septiembre 26, 2016

No hay donde caminar:


Algunos amigos dicen que soy exagerado y puede ser, pero la exageración surge de la ficción así que al momento de describir objetivamente algo, caigo en el aburrimiento.
Voy a hacer el esfuerzo sólo por hoy dado que miles de personas me piden descripciones del lugar donde vivo. En pocas palabras, vivo en un lugar bonito dónde la naturaleza y las finanzas de los habitantes han conspirado de forma positiva. Tampoco voy a andar describiendo la geografía, la arquitectura o la hidrología, para eso vayan a Wikipedia.
Vivo en una ciudad que no es ciudad ya que no tiene veredas. No es un dato menor, la ausencia de veredas es como la ausencia de verdades. La vida de las ciudades pasa por las veredas donde se registra la interacción social. En Avon, Connecticut no hay veredas y entonces para la interacción social hay que recurrir a lugares de reunión generalmente regidos por alguna bandería política, religiosa, escolar o deportiva. Mis capacidades sociales son de vereda y esa es la causa de que mi sociabilidad se vea seriamente limitada. En política no me meto porque estos dan discursos en inglés lo que hace imposible mi empatía.
La religión se la toman muy enserio al menos en la apariencia, por lo tanto tampoco soy amigo de las iglesias aunque es el lugar dónde más he insistido y fracasado.
La escuela de mis hijos podría ser, pero los padres de esta zona se esfuerzan demasiado por la comodidad de sus hijos y a mí como que me hincha las pelotas. Hay una cantidad de madres y algunos padres que dedican sus esfuerzos en agasajar a sus hijos de una forma irrespetuosa.
También mi inglés me ha jugado malas pasadas con maestros y padres, especialmente desde aquella reunión donde al salir le comenté algo a mi esposa anteponiendo el “bichi” con el que a veces la nombro. Pero el “Bichi” sonó para la profesora y todos los padres presentes como un calificativo hacia la docente, o sea “bitchy” o sea conchuda.
El deporte de los niños también podría ser un lugar de encuentros sociales, se pasan muchas horas mirando entrenamientos y partidos, pero no, hasta ahora no he encontrado personas con las que sienta la necesidad de un encuentro fuera del ámbito y lo que es más triste es que ellos consideran lo mismo para conmigo. Es que no genero en la gente la ansiedad de un encuentro posterior, desde chico me pasa y se ve que mucho no me ha importado.
Después de ocho años en Avon, Connecticut , puedo afirmar que no tengo un solo amigo en la ciudad, cero, como el culo de un vaso. Ojo, tengo varios buenos amigos en ciudades cercanas como Bloomfield, West Hartford y Simbsbury y varios en New York y hasta en Virginia y Miami, pero en Avon, no one!

Y todo culpa de la ausencia de veredas. 

Cruz J. Saubidet®

1 comentario:

Juan Carlos Gomez dijo...

Si no te sentís integrado, ¿por qué no volvés? Por tus saludos de cumple, parecería que aquí te sobran amigos. Más los que agregarías, ya sabés lo que aquí se vive como amistad. No lo tomes a mal, es simple curiosidad...