noviembre 19, 2007

Una cosa lleva a la otra. (Parte 1)

Siempre pienso que he llegado tarde a este mundo que me ha tocado, yo debería haber nacido hace miles de años y de esa manera habría disfrutado de mi anarquía. Porque yo soy anárquico. Aunque comprendo con claridad los controles gubernamentales y a la policía como males necesarios, nunca voy a terminar de aceptar que instituciones poderosas mantenidas con los impuestos limiten mi deambular por este mundo que me ha tocado en suerte. Sé con claridad que los controles y las leyes son imprescindibles, pero no por ello dejan de incomodarme.
Hace seis o siete años, invadió la Argentina una epidemia de ladrones. Siempre hubo ladrones; y mi país ostenta, casi con orgullo, un lugar de privilegio en esos aspectos. Pero la dolencia de esos tiempos fue significativa porque, si en la época “menemista” muchos que se quedaban sin trabajo ponían un kiosko, con De la Rua y los subsiguientes las opciones se acotaron a cartoneros y “chorros”.
De los primeros se han realizado miles de estudios, escrito ensayos diversos y, cualquier periodista con ansias de “progre”, realizaba un programa sobre ellos viajando en los trenes que cada tarde los llevaban del conurbano a Buenos Aires en busca de lo que tiran los que aun tienen algo que tirar. Por eso no hablaré de ese grupo y sí del segundo. Leer Más...

Cruz J. Saubidet®



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noviembre 15, 2007

Un versito a Buenos Aires

Buenos Aires,
ciudad que ha inspirado a Bioy, a Borges y Cortázar
en el camino de sus cuentos;
a Quinquela Martín,
en sus paisajes boquenses,
y a muchos otros que han dejado su huella
en esta tierra de soles entrecortados,
inviernos fríos y tardes tristes,
sin amor y sin poesía.
* * * * * * *
Ciudad de gente apurada,
corriendo hacia bancos que cerraron,


a funciones de cine ya empezadas,
o simplemente,
a un puesto de panchos
en plaza San Martín al mediodía.
* * * * * * *
Ciudad de música
en las plazas y en los subtes,
de travestis,
de mentiras,
de políticos que en campaña,
reparten abrazos
en Diagonal Norte y Florida.
* * * * * * *
De una plaza Flores
de viejos cansados
de un parque Rivadavia
con olor a porro y a infancia perdida
de un parque Centenario
triste bajo el barro
de un parque Chacabuco
lleno de cemento
y de una autopista
que la va marcando
siempre desde arriba.
* * * * * * *
Allí viví yo
Y estuvo mi vida.
Y aunque no me guste,
me encanta esa cosa,
que todos critican,
pero nadie olvida.
Cruz J. Saubidet®