enero 10, 2006

Sobre Muerte y mujeres (Diálogos conmigo mismo)


La muerte se agazapa, cada tanto, tras las cortinas del vecino. Sabemos que anda cerca, no es el olor ni el temor, es una mezcla de seguridad e incertidumbre, ya que percibimos su vecindad pero como está difusa en la semioscuridad del telón necesitamos pensar que se trata de otra cosa.
La muerte llega pronto, si lo supiéramos a conciencia ocuparíamos nuestro tiempo de cosas importantes y nos cansaríamos más en pos de ser felices. Pero claro, cuando la veamos cerca tal vez el cuerpo ya no nos de la mano necesaria para los requerimientos espirituales.
La muerte tiene la maldita costumbre de encontrarnos en falta con el difunto.
La muerte carece de empatía. ¿Cómo ponernos en el lugar de un muerto?
La muerte le llega pronto a nuestros abuelos, en lo posible al poco tiempo de hacernos amigos, o bien, en medio de un enfriamiento de la relación. ¡Y no le llega nunca a aquellos viejos de mierda que no saludan y demoran media hora en subir o bajar del ascensor!
Nuestro amigo encuentra la muerte sin siquiera habernos contado que la buscaba hacía tiempo. ¿Y si fueron nuestras charlas las que lo terminaron de convencer? Nunca lo sabremos.
La muerte a veces sorprende, y eso duele, lo inesperado, el riesgo que no parecía tal cosa y lo era, el viaje de placer transformado en tragedia, el auto que se subió a la vereda y atropelló a un transeúnte, la anestesia errónea en una operación sencilla, el pozo sin tapa, el golpe en la nuca luego de un tropezón, el disparo de un asaltante pasado de droga, etc. etc. etc.
La vida misma es una parábola donde el temor a la muerte se acerca para luego alejarse en los años de madurez. ¿Dónde está el foco de la parábola? ¿En que momento nuestro concepto de omnipotencia llega a su punto de menor temor a la muerte?
¡Quien lo supiera y me avisara! Creo que estoy todavía en la etapa de perdida de miedo, supongo que el foco se dará en cuanto me diga: Cruz, empezá a cuidarte que querés vivir.
-A la mierda ¡Cómo vinimos hoy!
-No estoy de humor para que me hinche demasiado las bolas.
-Ya me di cuenta, no se preocupe. ¿A que viene todo este tema de la muerte? ¿Está enfermo?
-No creo, o al menos no mucho. Me afectaron algunos acontecimientos informativos, pero establezco como base el hecho de haber soñado con mi abuela.
-Mire usted, que le puedo decir, aleje la muerte de aquí.
-Mejor la alejamos y hablamos de otra cosa. Anoche vi por primera vez(tal vez última) “The bachelor”.
-Ah, el del tipo que se levanta como 25 minas y se las empoma a todas.
-Algo así, el muchacho en cuestión debe elegir entre 13 jóvenes casaderas (originalmente son 25, pero a la media hora debe echar a 12) a la mujer con la que se presentaría ante el altar.
-¡Yo quiero ir! Sabe lo que sería, hay que probar a todas.
-No se haga ilusiones, hay que ser “Handsome & Professional” y usted no es ninguna de las dos cosas. Aparte yanqui, no se olvide que su inglés deja bastante que desear.
-No sea agresivo. Debe haber una versión latina.
-La hubo un año atrás,se llamaba "el príncipe azul" o algo así. También a la inversa, una joven dominicana debía optar entre 25 ¿apuestos? muchachos latinos. Pero no fueron propuestas exitosas .
-¡Usted siempre desprestigiando a la comunidad latina!
-¿Cómo desprestigiar a otra si es a la única que al menos le entiendo lo que habla?
-O sea que critica de ignorante.
-Llámelo como quiera. Pero le aseguro que daba un poquito de vergüenza ajena. La estupidez en otro idioma vaya y pase, pero en español la siento como algo personal.
-¿Tan malo era?
-Definitivamente sí, era horrible, de mal gusto. ¿Por qué las mujeres latinas tienen que “engatecerse” para sentirse bellas?
-¿Engatecerse? ¡Nuevo vocabulario saubideteano!
-Significa mal gusto, exuberancia, aspecto casquivano, rameril, ropa ordinaria y ajustada, etc.
-Se ve que el gusto latino prima esas condiciones sobre otras.
-¿Yo no soy latino acaso? Yo acepto que me atrae cierta exuberancia, pechos prominentes, colas carnosas, pero después hay que decir la frase “mamá te presento a mi novia” y, quizá peco de anticuado o snob, prefiero una mujer bien vestida que una con ropa ajustada y colorinche. Me gusta que la mujer camine con suavidad y de ninguna manera soportaría convivir con una dama gritona.
-Resultó medio “finoli” usted al final. ¡Cómo no le van a gustar esas mujeres!
-Me gustan, claro que sí, pero prefiero las otras. A demás me gusta la mujer inteligente, con cierta cultura y sentido común.
-Está bien, pero en lo profundo de su ser no le gustaría estar ahí, rodeado de bellezas dispuestas a todo por tenerlo entre las piernas.
-Supongo que sí, aunque no se olvide que hay que conversarles también.
-Siempre un tiene “aunque”. “Déjese de joder”
-Vio que tengo razón, ni siquiera en tema mujeres coincidimos, usted siempre “hablemos de minas, hablemos de minas” hoy le cambié la muerte por las minas y tampoco llegamos a un punto de concordancia.
-Mejor así Saubidet. ¿De que escribiríamos entonces?

Cruz Joaquin Saubidet. Enero 10, 2006

4 comentarios:

Vicente U. dijo...

Acotaciones sobre la muerte:
Heidegger decia que el hombre es el unico animal que puede "vivir la muerte". Se basa en la anticipacion linguistica del ser humano.
Wittgenstein decia que la muerte es lo unico que le da sentido a la vida. No debe temérsele.
Hubert Selby Jr. decia que la muerte era el unico evento con el cual se podia comprender algo sobre la vida. Es indispensable para la inteleccion de la vida, pues, morir.
Y Tupac Shakur decia que el unico miedo que le tenia a la muerte era resucitar en este infierno.
Saludos,
Vinz.

kristin dijo...

Sólo un breve comentario para felicitarte. Me gusta mucho leerte, te descubrí por el Nuevo Cojo y tu blog ya lo tengo entre mis favoritos. Y te leo... y te conozco por tus letras... y sonrío... y te tuteo (discúlpame si te molesta).

Felicidades, y siga escribiendo señor, que lo hace muy bien.

P.D. Esa idea de las conversaciones contigo mismo me parece genial.

Saludos,

Kristin Pardo

Xavier B. F. dijo...

Lo definitivo sobre la muerte lo dijo Epicuro, fíjense ustedes hace cuánto: La muerte (que es la ausencia de sensaciones) no es nada para nosotros, y no debe ser motivo de preocupación, porque nadie puede experimentar ni sentir su propia muerte; mientras nosotros somos, la muerte no es; cuando la muerte es, nosotros ya no somos.
Lo que me confirma que en esto, como en tantas otras cosas, todo lo que había que decir ya lo dijeron los griegos en su momento; los demás sólo hacemos apostillas al margen

Anónimo dijo...

Dejate de joder, si a vos te encantan los "miauuuuuuuu"