diciembre 18, 2007

La oferta del primer mundo no parece ser tan buena. (Diálogos conmigo mismo)

El los últimos años, muchos países han rehusado a ella y buscaron la forma de una esperanza diferente.
Esto, psicológicamente, responde a una autodefensa ante la imposibilidad de acceder a un nivel superior. O quizás a otra cosa.
-¿Otra cosa? Se da cuenta que para hablar de esto, debería tener, al menos, un pequeño detalle de los “otra cosa”.
-Si, pero yo ya no escribo sobre política, lo mío es la ficción pura.
-Con más razón, con la ficción podría al menos inventarme algo.
-Pero es un tema serio como para inventar. Mire si digo: “Países como Venezuela, Bolivia, Ecuador y Argentina; utilizan su desprecio al capitalismo porque saben que nunca llegarán a tener democracias serias”
-¿Cuál es el problema?
-Que es muy posible que esté equivocado. Porque de alguna manera, esos países tienen la tendencia de glorificar a sus líderes y darles “banderas verdes” para tomar todo tipo de decisiones. Eso no es democracia. Incluso, todo me hace suponer, que los ciudadanos no quieren la democracia.
-Yo creo que sí, pero las instituciones creadas por cada uno, están establecidas para centralizar el poder.
-¡Eso es a propósito!, no hay excusas a esta altura del partido. Si gobernaban los oligarcas era porque tenían el poder financiero, si los socialistas mandan es porque tienen el poder del pueblo. Pero al fin de cuentas, el poder es uno solo y pareciera ser que enceguece a quien lo maneja.
-Yo tengo esperanzas, considero que alguna vez las cosas van a salir bien.
-Ojalá, pero no se haga muchas ilusiones. Mientras haya pobres a raudales, estos (y su voto) van a ser manejados en función de la centralización del poder.
-Pero pueden levantarse.
-Mire Venezuela, supuestamente es el socialismo siglo XXI, erigido por las masas populares. ¿Y que lograron? Colocar a un señor un poco impresentable que no ha solucionado la pobreza, que decide por todos como un rey y que gasta muchas energías en mantenerse en el poder.
-Lo votó el 60% de la gente, por algo será.
-También Cristina Fernández fue votada por millones, incluso sin presentar propuesta alguna de gobierno. Eso me asegura que las masas populares son maleables tanto por la izquierda como por la derecha.
-¿No es preferible que el ojo esté puesto en derechos humanos, educación, ancianidad, salud?
-Eso es maravilloso, pero está comprobado que la izquierda y la derecha están empatadas en resultados. Y no es un empate decoroso. ¿No le parece que todos los gobiernos, sin importar el color, están obligados a generar el bienestar de sus habitantes?
-Desde ya.
-Es lo que digo, si no lo consiguen, es de puro “hijos de puta” que son, no hay excusas.
-¡Extremista!
-Por eso escribo ficción. Más vale vaya a leer mi novela ON-LINE y no me meta en terrenos políticos.

Cruz J. Saubidet®


Blogalaxia
Technorati

diciembre 06, 2007

Reciclaje de mejunjes azules (IV)

El amor es como las arañas venenosas; si se lo ve venir se lo puede matar, pero una vez que te picó: ya es tarde.

Los terroristas son como el amor, (o como las arañas venenosas), para picar no deben ser vistos, porque serían pisoteados.
***********************************************************************************

No sé si a quien elevar mis quejas:
- al inventor del PowerPoint,
- al botón “reenviar” de los emails,
- a las personas que creen que uno los va a leer,
- a las personas que creen en el poder de las cadenas de correo,
- O a mi propia intolerancia.

***********************************************************************************
“Fijate si está filoso”
Frase de mi hija durante el “Black Friday”. Quiso que me cerciorara si había una fila larga en el negocio.

***********************************************************************************
Pocos autores escriben buenas canciones sobre un amor feliz.

***********************************************************************************
Muchas veces el poder NO se mide por las personas a las que uno maneja, una sensación muy gratificante, es sentir que nadie tiene poder sobre uno.

***********************************************************************************

más MEJUNJES AZULES

noviembre 30, 2007

noviembre 19, 2007

Una cosa lleva a la otra. (Parte 1)

Siempre pienso que he llegado tarde a este mundo que me ha tocado, yo debería haber nacido hace miles de años y de esa manera habría disfrutado de mi anarquía. Porque yo soy anárquico. Aunque comprendo con claridad los controles gubernamentales y a la policía como males necesarios, nunca voy a terminar de aceptar que instituciones poderosas mantenidas con los impuestos limiten mi deambular por este mundo que me ha tocado en suerte. Sé con claridad que los controles y las leyes son imprescindibles, pero no por ello dejan de incomodarme.
Hace seis o siete años, invadió la Argentina una epidemia de ladrones. Siempre hubo ladrones; y mi país ostenta, casi con orgullo, un lugar de privilegio en esos aspectos. Pero la dolencia de esos tiempos fue significativa porque, si en la época “menemista” muchos que se quedaban sin trabajo ponían un kiosko, con De la Rua y los subsiguientes las opciones se acotaron a cartoneros y “chorros”.
De los primeros se han realizado miles de estudios, escrito ensayos diversos y, cualquier periodista con ansias de “progre”, realizaba un programa sobre ellos viajando en los trenes que cada tarde los llevaban del conurbano a Buenos Aires en busca de lo que tiran los que aun tienen algo que tirar. Por eso no hablaré de ese grupo y sí del segundo. Leer Más...

Cruz J. Saubidet®



Blogalaxia:


Technorati:

noviembre 15, 2007

Un versito a Buenos Aires

Buenos Aires,
ciudad que ha inspirado a Bioy, a Borges y Cortázar
en el camino de sus cuentos;
a Quinquela Martín,
en sus paisajes boquenses,
y a muchos otros que han dejado su huella
en esta tierra de soles entrecortados,
inviernos fríos y tardes tristes,
sin amor y sin poesía.
* * * * * * *
Ciudad de gente apurada,
corriendo hacia bancos que cerraron,


a funciones de cine ya empezadas,
o simplemente,
a un puesto de panchos
en plaza San Martín al mediodía.
* * * * * * *
Ciudad de música
en las plazas y en los subtes,
de travestis,
de mentiras,
de políticos que en campaña,
reparten abrazos
en Diagonal Norte y Florida.
* * * * * * *
De una plaza Flores
de viejos cansados
de un parque Rivadavia
con olor a porro y a infancia perdida
de un parque Centenario
triste bajo el barro
de un parque Chacabuco
lleno de cemento
y de una autopista
que la va marcando
siempre desde arriba.
* * * * * * *
Allí viví yo
Y estuvo mi vida.
Y aunque no me guste,
me encanta esa cosa,
que todos critican,
pero nadie olvida.
Cruz J. Saubidet®


octubre 26, 2007

Noche de brujas, pero de civil.



Dentro de 5 días se celebra en USA la noche de brujas o halloween.

En sí, el festejo no es tal cosa, sino una serie de situaciones generadas a fuerza de publicidad y más publicidad y un espíritu puramente yanqui de transformarse en otro al menos el 31 de octubre de cada año.

Lo cierto es que puede llegar a ser divertido en algunos casos y hasta grotesco en otros. El año pasado, la madre de una compañera de colegio de mi hija se disfrazó de calabaza. El hecho fue impresionante, pues las dimensiones de la gorda bestial daban a entender que para tal embozo le sobraba con pintarse de naranja, así y todo, agregó proporciones a su cuerpo a fuerza de plástico, y estuvo a punto de ser linchada por los padres furibundos que no podían esquivarla por ningún lado de la vereda. Eso fue feo, pero, algunas madres vestidas de brujas o hadas pueden llegar a ser agradables a la vista.
El dilema de cada año es el disfraz de mi hija Amparo. El primer año fue la mentada “Cinderella”, el segundo: “la novia del zorro”; apelativo que logró gracias a un vestido de española muy bonito, el tercero: bruja; disfraz comprado a último momento y por suerte de oferta; este año: aun no está claro. En un principio iba a ser un “alien myself” o sea que haría el traje con sus propias manos. Al ver las dificultades de la fabricación a base de cartón, cambió sus intenciones y decidió ser “detective” onda Sherlock. Fácil el disfraz teniendo una lupa, un sombrero inglés y un sobretodo. Pero no, una semana atrás decidió ser “gitana” y todavía no están definidas las ropas. Digo “ser” y no “disfrazarse de” porque así se dice por estas tierras, nadie pregunta ¿de que te disfrazaste? Sino ¿Qué (o quien) sos?

A esta altura de mi vida, yo acepto casi todo, pero tengo mis reservas a la hora de los disfraces que representan culturas existentes. Disfrazarse de “gaucho” significaba un insulto para mi padre puesto que era su indumentaria diaria, para nada un disfraz. Supongo que para una gitana debe ser lo mismo, o para un alpinista, un carpintero, una mucama, una boliviana con sus trajes típicos, un bombero, un policía o cualquier individuo que el 31 de octubre verá a una cantidad de niños caracterizados de “ellos”. Pero no quiero ser más papista que el papa y por las dudas, si me disfrazo de algo, será de líder religioso, blanco o purpurado.

Sin embargo, salvo en países de culturas ancestrales arraigadas, existe un uniforme para todo el mundo, al que habría que agregarle algo, para transformarlo en característico de una u otra nación o profesión: El jeans y la remera (o camiseta). Con estos sencillos ropajes podemos caracterizar a cualquier ciudadano del mundo agregando un pequeño detalle, ya sea en la actitud, en la camiseta o en el calzado elegido para la ocasión. También podemos agregar un cuarto elemento que nos ayude a lograr nuestro objetivo.

-Jeans, remera y un AK47: militante terrorista de cualquier país de oriente.

-Jeans, remera y unos zancos de un metro (para mirar de arriba a todos): porteños, si bajamos los zancos unos centímetros podemos ser rosarinos (sin ofender)

-Jeans y remera y escupiendo sobre la vereda: un “chino de Flushing” (sin ofender)

-Jeans y remera que diga “I Love NY”: turista de cualquier parte del mundo.

-Jeans, remera y una bolsa con botellas y latas vacías: latinoamericano/a desocupado en NYC.

-Jeans, remera y cadenas de oro con medalla: vendedores de droga o cantantes de hip hop o reggaetón.

-Jeans, remera y un chop de cerveza: alemanes.

-Jeans, remera y zapatillas rotas (1): habitante de las periferias de cualquier ciudad del mundo.

-Jeans, remera y zapatillas rotas (2): cantante de pop que pagó un montón por sus zapatillas ¡Y estaban rotas!

-Jeans, remera y zapatillas rotas (3): skater.

-Jeans, remera y zapatillas rotas (4): CJS in NYC.

-Jeans, remera y zapatos negros lustrados: griegos.

-Jeans, remera (grande) y zapatillas baratas: una monja.

-Jeans, remera y zapatos náuticos marrones: un “típico clase media”

-Jeans, remera (sin corpiño) y zapatillas: una generadora de fantasías.

-Jeans, remera (sin corpiño) y zapatos de taco aguja: una prostituta cara.

-Jeans, remera (sin corpiño) y…: ¡basta!

-Jeans y remera con publicidad: alguien que trabaja gratis.

-Etc., Etc., Etc.

Podría poner más ejemplos, pero muchos se sentirían ofendidos. Creo que el Jeans y la remera son la vestimenta universal de estos tiempos; y no me disgusta. ¿Será de alguien la patente del jeans? El señor Levy’s debe estar encantado, aunque medio a las trompadas con Mr. Lee y mirando con asco a Wrangler, aunque supongo que entre los tres se dividirán la torta. Mas vale así.

Lo interesante de esto es que, a pesar de “uniformar” de cierta manera al mundo, el jeans y la remera uniforman desde abajo hacia arriba. Ricos, masomenos y pobres los usan y, a pesar de tener precios tan diferentes, lo cierto es que no son tan distintos entre sí. ¿o sí?

Cruz J. Saubidet®


octubre 16, 2007

¿ES SANO RELATAR EL PASADO?

¡Pero no, corazón! Son cosas que la gente dice, no para perjudicarme, sino para quitarte a vos la ilusión de que lo nuestro realmente funciona y funcionará.
Todos tenemos pasado, para que negarlo, pero la clave para que los tiempos pasados no nos condenen se llama crecer, o madurar que sería lo mismo pero con gusto a fruta.
Que haya tenido actitudes desdeñables y atragantadas de urbanidad en años anteriores, no implica que las siga teniendo hoy día.
¿Fui malo? Depende del cristal con que se mire. La maldad es un concepto demasiado resumido para los tiempos que corren. Lo mismo para la bondad, que tiene casi siempre implícita esa concepción espiritual de trascendencia que siempre detesté.
Al fin de cuentas, mi amor, la maldad y la bondad son solo los caminos que se toman en pos de los objetivos, no vayas a creer que siempre la maldad es atajo y la bondad demora porque caeríamos en lugares demasiado comunes para vos y para mí. Y no nos gustan los lugares comunes porque ya están demasiado pisoteados.
¿Qué querés saber de mi pasado? Yo te lo cuento sin problemas, pero me parece que algunas cosas te van a afectar. A lo que te cuente, deberíamos ponerle etiquetas, las amarillas van a ser los arrepentimientos y las verdes, los sucesos inevitables. Así y todo vamos a discrepar en los colores y te repito que vas a rogar que me arrepienta de las etiquetas verdes y me vas a querer menos cuando me niegue.
Antes de eso te quiero aclarar que tu pasado me interesa solo de manera anecdótica, no quiero escuchar de tus amores antiguos, ni tus sesiones de sexo desenfrenado con tal o cual, ni los pasos de tus trepadas laborales. O mejor dicho, quiero enterarme poco a poco de todo eso, quiero que dentro de tres años, tras un orgasmo compartido me cuentes, entre sonrisas, tus historias de cama. O dentro de diez años, envalentonados ambos con vodkas o tequilas, enterarme como llegaste a ser la profesional que eras cuando te conocí. Pero quiero que las historias de tu vida se inserten en un marco de comodidad, donde lo que digas ya esté aceptado de antemano.
Tené en cuenta, y no creas que doy vueltas al asunto para escaparme, que todo lo que hice es pasado y no hay forma de cambiarlo. Soy producto de lo que hice, no lo niego; pero me gusta mucho más sentirme producto de lo que quiero hacer y vivir en función de eso. Ahí estás vos, ahí estamos los dos y me gusta la situación de proyectar juntos lo que vendrá.
Pero está bien mi amor, entiendo que quieras saber y te voy a contar todo con el riesgo de perderte.

Cruz J. Saubidet®