que lo utiliza debe poder diferenciar hasta que punto el chiste se transforma en agresión, como así también en que momento nos deja como tontos
Otro tema que me ha desvelado es la personalización del humor. De alguna manera, una situación o entorno determinada puede generar elementos sutiles, pero estos pierden toda su gracia sacándolos de ahí.
Por eso señores, debo aclarar que todo lo que dije no sirve para nada pues la única realidad del humor es la sonrisa que despierta en los demás, por lo tanto, por más que me esfuerce en catalogarlo una de las cosas que quiero en esta vida es “cagarme de risa”.

julio 20, 2005

TODOS ESTAMOS EN LA MISMA


Publicado en el Nuevo Cojo Ilustrado (www.elnuevocojo.com)

El mundo parece más chico

Las cosas se agrandan y se achican, en general no podemos apreciar la transición porque estamos haciendo otra cosa.
Las cosas crecen y disminuyen de acuerdo a los ojos que las observan, y no se trata de ojos diferentes, en general es el propio ojo el que mira distinto. ¿Será que el tiempo envejece la vista? ¿Será que no-solo el cuerpo se hecha a perder? ¿Será que me pongo a pensar huevadas?
Recuerdo que hace mas de 13 años andaba errante por Bolivia, de norte a sur y de este a oeste observando todo. ¡Que grande era el mundo! ¡Que lejos que estaba todo en distancia y tiempo! Porque la lejanía muchas veces la decide el tiempo, ¡me lo van a negar! Todo el mundo dice Tiempos lejanos y lo dice bien. Consciente creé que está cometiendo un error gramatical imperdonable, pero tiene razón. El tiempo es distancia y casi nunca el maldito, permite volver sobre los pasos.
El mundo era gigante en Bolivia, todo estaba lejos y atrasado, la gente misma vivía en una realidad acorde al tiempo de su país.
Desde allá, Buenos Aires daba la sensación de súper potencia cultural-intelectual-tecnológica, eso me hacía sentir bien aunque no me servía de nada.
Cuando años después me instalé en Buenos Aires el mundo se me achicó un poco, al fin de cuentas vivía en el ombligo del país, incluso suponía que estaba en la cumbre de Latinoamérica. Con el tiempo, luego de conocer Río de Janeiro y San Pablo, comprendí que mi concepción del mundo estaba un poco trastocada, así y todo me encontraba en un sitio que para millones de personas significaba la meca de civilización.
Luego de mucho tiempo, el destino me colocó en la gran ciudad de Nueva York y digo gran ciudad no por el tamaño (es más chica que Buenos Aires) si no por lo que significa este lugar.
Ahora sí estoy en el ombligo del mundo y ahora sí todo es más pequeño.
Por esta parte del mundo se condensan y concentran todos los dineros y todas las culturas de la tierra, no exagero e incluso tratar de explicar lo que es Nueva York sería imposible sin caer en errores garrafales. ¿Cómo no voy a ver todo más pequeño?
A pesar de que la empatía siempre fue mi punto débil, viviendo entre tanta gente con historias tan dispares e interesantes, se me fue potenciando poco a poco.
Mi amigo Emin, que llegó hace tres años de Alejandría en Egipto huyendo vaya a saber de qué, trabaja en una panadería por las noches y durante el día muchas veces no puede dormir por el ruido de la calle, pero vive mejor que allá y pudo traer a su mujer y su hijo hace un año.
Aminin, se vino de Marruecos luego de casarse con un casi desconocido que le había enviado el currículo a su padre solicitándole la hija, dice que está muy feliz, pero que mataría a su marido si se le ocurriese buscar una segunda esposa tal como la ley del Corán le permite.
Awan llegó hace un año y medio de Nepal a vivir con su hermano, debió aprender un nuevo alfabeto e idioma, cuenta que en su aldea no había autos ni motores de ningún tipo y el primer avión que vio en su vida fue el que lo trajo aquí.
Jonas quedó viudo hace cuatro años en Lituania, es ingeniero y estudioso de la geografía, su hija lo convenció a vivir con ella y se vino a recibir el amor de los nietos que le hicieron descubrir la Internet, con la comparte gran cantidad de horas.
María perdió a sus hijos al separarse de su marido americano, su estatus de mexicana le jugó en contra en el juicio y ahora puede verlos una vez al mes, para colmo de males viven en Carolina del Norte, bastante lejos de New York.
Daisy vivía muy bien en Nicaragua, pero el gobierno de Ortega le confiscó todos los bienes y huyó junto a su marido dejando todo a reencontrarse con sus hijos que estudiaban aquí. Nunca quiso volver.
Vasilika, con 15 años, llegó a la ciudad luego de perder a su familia en Albania, la recibió una tía. Dice que se aburre mucho y que no encuentra amigos.
Mujta llegó de Pakistán luego de los atentados de las torres, contra las costumbres familiares, se desprendió de túnicas musulmanas y anda de civil por la vida, piensa en casarse con un americano algún día.
Taslima fue a casarse a su Bangladesh y regresó cargada de túnicas, sus nuevas ropas coloridas la hacen feliz, son muy bonitas a diferencia de las árabes.
Andrea llegó hace siete años de su Quilmes natal, en Argentina, se quedó como ilegal y se casó con un mejicano, trabaja en una panadería y tiene una hija, lo único malo es que tiene que vivir con su suegra y que si viaja a Argentina ya no podrá regresar a USA.
Jorge lleva 5 años de ilegal en Nueva York, en México dejó a su mujer embarazada y a sus hijas de 5 y 11 años. Allá arreglaba máquinas de coser pero no alcanzaba, trabajó duro y mandó religiosamente el giro mes a mes. Hace dos años tuvo un accidente laboral que lo mandó varios meses al hospital, la compañía de seguros siguió pagándole el sueldo hasta hace un mes, momento en que comenzó el juicio, espera ganarlo y hacerse de un dinero con el que volver a su país.

Como verán, cuando hablábamos de crisol de razas en Argentina o en otros países latinoamericanos resultaba un poco exagerado, es aquí donde realmente se concentra el mundo, lo expuesto fue una muestra pero los casos son infinitos y todos tienen sus historias con más o menos dolor y nostalgia.
Todos los países del mundo tienen aquí su representación y algunos hasta sus barrios o zonas.
El mundo parece más chico, está representado en las calles de la ciudad, en las ropas, en los idiomas, en los colores de piel y hasta en las diferentes formas de andar. En esta ciudad, si en Manila, el equipo nacional de Filipinas gana la copa de pesca en bote de 5hp, de seguro sonarán algunas bocinas y se verán banderas de ese país en varias ventanas.

Por eso aquí es tan fácil la empatía, la mitad de la población está desarraigada igual que uno, y eso ayuda a no sentirse tan solo por un lado y por otro a fortalecer algunos ideales rezagados por la realidad de nuestros países.

Cruz Saubidet
Junio 20, 2005