marzo 18, 2006

De computación y fantasmas del pasado


De más está decir que la PC ya forma parte de los electrodomésticos de la casa y que el manejo de la misma significa para la nueva generación lo mismo que calentar un café en el microondas o hacerse una tostada. Las manos de los niños ya están amoldadas a la forma del Mouse y no sienten el temor que sentíamos nosotros (y todavía muchos), que al tocar algo equivocado, el sistema se destruiría y perderíamos toda la información. Los niños no, ellos toman el Mouse y saben hacia donde quieren ir (y llegan). Cuándo aprenden a escribir comprenden, con esa nueva inteligencia, que poniendo una palabra en Google, msm o Yahoo! Encontrarán rápidamente lo que buscan. De esa manera llegan del colegio con el nombre de un nuevo juego u otra novedad y apretando un par de teclas y haciendo unos clicks llegan sin problemas a su objetivo.
Mis comienzos con la computación fueron allá por el 90, conseguí que me trajeran una “286” al trabajo y, con la ayuda de un librito y un poco de ánimo investigativo fui poco a poco descubriendo sus posibilidades.
No tenía Windows, solo DOS con su c:dir/w. Con ella me adentré en las hojas de cálculo de la mano del antiguo QPro al que le hacía sacar humo y un día descubrí el “banner” y me divertí mucho haciendo carteles.
Luego, en otro trabajo, fui aprendiendo algunas cositas del foxPro2 y ya que estaba aprendí bastante de Excel y Word. La Internet era algo lejano aún en Argentina y creo que recién en el 98 empecé a usar el e’mail solo para trabajar. Después tuve mi cuenta de Hotmail y más tarde mi computadora con Internet en casa, todo a ritmo lento como la conexión gratuita de dial up.
En mi último trabajo previo a venirme a Nueva York, mis conocimientos de computación se incrementaron. Yo sabía un poco más que la mayoría y debía esforzarme para no perder el puesto privilegiado de hombre de consulta en temas informáticos. Para ese momento manejaba con destreza el Excel, el Access, el Word, Internet, algunos programas de edición de sonido y el programa de gestión Tango con el que fui autodidacta y creo que no logré hacerlo funcionar al máximo.
Siempre me abracé a la prueba y el error para aprender sin maestros, aunque debo agradecer a muchos que supieron darme las respuestas justas en pavadas, por ejemplo el uso de las funciones como el F2 para modificar columnas de Excel sin rescribirlas; pavadas, pero de gran ayuda en lo que a ahorrar tiempo se refiere.
Desde hace dos años no importa donde sea mi lugar de trabajo siempre y cuando un teclado y una pantalla estén frente a mí. El Word es mi más fiel compañero aunque a veces suele traicionarme y la Internet se ha tornado un medio imprescindible para estar comunicado, informado y ayudado en una infinidad de dudas que se me presentan cuando escribo.
Luego vino el blog dándome la posibilidad de ser leído por gente desconocida y donde escribo de lo que se me ocurra sin importar pautas editoriales. El blog significó la apertura a las plantillas html de las cuales jamás imaginé su grado de flexibilidad. Esta página es como un hijo, no solo escribo en ella sino que trato de embellecerla, hacerla cómoda, poner musiquita de fondo y otras pavadas a las que le dedico más tiempo del que debiera.
Mi hija sintió el cariño que yo le entregaba a este blog y, quizás por celos o por acompañarme, aceptó crear el propio ante mi propuesta. Así nació una complicidad que mantendremos hasta que se aburra y no quiera escribir más, o tal vez con el tiempo logre quererlo como yo lo quiero y le dedique (como yo) más tiempo del merecido.
También me gustan los juegos, y mucho, aunque es imprescindible que no requieran más de tres botones para operarlos. Mi computadora tiene en sus interiores una gran cantidad, aunque todos fueron creados hace más de 10 años. Son aquellos con los que desperdicié tanto dinero y con los que pasé tantas horas en mi niñez y adolescencia. Debo confesar que me asombraban mucho más instalados en las consolas que viéndolos en la PC, pero me traen gratos recuerdos y puedo manejar la mayoría sin dificultades.
Mi juego preferido y por ende simple es el WiniGolf que solo requiere el uso del mouse y un poco de percepción extrasensorial para colocar la pelotita donde quiero.
Hace unos días llegó a casa el Play Station 2 (PS2) con su infinidad de posibilidades. Por ahora hay un solo juego que no logro manejar con destreza, el joystick tiene demasiados botones y como si fuera poco tiembla. Mucho para mí, seguiré con mi PC que siempre esta quieta y hace lo que le digo.
También tengo una laptop muy bonita y dos veces más rápida que mi PC, pero aun no le he tomado cariño ni me he familiarizado con el teclado. Por eso ha pasado a ser de mi esposa y yo sigo con mi Celeron 2.7 con monitor grandote.
¿Seré un antiguo?
Cruz Joaquin Saubidet®

1 comentario:

Anónimo dijo...

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