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mayo 02, 2022

¿Qué le vas a dejar a tus hijos? (sobre herencias y legados)

 ¿Qué le vas a dejar a tus hijos?

Lo que no llegue a gastar antes de espichar.
Es una respuesta por demás de simple. No me interesa que mis hijos sigan mis pasos, no quiero cargarlos con la incordiosa necesidad de ser algo parecido a lo que yo soy y, mucho menos, quiero que me tomen como un ejemplo a seguir en sus acciones de vida.
¡Qué ejemplo voy a ser yo! Y no es que me haya ido mal en la vida, considero que de acuerdo al esfuerzo mis logros han sido demasiados, pero eso no tiene nada que ver con ser ejemplo. Yo soy un defensor del anti-ejemplo, alguna vez me gané enemigos con mi teoría. A grandes rasgos, se trata de relatar a nuestra descendencia los errores cometidos y como fueron resueltos. Estoy seguro que eso ayudaría mucho más que decirles mira mis valores y emúlalos. ¡La pindonga! Más aún si partimos de la base en que los hijos hasta la adultez nos van a considerar un poco pelotudos, y con razón, porque aunque tratemos de ocultarlo de muchas formas, alguien que vive con nosotros se termina dando cuenta. Los hijos nos ven alguna vez en todos los estadios del alma y eso es una herramienta importante que van a tener en la vida. Que recuerden que el viejo a veces se enojaba, o estaba melancólico, o cursi, o demostrativo, o desconfiado, o callado, o triste, o borracho, o filosófico, o músico, o ácido, o agresivo, o indiferente; pero tarde o temprano volvía al equilibrio. Ese es el ejemplo que van a atesorar, al menos de mí: tarde o temprano volvía al equilibrio. Y no es que yo sea un maestro Zen, la vida tiende al equilibrio aunque muchas veces factores externos nos descolocan y nos sacan del eje. También van a saber que el equilibrio va cambiando y después de algunas situaciones se corre, especialmente después de las pérdidas de seres queridos. También espero que sepan que equilibrio no significa felicidad, pero que si la van a encontrar, ayuda bastante un poco de paz.
Volviendo al principio, a mi edad la idea de la muerte propia se torna palpable, y la seguir fumando no ayuda mucho. Por eso me pongo a pensar en qué les voy a dejar. Por un lado está la herencia que no es mucho ni poco; y por otro lado el legado. ¿Qué es más importante? Supongo que el legado, que podría ser un conjunto de herramientas que les permitan prescindir de la herencia y poder encarar la vida con energía. Espero poder des aconsejarlos lo mejor posible y espero vivir para verlos adultos. Y verlos felices y que encuentren personas que valgan la pena. Y que me sigan sorprendiendo como lo vienen haciendo por más de dos décadas.
Hecho este descargo, me voy a gastar la herencia, total el legado esta bueno…

octubre 02, 2018

Título en proceso


El mundo es grande, y lo que entendemos es poco. Cuando aceptamos eso se abre un poco el panorama y la mente puede descansar un rato. Yo no estoy curado del todo, pero trato mucho de evitar hacer juicios de valores. Por supuesto que me parecen feas las cosas que lastiman a personas, pero cuando se trata de situaciones o actitudes que no tendrían que molestar, cada vez entiendo menos a los criticones seriales.
Es difícil la felicidad, mirá si será difícil que casi nadie la consigue. No se enseña la felicidad, ni la alegría ni la tristeza. Pueden tratar de meterte cosas en la cabeza haciéndote pensar que si seguís ciertas pautas sociales-culturales-religiosas vas a estar más cerca de alcanzarla, puede funcionar para algunos y por un tiempo, pero tarde o temprano la gente pensante va a sentir una disconformidad y, con un poco de coraje, va a querer alejarse de esa zona donde le aseguran muchos que está la alegría y la plenitud.
Juzgar es una de las actitudes que demuestran el miedo de salir de la zona en la que estás. No querer aceptar diferencias, a mi entender, es el temor a descubrir la posibilidad de estar equivocado. No hay que ser un genio para confirmar que todos estamos equivocados en algo y bañarse de humildad sería una buena cosa para los juzgadores seriales.
Los sentimientos no se enseñan, te pueden explicar cómo ser bueno pero nunca a sentirte bueno, te pueden enseñar matemáticas pero no a apasionarte con los números, te pueden convencer que necesitas ser heterosexual y formar una familia pero sabemos que no siempre es así. Los sentimientos fuertes son lo único que no sigue modas, y son lo que nos hace ser lo que somos, para bien o para mal.  Los homofóbicos deberían darse cuenta que ser puto-lesbiana-trans requiere un coraje impresionante habiendo en el mundo tanta gente que prefiere juzgar antes que comprender. Y eso debería generarles a estos dueños de “la posta” un respeto especial por los “diferentes” Claro que no les pasa.
Yo paseo mucho por las redes, especialmente Twitter y Facebook y leo mucha gente enojada y juzgando cosas que no deberían molestarle. Es necesario aprender a aprender, saber tiene fecha de vencimiento ya que todo cambia cada vez más rápido. Saber te puede servir un tiempo, pero si no te tomas el trabajo de aprender y cambiar, tu sabiduría va a ser obsoleta pronto.
¿Qué puede molestarte que le expliquen a tu hijo/a en la escuela que el concepto hombre / mujer es mucho más amplio de lo que pensás?
No hay dudas que es mucho más cómodo tener hijos, parientes y amigos que no van a ser discriminados, pero al fin de cuentas lo que queremos es que sean felices, y la felicidad es difícil y muchas veces imponiendo conceptos la complicamos más todavía.
Yo estoy aprendiendo despacio, es un largo camino, pero liberador.
 Cruz J. Saubidet®

mayo 19, 2008

Creo que no digo nada

Recrudece el instinto asesino como un eclipse desgarbado en la conciencia popular.
Recrudece el instinto perverso como si fuera más fácil de dominar que las bondades.
Recrudecen las orgías de intelecto pero dejando cada vez menos espacio.
Recrudecen los partos de criminales y va quedando poco tiempo.
Recrudecen en los pobres la pobreza y en los ricos la bajeza de sentirse tan alto.
Recrudece, en mi memoria, un nombre que no es tal cosa sino un ente más, cargado de significado
.
Se ordenan piezas que calzan, pero no corresponden.
Se ordenan ideas que traerán nuevas ideas para formar círculo de ideas que no llegará a ningún lado.
Se ordenan caminos, pero nadie los arregla para hacerlos transitables.
Se ordenan hombres, mujeres y niños por altura.

Se amenaza la seguridad individual en función de la grupal.
Se amenaza el pensamiento colectivo con el global.
Se amenaza el alimento con combustibles.
Se amenaza la vida con más vida.

Se siente olor a campo en una plaza rodeada de edificios.
Se siente que ya no recordamos el olor a campo.
Se siente triste la alegría y a veces alegre la alegría. La tristeza sigue triste.
Se sienten hinchadas de fútbol, pero poco significan.
Se sienten galopes de futuros presidentes subidos al caballo.

Se dificulta la empatía en estos tiempos donde los desastres hacen filas.
Se dificulta ser más feliz que el resto por eso de la culpa.
Se dificulta ser constante en las derrotas, pero mucho más en los triunfos.
Se dificulta el fracaso porque lo han diversificado y termina pareciendo otra cosa.

Se dificulta escribir con coherencia aunque sea lo único que quede.

Cruz J. Saubidet®

octubre 16, 2007

¿ES SANO RELATAR EL PASADO?

¡Pero no, corazón! Son cosas que la gente dice, no para perjudicarme, sino para quitarte a vos la ilusión de que lo nuestro realmente funciona y funcionará.
Todos tenemos pasado, para que negarlo, pero la clave para que los tiempos pasados no nos condenen se llama crecer, o madurar que sería lo mismo pero con gusto a fruta.
Que haya tenido actitudes desdeñables y atragantadas de urbanidad en años anteriores, no implica que las siga teniendo hoy día.
¿Fui malo? Depende del cristal con que se mire. La maldad es un concepto demasiado resumido para los tiempos que corren. Lo mismo para la bondad, que tiene casi siempre implícita esa concepción espiritual de trascendencia que siempre detesté.
Al fin de cuentas, mi amor, la maldad y la bondad son solo los caminos que se toman en pos de los objetivos, no vayas a creer que siempre la maldad es atajo y la bondad demora porque caeríamos en lugares demasiado comunes para vos y para mí. Y no nos gustan los lugares comunes porque ya están demasiado pisoteados.
¿Qué querés saber de mi pasado? Yo te lo cuento sin problemas, pero me parece que algunas cosas te van a afectar. A lo que te cuente, deberíamos ponerle etiquetas, las amarillas van a ser los arrepentimientos y las verdes, los sucesos inevitables. Así y todo vamos a discrepar en los colores y te repito que vas a rogar que me arrepienta de las etiquetas verdes y me vas a querer menos cuando me niegue.
Antes de eso te quiero aclarar que tu pasado me interesa solo de manera anecdótica, no quiero escuchar de tus amores antiguos, ni tus sesiones de sexo desenfrenado con tal o cual, ni los pasos de tus trepadas laborales. O mejor dicho, quiero enterarme poco a poco de todo eso, quiero que dentro de tres años, tras un orgasmo compartido me cuentes, entre sonrisas, tus historias de cama. O dentro de diez años, envalentonados ambos con vodkas o tequilas, enterarme como llegaste a ser la profesional que eras cuando te conocí. Pero quiero que las historias de tu vida se inserten en un marco de comodidad, donde lo que digas ya esté aceptado de antemano.
Tené en cuenta, y no creas que doy vueltas al asunto para escaparme, que todo lo que hice es pasado y no hay forma de cambiarlo. Soy producto de lo que hice, no lo niego; pero me gusta mucho más sentirme producto de lo que quiero hacer y vivir en función de eso. Ahí estás vos, ahí estamos los dos y me gusta la situación de proyectar juntos lo que vendrá.
Pero está bien mi amor, entiendo que quieras saber y te voy a contar todo con el riesgo de perderte.

Cruz J. Saubidet®



abril 26, 2006

Pensar es trabajoso (Diálogos conmigo mismo)


Hace tiempo que no focalizo mis energías mentales en un punto crítico y conflictivo y lo desgrano hasta encontrar la solución (o depresión en algunos casos), o sea, que no me siento a pensar.
Sentarse a pensar no es demasiado fácil, requiere voluntad, tiempo, mate, cigarrillos, un cuaderno y el teléfono sin campanilla.
Leí hace un tiempo el libro “La caverna” de José Saramago, en una parte, el viejo protagonista va a visitar la tumba de su esposa. El camino al cementerio era largo y los pensamientos se amontonaban en el trayecto. Pero, una vez que llegó junto a la lápida, el hombre pega la vuelta considerando suficiente el esfuerzo de llegar hasta el lugar y haber meditado en el camino.
Así me pasa muchas veces, la serie de preparativos que implican sentarme a meditar me impiden, una vez sentado con todos los elementos antedichos, iniciar el proceso correspondiente a la generación de ideas que resuelvan mis problemas o los de mis escritos.
-Epa Saubidet, ¡apreció! Hace rato que no me conversaba.
-Ha visto, lo explico arriba, creo que es un buen momento para retomar el diálogo.
-¿Tiene olor a alcohol?
-Es posible, ayer estuve tomando unos rones traídos desde Venezuela.
-Mire que bien, ¿yo donde estaba?
-Me parece que el ron lo desplazó un poco. Si quiere me lavo los dientes.
-No, deje, el olor no está en los dientes sale del esófago y calentito.
-Sabe que estoy tan politizado y descreído que ya no escribo casi sobre política porque ni siquiera me creo lo que escribo.
-Usted debería sentarse a meditar sobre ello.
-Y otras cosas debería hacer. Estoy un poco emocionado con esto del 1º de mayo sin latinos. ¿Usted cree que van a hacer huelga?
-Vamos dirá, o ud. es alemán.
-¿por lo rubio pregunta? ¿Por qué me busca roña? Ojalá se concrete, pero lo veo difícil, más aun en la costa este de EEUU. Ya están proponiendo marchas por la tarde para aquellos que no puedan adherirse.
-¿Usted va a parar?
-Yo no tengo a quien hacerle huelga, pero voy a estar ese día en la marcha haciendo reportajes y sacando fotos.
-O sea que va a trabajar.
-¡No!, ¿Si? Me ha hecho pensar en una paradoja, los periodistas latinos que cubramos el evento estaremos promoviendo y a la vez desvirtuando la huelga ¿qué hago?
-Vaya con una pancarta y la cámara y el grabador escondidos. La pancarta puede decir “Perdonen a los periodistas latinos de Nueva York, No saben lo que hacen”
-Jajaja! Se está poniendo peor que yo usted. Antes me recriminaba la maldad, ahora la incentiva.
-Solo tomo lo mejor de usted. Cambiando de tema, ¿en que andará Kirchner?
-Rodeado de Fernándezes seguro. Lo van a hundir, yo le avisé cuando vino a Queens y De Vido afirmaba (se ve que no los quiere mucho a los dos esos). Siguen con la eterna huevada de las papeleras uruguayas.
-¿Cómo la huevada? Van a dañar el medio ambiente.
-Me huele a que lo que van a dañar son los bolsillos de los dueños de las grandes papeleras argentinas, pero no me haga caso que yo soy muy malo.
-Pero las papeleras afectan los ríos, no me lo va a negar.
-Por supuesto que no, pero estos finlandeses van a dañar mucho menos que las que hay instaladas en Argentina y para colmo de quitarles mercado van a pagar impuestos a Uruguay. ¿Cómo van a permitir tal atrocidad?
-Usted no le cree a nadie. ¿Qué me cuenta de las elecciones en Perú?
-Una cagada, Humala y Alan García a la segunda vuelta ¿cuál será el menos peor? Le iba a decir que las elecciones me hicieron pensar que la mayoría del pueblo peruano es la que va al programa de Laura o Mónica, pero se me van a enojar los peruanos que no van ni miran el programa, así que mejor no digo nada.
-¡Respete un poco al pueblo peruano carajo! ¿Y de Iran, que me cuenta?
-Contarle, nada, solo que es factible que los que “irán” para allí serán los marines, total están al lado. ¿Vio como se le salen los ojitos para afuera a George W. Bush cuando habla del tema?
-¿Algo para contarme?, me estoy cansando de conversar.
-Deje nomás, descanse, si quiere pase por lo de Vitali y diviértase un poco.
-Bueno, ahí voy, cuando quiera meditar me hace un llamadito.
-Deje nomás, meditar me pone de mal humor.


Cruz Joaquín Saubidet®