Blog de un escéptico servidor. "Creo que el kiwi no es una fruta" "Capaz si llegaron es porque transaron y si se mantuvieron es porque a muchos cag*ron." "Creo que Argentina ya no es lo que era, pero a mí me alcanza" "Me gusta más criticar que ser criticado, pero me controlo" "Está mal, pero para ponderar, me quedo callado"
junio 23, 2008
NO ME CREAN, SOY HUMANO.
No voy a caer en críticas repetidas hacia los políticos y los poderosos, está bien que ellos nos mientan, su trabajo se basa en pequeñas mentiras que a la larga nos cagan la vida, pero no es su culpa; ¿Cómo no nos van a mentir si de sus mentiras dependen nuestros votos? Seamos razonables y no nos quejemos tanto. ¿Cómo no nos van a mentir los empresarios si de sus mentiras dependen nuestras compras? No nos pongamos quisquillosos, la mentira debe tener interlocutores ávidos de ellas para conseguir el efecto deseado.
El mundo funciona (y ha funcionado) a fuerza de mentiras. La verdad en estado de pureza está condenada al fracaso. Solo se trata de tomar conciencia de eso y continuar nuestra vida dispuestos a enfrentarla, y también midiendo las consecuencias de los demás enfrentando las nuestras.
Nuestros días comienzan con un “Buen día” que, inmerso en la resaca del sueño que se niega a retirar de nuestro cuerpo, no significa un verdadero deseo hacia el otro sino un convencionalismo vacío de significados.
¿Cómo estás? – Bien: Es la frase mas repetida y mentirosa de cada día de nuestras vidas, la repetimos por el tedio que implicaría explicar la lista de situaciones que refutarían ese “Bien”. Un conocido contesta “más o menos”, claro que tiene tiempo para explicar los motivos.
Mentimos a nuestros padres para evitar castigos, a nuestros amigos para no perderlos, a nuestras parejas para verlas felices, a nuestros hijos para que vayan aprendiendo el mundo que les espera, a nuestros jefes para que no nos molesten, a nuestros maestros para que nos aprueben.
La mentira es parte de nuestro ser y convivimos con ella y hasta tenemos una relación de camaradería con ella.
Pero, en un momento de nuestra vida, la mentira comienza a molestarnos, no la pequeña de todos los días, sino la grande, la que nos condiciona y nos castiga. En ese momento tomamos conciencia de que aquellos que hoy nos mienten de forma descarada, empezaron como nosotros, y poco a poco descubrieron que mintiendo de un modo inteligente llegarían lejos.
Todos transan, todos han transado para llegar donde están, todos mienten, todos mintieron, todos crecieron en la mentira y todos han recurrido a ella para estar donde están.
Por eso no compro discursos, solo agarro pequeños retazos de palabras de otros y trato de formarme ideas propias.
Yo sé que me mienten, desde los políticos, pasando por el papa, el dalai lama, los periodistas y hasta mis vecinos, pero lo acepto porque yo también miento y seguiré mintiendo hasta que me muera. He aprendido a convivir entre “verdades y mentiras a medias”, y hasta considero que sin la mentira girando por todas partes el mundo sería un lugar aburrido.
Cruz J. Saubidet®
junio 20, 2008
Reciclaje de mejunjes azules (VI)
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¿Me encontró la soledad, o dejé escapar a todo el mundo?
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El foco de todos los problemas, debe agarrarse con un trapo.
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Si el café se ha enfriado, significa que supiste aprovechar el tiempo.
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Todas las personas brillantes tienen momentos opacos; es una pena que no ocurra a la inversa.
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Es muy triste cuando se termina una bebida exquisita.
Cruz J. Saubidet®
junio 14, 2008
El alcohol se sube a mi cabeza
Quizás emparcho
Con la cerveza
Penas de antaño
¿Seré un tacaño?
Que en vez de vino
Whisky, ginebra
U otras rarezas
Elige un trago
De esa cerveza
Que con certeza
Va a hacerme daño.
Me dará sueño
Porque me empeño
En beber temprano
Tengo resaca.
No se me pasa
Por más que trato
Y es que barato
Compro las latas.
Soy una rata
Que espera poco
Y se siente roto
Cada mañana.
Por la ventana
Noto que emana
Desde la calle
Gente apurada
Gente cansada
Gente confusa
Triste, difusa
Gente parada.
Gente sentada
Gente con miedo
Puedo o no puedo
Gente tocada.
Gente marcada
Con la palabra
Gana dinero
Casi tatuada.
Desconectada
De lo importante.
Desconcertante
Como sabiendo
No saber nada
De lo que piensa
De su conciencia
Desmenuzada.
No digo nada
Nada de nada
Busco otra lata
Y escribo versos
En los desiertos
De mi cabeza
Que ya está vieja
Tiene pereza
Busca lo cierto
Pero no encuentra
Tras de las puertas
Alguien despierto.
Soy un experto
Casi estoy muerto
Solo por dentro
Y aunque me duele
Y aunque recele
Mis facultades
Intelectuales
¡Calamidades!
Soy un pelele
Que pierde tiempo
Y está contento
Mirando tele.
Que pierde tiempo
Y está contento
Mirando tele.
Que pierde tiempo
Y está contento
Por más que duele.
Cruz J. Saubidet®
junio 03, 2008
Cuando la mente es un papel blanco (diálogos conmigo mismo)
Solo se asientan pequeñeces sin sentido y una cantidad de recuerdos que de imperceptibles nomás, suelen aparecer y retirarse si dejar resquicios de que allí estuvieron.
Son recuerdos que algo los trae, algo que no sé que es. No son olores, esos son otros recuerdos, creo que los acerca la distancia en tiempo y espacio.
Es una lástima que el cerebro no cuente con coordenadas cartesianas y de esa manera pidiésemos buscar en el punto (4, -3) las personas que queríamos en junio del 94 y en el (6, - 9) nuestras simpatías del segundo año de agronomía.
Es inútil buscar los recuerdos siguiendo un orden estructural; ellos están, todos, pero el disparador para traerlos no suele estar en nuestras manos.
Me dirán que existe la hipnosis o los psicólogos y yo contestaré: que me importa.
-¡Saubidet! Tanto tiempo que no nos veíamos, así y todo, compruebo con tristeza que sus pensamientos siguen obsoletos.
-Para usted, yo creo que todo lleva a algún lugar.
-Esto podría ir a la papelera de reciclaje.
-No sea agresivo, ¿Qué necesidad de plantearme cosas interesantes si no puedo con mi cabeza?
-Al menos debería tratar, mire que hay temas de sobra como para ponerse a pensar en papeles en blanco llenos de recuerdos.
-Es cierto, pero esos recuerdos pueden llenar algunos agujeros del alma que no lograría llenar con otra cosa.
-No coincido, creo que el problema es su cabeza ociosa, ¡mire que hay temas de todos los colores!
-También es posible que necesite una guía, a veces el azar no ayuda.
-Le doy una mano: Hábleme de la crisis del campo en Argentina.
-Ya escribí sobre eso por ahí abajo, sabe que estuve leyendo un libro de Eloy Martínez que se llama el “cantor de tango”. Más allá de la historia, me sirvió para traer a mi memoria la crisis argentina del 2001/2002. Me llenó de tristeza, porque toda esa gente llena de emoción por aquellos días, dejaron que la historia los pasara por encima, incluso votaron a una señora que no les propuso nada en la campaña.
-No me amargue a mí también, ¿Qué me dice del precio del petróleo?
-Sin lugar a dudas, EEUU está tramando algo, es una locura demasiado bien pensada. ¿Cómo le echan la culpa a Arabia o a los países de ka OPEP si casi todas las petroleras son yanquis? ¿Que están urdiendo? 4,25 el galón de nafta es una locura, le quitan a uno las ganas viajar.
- Las primarias demócratas están llegando a su fin.
-Otro tema extraño, más que una interna es un experimento sociológico sobre la tolerancia norteamericana. Hombre negro – mujer blanca. Se ve que ninguna de las dos opciones cuadra mucho. Personalmente, Hillary no me caía del todo mal, pero la campaña fue tan repugnante que no puedo verla ni en fotos. Obama quien sabe, signifique algún cambio, doña Clinton está contaminada en un 100%.
-Vio, encaminando las ideas puede pensar con claridad.
-No se confunda, nada de lo que dije está meditado, usted me apuró y yo dije, pero nada está elaborado.
-Así debe ser, Saubidet, ahora me voy y lo dejo tratando de llenar su hoja en blanco de recuerdos que de nada le servirán.
-Siempre tan amable usted, le agradezco por sacarme unos minutos de mi encierro.
Cruz J. Saubidet®
mayo 23, 2008
Olor a campo
“La van a bajar” me aseguró tiempo atrás un conocido que sabe de política. Yo pensé que no, porque creía que era una mujer fuerte e inteligente. Sus pocos meses de mandato vienen demostrando lo contrario. Así y todo, espero que no la bajen.
Los dos últimos años del gobierno de Néstor Kirchner y los meses de su esposa, se han mostrado opacos. Creo que esa es la palabra para definir lo que han hecho, porque algo han hecho, pero dentro de una opacidad coloreada de demagogia, populismo y falta de sentido común; y esos no son colores lindos.
¿Por qué están rodeados de gente mala? Mi única explicación es que ellos también lo son. Tener pegados a los gremios, a D’elia y a muchos otros atorrantes visibles, hace pensar que son “del palo”.
El problema con la gente del campo demuestra que no tienen buenos asesores. Hasta el más “pelotudo” se habría dado cuenta de los problemas que traería el aumento de las retenciones. Claro, los asesores tienen posiblemente un dejo de resentimiento hacia los terratenientes producto de sus años de lucha. ¿Seguirán luchando?
También está la posibilidad de que desde dentro del gobierno, quieran bajar a la “señora”, pero hay que ser muy mal pensado para especular eso.
Hay otro mito cada vez menos popular: “el dueño de un campo no labura” Eso fue hace muchos años, pero muchos, en la época en que los terratenientes pasaban años en París a costillas de los regalos recibidos de gobiernos desenfocados. Pero incluso esas familias (quedan muchas), han sufrido el paso de las generaciones; y el desglosamiento de las herencias los ha dejado sin extensiones inverosímiles. Porque esas grandes familias tenían (y tienen) la costumbre de procrear al por mayor. Hoy día tienen campos, pero si los dejasen librados al azar los perderían en un abrir y cerrar de ojos.
Los últimos años han sido buenos para los agricultores y ganaderos, pero estos venían de afrontar muchos años de precios irrisorios para sus granos y vacas. Muchos quedaron en el camino y debieron vender y otros tantos dejaron por ese tiempo de vivir de sus campos y pasaron a subsistir.
Los productores saben que este oasis de precios no durará por siempre, y es razonable que quieran exprimirlo.
El gobierno no entiende que “ganar dinero” no es malo si este proviene del trabajo y la producción. Lo feo es ser rico sin que se conozcan las causas.
Otro factor que el gobierno no interpreta es el deseo intrínseco de muchos argentinos de poseer su propio campo. Este deseo existe en casi todos y por lo tanto apoyarán a quienes sienten colegas al menos en sus ambiciones.
Creo que los gobiernos no son capaces de redistribuir riqueza alguna, la única forma de que eso suceda es con mucha producción y con muchos empresarios obligados a pagar salarios apropiados. Cuando los gobiernos distribuyen, no suele haber culpables de los “desperdicios” y mucho queda en el camino.
Hay mucho más para decir, pero hay que observar que pasa.
Cruz J. Saubidet®
mayo 19, 2008
Creo que no digo nada
Recrudece el instinto perverso como si fuera más fácil de dominar que las bondades.
Recrudecen las orgías de intelecto pero dejando cada vez menos espacio.
Recrudecen los partos de criminales y va quedando poco tiempo.
Recrudecen en los pobres la pobreza y en los ricos la bajeza de sentirse tan alto.
Recrudece, en mi memoria, un nombre que no es tal cosa sino un ente más, cargado de significado
.
Se ordenan piezas que calzan, pero no corresponden.
Se ordenan ideas que traerán nuevas ideas para formar círculo de ideas que no llegará a ningún lado.
Se ordenan caminos, pero nadie los arregla para hacerlos transitables.
Se ordenan hombres, mujeres y niños por altura.
Se amenaza la seguridad individual en función de la grupal.
Se amenaza el pensamiento colectivo con el global.
Se amenaza el alimento con combustibles.
Se amenaza la vida con más vida.
Se siente olor a campo en una plaza rodeada de edificios.
Se siente que ya no recordamos el olor a campo.
Se siente triste la alegría y a veces alegre la alegría. La tristeza sigue triste.
Se sienten hinchadas de fútbol, pero poco significan.
Se sienten galopes de futuros presidentes subidos al caballo.
Se dificulta la empatía en estos tiempos donde los desastres hacen filas.
Se dificulta ser más feliz que el resto por eso de la culpa.
Se dificulta ser constante en las derrotas, pero mucho más en los triunfos.
Se dificulta el fracaso porque lo han diversificado y termina pareciendo otra cosa.
Se dificulta escribir con coherencia aunque sea lo único que quede.
Cruz J. Saubidet®
abril 22, 2008
Reciclaje de mejunjes azules (V)
Un jefe amarrete y un empleado disgustado pueden chocar en discusiones interesantes.
La ciudad de la infidelidad es un recinto donde las relaciones duran demasiado poco.
La esquina de las despedidas está enfrente al rincón de las bienvenidas. Calle de por medio pasará la vida de nuestros personajes.
No te abandono, mi amor, solo te reemplazo.
Aníbal no puede cortar el cordón. Es un gigante bondadoso y trabajador que a los 45 años sigue dependiendo de la aprobación materna en cada aspecto de su vida.
Ahora debe partir hacia un mejor trabajo, alejado y solitario. Quiere llevar a su madre pero la situación y la vejez de la señora no se lo permitirán. Aníbal no quiere estar solo, entonces, por primera vez en su vida, piensa en formar una familia.
Sus meditaciones lo sumergen en las posibilidades:
Mujer conocida y con hijos,
Jovencita, y por lo tanto de cascos blandos.
Señora viuda pero mayor.
Etc.
En el fondo de su alma, Aníbal no quiere una mujer, solo escapa de la soledad.
Todo daba a entender que su camino al éxito era seguro, sus ideas eran maravillosas, se construía una casa de cuento, su trabajo no paraba de darle satisfacciones, iba a casarse con una mujer increíble, viajaba sin descanso, cantaba bien, publicaba artículos en varios medios, era respetado y joven.
Pero se murió antes de que sus huellas estuvieran bien afirmadas. Fue olvidado.
¿A que se dedicarán las señoras que no aprendieron a bordar, tejer o masturbarse a diario y que no les gustan los deportes en televisión?
Y pensar que decían que enseñar manualidades era innecesario.
Charla de lavandería con la empleada mientras la tele mostraba imágenes de la visita del papa a Nueva York.
-¿Usted creé en el Papa?
-¿En lo que dice? Más o menos.
-No, en eso de que el papa es el enviado de Dios en el mundo.
-¿Quién dice eso?
-Todos.
-Entonces no, no creo en el Papa.
Cruz J. Saubidet®