-¿Del presidente de Estados Unidos?
-Sí, ¿qué opinas?
-¿Que puede importar mi opinión sobre Bush?
Hay una teoría que asegura que cuando las personas viven un tiempo en EEUU suelen cambiar su visión de la realidad. Tienen razón, la visión de la realidad cambia, o desaparece. Pero ojo, se puede apreciar la realidad norteamericana, la que ya no es posible interpretar es la del país que se dejó tiempo atrás.
¿Qué opinás de Bush? Me suelen preguntar algunos amigos con la oculta intención de descubrir matices nuevos en mi concepción de la realidad. Con esa pregunta me están juzgando, pero la culpa es mía.
Hace años, desde mi programa de radio satánizaba con saña al gobierno estadounidense, especialmente en las guerras que generaba “con olor a petroleo” Sigo manteniendo esos conceptos, pero en lo que respecta a Estados Unidos puertas adentro he cambiado algunas opiniones.
¿Qué opinás de Bush? Retorna la pregunta.
Podrían preguntarme que opino de Chávez, de Evo Morales, de Tavaré Vazquez o incluso de Kirchner; pero yo soy la novedad porque vivo en Nueva York y, por lo tanto, estoy obligado a responder que opino de Bush.
De acuerdo, -Bush es malo-. Entonces percibo una sonrisa de aprobación de mis compatriotas. Debería callarme en ese momento y continuar tomando cerveza y comiendo salamines, pero no, una fuerza interior me hace abrir la bocaza. –Pero por eso no voy a echarle solo a él las culpas de las maldades del mundo-
-Ves, lo estás defendiendo.
-No, lo que pasa es que creo que dentro del estado yanqui existen personas mucho más malas que Bush, y con mucho más poder, que están escondidas y les viene de perillas tener a un Bush medio huevón tomando decisiones titánicas.
-Pero él decide.
-Ese es otro tema, desde afuera no se aprecia el sistema democrático de USA, cada decisión presidencial debe ser aprobada por ambas cámaras antes de ver la luz, y los congresistas son bichos bravos y duros. Bush no reina en este país, tiene una encarnizada oposición dentro y fuera de su partido. Ojo, las guerras de Afganistán e Irak fueron aprobadas por el congreso y la maldad o errores de ellas son aplicables a cada unos de los diputados y senadores que dieron el voto positivo y, año a año aprueban el presupuesto inimaginable para sostener las operaciones armadas en el mundo.
-Ves, lo estás defendiendo.
-No, Bush me parece malo, de verdad. El es la cabeza de un país que ha hecho y está haciendo cosas condenables alrededor del mundo, él y sus ministros han generado las invasiones y promovido las guerras, pero han contado con el apoyo de la mayoría de la población, que incluso lo reeligió.
Además, lo peor de todo, es que se hace el bueno y el religioso y, siguiendo con subjetividades, está el perrito.
-¿Qué perrito?
-¡Un hombre que se precie de macho texano no puede llevar alzado un perrito! Eso es cosa de actrices o divas del espectáculo, incluso muchos homosexuales con los que he conversado del tema, desaprueban la actitud del perrito ya que no es cosa de hombres.
El perrito de mierda hasta tiene página Web, y se llama Barney, como el dinosaurio repugnante de la tele.
La sonrisa vuelve a mi interlocutor y yo sigo enojado pensando en el perrito.
-Che Cruz, ¿Qué opinás de la inmigración ilegal en los Estados Unidos?
-Pasame unos salamines y hablemos de mujeres de buenas curvas. Mejor entrá al blog, hay mucho escrito aquí, aquí y si buscás con detenimiento un poco más, pero por hoy ya es suficiente.
Cruz Joaquín Saubidet®