marzo 30, 2006

Hoy no escribí nada


1- No hubo clases en NYC, quien sabe por que razón, y pasé todo el día con mi hija. (Mi casa es mi lugar de trabajo, por ende hoy fue feriado para mí)

2- En un momento le puse una película, pero cuando me senté frente a la PC, el timbre sonó y era el portero (“super” para los yanquis) que decidió cumplir la promesa de pintar mi baño, aunque 4 meses después de arreglar la gotera.

3- Pasé gran parte de la mañana buscando lugar donde estacionar.

4- Al mediodía, cuando creía que tendría tranquilidad, como un milagro, el super se ofreció a pintar la cocina. Por supuesto que acepté, seguro de ser esta la única y última oportunidad.

5- Al retirarse el pintor, llegó mi señora y comenzamos a ocuparnos de ciertas actividades olvidadas. Por ejemplo: ordenar el dormitorio de mi hija y limpiar la pintura desparramada por el pintor no muy prolijo.

6- Luego me fui al gimnasio, sabiendo que solo allí descargaría la energía acumulada.

7- Después la comida (hoy fue mexicana) y en un rato a ver una película.

8- Mañana viene el fumigador y debo desocupar la casa hasta las 3 de la tarde, espero que se me ocurra algo interesante que hacer con mi hija, si no, será un largo día.

9- Mañana será otro día.

Me molestan los días sin escritos. El sábado escribiré algo quizas aburrido, pero malo y desgastado.

marzo 28, 2006

Si Dios quiere y las patas lo permiten

Me gusta mucho el fútbol y, aunque no soy fanático, durante los mundiales saco a pasear mi faceta futbolera.
El anterior campeonato en el Pacífico fue una gran desilusión para todos los argentinos que veníamos de jugar la mejor clasificación de la historia.
En esta ocasión las esperanzas son diferentes, el seleccionado no ha demostrado mucho ni ha ganado grandes partidos (incluso hace rato que no gana).
Yo siempre tengo fe en la capacidad de los jugadores y, aunque debo admitir nunca haberlo visto jugar, dicen que Messi es un jugador muy bueno y desequilibrante. Ojalá así sea, está Riquelme, Tevez, Saviola (tal vez), Aimar, Sorín, etc. etc. La mayoría son jugadores que trabajaron desde adolescentes con el técnico de la selección, Pekerman, que hasta no hace mucho, era el indiscutido conductor de los equipos menores. Luego la política de la AFA lo fue moviendo poco a poco hasta conseguir transformarlo en técnico de mayores.
Falta poco para demostrar la efectividad de un equipo, la fiesta será en Alemania y en las televisiones que sacarán humo por esos días.
Ya que aseguran que Messi es el sucesor de Diego Armando, creo que con un par de estas jugaditas nos va a ir más que bien.
NOTA: Aqui abajo, justito, hay un video del 2do gol de Maradona a Inglaterra en 1986, un golazo digno de ver. Yotube esta fuera de linea desde hace un rato, calculo que volvera en breve.

marzo 27, 2006

Reciclaje de mejunjes azules (I)


Un gran amigo, que el tiempo se ha encargado de mantener en la atmósfera de la amistad a pesar de la distancia y los desencuentros, se había impuesto obviar de su vocabularios la frase “masomenos”
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Otro personaje de mi círculo más querido, jamás dijo “te perdono” o “no te hagas problema” o “todo bien”, solamente preparaba unos mates o compraba una cerveza y te lo hacía sentir.
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Otro gran amigo, armó su vida a base de desprendimientos, y no le salió nada mal. Solo él y nada más que él logró convencerme que su casa era mi casa por el tiempo que necesitara.
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Otro incondicional me miraba fijo con sus pelos al viento luego de haberlo yo agredido. “No podes ser tan canalla” me gritaba pero luego buscaba la pelota y nos íbamos a jugar al fútbol.
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Otro, hablaba muy en serio cuando decía “contá conmigo”
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Otro amigo siempre supo preguntar lo que yo necesitaba preguntarme y consiguió que me perdonara errores que suponía imperdonables.
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Otro gran compañero me inclinó a pensar que la individualidad es importante en relaciones humanas y que dos buenas individualidades formas una excelente amistad.
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Las noches desveladas de asado, vino y luego mate; solo dejaban en claro que éramos amigos, nadie pretendía más.
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Mis amigos formoseños me obligaron a no fumar mientras tomábamos mate. Nunca lo había pensado, pero era injusto sumar a los gérmenes de la bombilla, nicotina y alquitrán.
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Un paisano viejo me dijo a mis 13 años: “Deje de hablar de mujeres, yo a su edad solo pensaba en tener mucha fuerza”
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Una vez me ofendí con un amigo pues me escribió desde Europa que yo era una persona como para “estar”. Hoy comprendo que esa palabra implica muchas más cosas que las que yo esperaba recibir de mi amigo.
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Mi padre y yo jugamos durante años el “juego de las ofensas” Luego dejamos de jugar por estar alejados. Años mas tarde comenzamos el “juego del reencuentro” que no ha terminado.
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Cierta vez estaba a los besos con una amiga dentro del auto. Cuando le propuse ir a un hotel me dijo “Vamos, me estoy haciendo pis” La dejé en la puerta de su casa y nunca más la vi.
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¿Cuántas veces no me animé a besar bocas ansiosas por ser besadas?
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Una noche de 2003, estaba en una reunión muy aburrida de un partido político “nuevo”. Hablaban, hablaban, hablaban. Me levanté de la silla y dije que si queríamos un partido novedoso deberíamos dejar de hablar tanto y proyectar y trabajar sobre los proyectos. Me miraron como si fuera un loco, la política es para hablar mucho me aseguraron los dirigentes. Me fui y nunca regresé.

Cruz Joaquín Saubidet®

marzo 24, 2006

Lo escueto no existe, ¿o sí?


Es posible que llamarlo fracaso sea una exageración, llamémosle un traspié de aprendiz que, por un espíritu de contradicción, decidió componer algo distinto a lo hecho anteriormente.
No es mala la obra, pero es impersonal, es un estilo escuálido de descripciones humanas que, al fin de cuentas, eran mi faceta fuerte en esto de escribir.
Quise resumir, procuré limpiar basura en banalidades y el resultado no fue el mejor.
Mi idea fue romper el molde de aquellos libros en los cuales la ansiedad domina más que la historia y pueden saltearse párrafos sin perder por eso el hilo conductor. Eso quise evitar, quise que la historia sea un todo donde no existieran superficialidades y situaciones innecesarias. Creo que lo logré, pero mi objetivo mutó en cuanto recordé “Nana” de Zola con sus eternas descripciones de ambientes de una casa o a Juan José Saer exponiendo hasta mínimo detalle de situaciones simples. O Saramago ocupando páginas contando un escueto sentimiento. Ya era tarde, mi novela estaba desprovista de todo detalle superfluo en sus 200 hojas.
Mi mujer, una vez más, fue la primera en leerla. Tardó mucho, supuse que le aburría pero ella juraba que no. Anteayer la terminó.
Sus 24 horas de silencio me hicieron suponer malas noticias, finalmente le pedí que disparara y disparó. Dijo que le gustó, pero que no era yo el que escribía, que a los personajes necesitaban ser descriptos como yo siempre lo hacía y que de escuetas, algunas situaciones se tornaban confusas. Me remarcó que los protagonistas necesitaban más toques distintivos y hasta calculó que la novela podría tener el doble de páginas.
Tenía razón la patrona, lo supe desde la última corrección, pero necesitaba que ella me lo dijera para que la idea se aclarara.
Así las cosas, me espera un gran trabajo por delante, a partir de mañana comenzaré a desmenuzar cada personaje hasta sacarle brillo a sus historias que insertaré donde menos feo quede.
Inocente yo, que había comenzado a bosquejar “little island”, en tercera persona y con escenario en Bahamas en 1985. Quedará para después, o se perderá como tantas otras ideas.
Cruz Joaquín Saubidet

marzo 22, 2006

El nacionalismo en bicicleta


Cuando era niño, yo era el más nacionalista de todos. Claro que no sabía que era ser nacionalista sino que consideraba que no existía otra forma de ser útil a la sociedad que trabajando para ella. Mi inocencia no estaba mal, incluso mis infantiles pensamientos no lo eran tanto.
Yo pensaba en mi futuro cuando andaba en bicicleta, aunque no pensaba que pensaba en el futuro. Una bicicleta amarilla fue el mejor regalo que recibí mi infancia y es posible que mi inconsciente agradeciera a mis padres el presente de la manera más sutil que tienen los hijos para agradecer a los padres la crianza: No molestarlos. La bicicleta sirvió para eso, y además para planificar un futuro que desconocía estar planificando mientras pedaleaba hacia ningún lado por los caminos de tierra. Yo era nacionalista, ya lo dije, suponía que la única forma honrada de trabajar era el trabajo estatal y que si sucediera que un día trabajase para una empresa no pública iba sentir una especie de traición para con el estado que suponía me cobijaba.
No era el mejor momento para ser nacionalista aunque los medios vomitaban motivos para serlo. Primero el mundial 78 ganado de local ante Holanda “Holanda la copa, se mira y no se toca” después la guerra de Malvinas donde “casi” le ganamos a los ingleses y Margaret Thatcher era una vieja podrida. Después nos rendimos y volvió la democracia con Alfonsín.
A partir de 1984, una vez pasado el furor de la democracia renacida, me volví apático hacia la política e incluso mi futuro perdió el plano principal. Mi bicicleta había envejecido y mis pensamientos corrían por carriles mundanos y normales. Pensaba en pasar el camión de la basura, hacer wili, saltar montículos y andar por delante del resto.
El colegio trataba de politizarme pero no lo lograba, mis amigos querían hacerme peronista, comunista, fascista, socialista, radical, etc.; pero no lo conseguían.
A esa altura yo aspiraba a una bicicleta de carrera, esas con el manubrio hacia abajo, 16 velocidades y asiento rígido, pero seguía con mi vieja amarilla que, despojada de guardabarros, frenos, adornos y canastos, solo conservaba lo básico para su funcionamiento. Entonces sucedió que con cierta destreza me hice de otra vieja bicicleta y la vendí junto a la amarilla en función de mi deseada bici de carrera. Una vez sobre el asiento de la nueva, empecé a extrañar el anterior mullido, incluso el nuevo manubrio me obligaba a ir agachado con el dolor de espalda posterior, eso sí, andaba mucho más rápido. Los cambios no me servían para nada dada la planicie de la ciudad y fue en esa época cuando se pusieron de moda las “todo terreno” y mi flamante bicicleta pasó a ser un vejestorio.
El estado también cambiaba, fue estatista, protector, justiciero, miedoso, antiguo, retrógrado, liberal, corrupto, privatizador, mentiroso, rencoroso, más corrupto, chupa medias, rebelde, gigantesco, derrochón, unilateral, medio bobo, corruptísimo, inconsciente, calculador, inoperante, injusto, etc. Al igual que mi bicicleta iba siempre un paso atrás. Por ese tiempo o por este, mi nacionalismo se fue perdiendo, descubrí algo muy feo y fue que el estado no era de todos y luego de las elecciones se convertía en propiedad de los ganadores. Pensé que se trataba de una mala racha de mala gente egoísta que tomaba el control de las cosas, pero no, pasaron gobiernos y siempre me generaron la misma sensación, esa sensación de que desde sus puestos me iban quitando poco a poco el estado que supuse algún día se haría acreedor de mis servicios. Por ahora pienso así, solo estoy esperando estar equivocado y que llegue el día que considere nuevamente que solo trabajando para el estado lograré sentirme honrado.
Y dejé de andar en bicicleta.

Cruz Joaquin Saubidet®

marzo 21, 2006

Paredes que hacen ruido (Vecinos Yanquis I)


John es abogado, se recibió hace poco y vive en un departamento pegado al mío.
Jennifer era roommate de John, hasta que Mich (quizás Michel) le propuso el concubinato. Jennifer es rubia y alta y Mich es grandote con barba negra y larga. Siempre me conversaban con paciencia en los largos viajes de ascensor hasta o desde el quinto piso y denotaban un marcado interés con mis vivencias. La pared del que fuera dormitorio de Jennifer y la de mi living son la misma. Jennifer gritaba durante sus orgasmos y muchas veces sus sonidos se mezclaban con la película que estábamos mirando. Por suerte no tenían sexo durante el día y sus sonidos nunca se fusionaron con los dibujos animados favoritos de mi hija. -Papá, Arthur dice cosas raras y Francin debe tener asma, le cuesta respirar, ¿qué pasa papá?- No nunca pasó.
Desde hace más de un año que supongo la posibilidad de hacerme amigo de John, pero la situación no se ha dado aún. John también me conversa con paciencia y se esfuerza por entender mi inglés a la vez que me perdona comentarios tal vez desagradables producto del mal manejo que tengo del idioma.
Laura (Lora) tiene cara graciosa, no es fea, pero sus facciones inspiran simpatía y su sonrisa acompaña las primeras. Vive hace unos meses con John aunque creo que no son pareja. También Cynthia se mudó con ellos y no tengo idea con quién comparte la habitación. Es peticita y usa anteojos con marco negro, muy alternativos, que hacen juego con sus rubios pelos cortos y parados.
Hasta la semana pasada pensé que John se había mudado, pero no, el sábado pasado tocó mi puerta para avisarme que por la noche estarían de fiesta y que tratarían de hacer poco ruido. Con un “no hay problema” de mi parte y un “ven a la fiesta” de la suya nos despedimos esa tarde. No fui a la fiesta y no hicieron mucho ruido, al menos no tanto como la noche del “pijama party” donde si debí apersonarme y presencié escenas dantescas. Esa noche, alrededor de la una, el ruido no me permitía dormir y toqué la puerta para pedirles silencio. Me atendió John en calzoncillos y luego de pedirme disculpas me ofreció una cerveza. En la sala, mujeres en remera y bombacha y hombres en calzoncillos bebía a destajo y escuchaban música. Me saludaron con un “Hi” y me olvidaron, al igual que John.
En un momento una de las chicas se paró sobre una silla contorneando sus caderas y con una botella de bebida blanca en la mano derecha. Los invitados se pusieron a aplaudir mientras la protagonista subía y bajaba su cuerpo de forma sensual. La chica elevó la botella, la empinó sobre su boca y comenzó a beber a la vez que todos zapateaban y aplaudían. –Ese es el ruido- le dije a John. –No hay problema, perdón, esta fue la última vez- me aseguró. Como todos me ignoraban y terminé mi cerveza, me despedí y retiré. Ya no hicieron más ruido y pude dormir.
Tras la pared de mi living alguien exterioriza su gozo de vez en cuando, solo sé que ya no se trata de Jennifer y su novio. ¿Serán John y Cynthia? ¿Laura y John? ¿Laura y Cynthia? ¿Los tres? ¿John y su novia? ¿Cynthia y su novio? ¿Cynthia, Laura y su novio? ¿Quiénes serán?
Ya no es lo mismo escuchar los sonidos, pero el interrogante que se ha sumado le agrega un condimento especial.
Cruz Joaquin Saubidet ®




marzo 18, 2006

De computación y fantasmas del pasado


De más está decir que la PC ya forma parte de los electrodomésticos de la casa y que el manejo de la misma significa para la nueva generación lo mismo que calentar un café en el microondas o hacerse una tostada. Las manos de los niños ya están amoldadas a la forma del Mouse y no sienten el temor que sentíamos nosotros (y todavía muchos), que al tocar algo equivocado, el sistema se destruiría y perderíamos toda la información. Los niños no, ellos toman el Mouse y saben hacia donde quieren ir (y llegan). Cuándo aprenden a escribir comprenden, con esa nueva inteligencia, que poniendo una palabra en Google, msm o Yahoo! Encontrarán rápidamente lo que buscan. De esa manera llegan del colegio con el nombre de un nuevo juego u otra novedad y apretando un par de teclas y haciendo unos clicks llegan sin problemas a su objetivo.
Mis comienzos con la computación fueron allá por el 90, conseguí que me trajeran una “286” al trabajo y, con la ayuda de un librito y un poco de ánimo investigativo fui poco a poco descubriendo sus posibilidades.
No tenía Windows, solo DOS con su c:dir/w. Con ella me adentré en las hojas de cálculo de la mano del antiguo QPro al que le hacía sacar humo y un día descubrí el “banner” y me divertí mucho haciendo carteles.
Luego, en otro trabajo, fui aprendiendo algunas cositas del foxPro2 y ya que estaba aprendí bastante de Excel y Word. La Internet era algo lejano aún en Argentina y creo que recién en el 98 empecé a usar el e’mail solo para trabajar. Después tuve mi cuenta de Hotmail y más tarde mi computadora con Internet en casa, todo a ritmo lento como la conexión gratuita de dial up.
En mi último trabajo previo a venirme a Nueva York, mis conocimientos de computación se incrementaron. Yo sabía un poco más que la mayoría y debía esforzarme para no perder el puesto privilegiado de hombre de consulta en temas informáticos. Para ese momento manejaba con destreza el Excel, el Access, el Word, Internet, algunos programas de edición de sonido y el programa de gestión Tango con el que fui autodidacta y creo que no logré hacerlo funcionar al máximo.
Siempre me abracé a la prueba y el error para aprender sin maestros, aunque debo agradecer a muchos que supieron darme las respuestas justas en pavadas, por ejemplo el uso de las funciones como el F2 para modificar columnas de Excel sin rescribirlas; pavadas, pero de gran ayuda en lo que a ahorrar tiempo se refiere.
Desde hace dos años no importa donde sea mi lugar de trabajo siempre y cuando un teclado y una pantalla estén frente a mí. El Word es mi más fiel compañero aunque a veces suele traicionarme y la Internet se ha tornado un medio imprescindible para estar comunicado, informado y ayudado en una infinidad de dudas que se me presentan cuando escribo.
Luego vino el blog dándome la posibilidad de ser leído por gente desconocida y donde escribo de lo que se me ocurra sin importar pautas editoriales. El blog significó la apertura a las plantillas html de las cuales jamás imaginé su grado de flexibilidad. Esta página es como un hijo, no solo escribo en ella sino que trato de embellecerla, hacerla cómoda, poner musiquita de fondo y otras pavadas a las que le dedico más tiempo del que debiera.
Mi hija sintió el cariño que yo le entregaba a este blog y, quizás por celos o por acompañarme, aceptó crear el propio ante mi propuesta. Así nació una complicidad que mantendremos hasta que se aburra y no quiera escribir más, o tal vez con el tiempo logre quererlo como yo lo quiero y le dedique (como yo) más tiempo del merecido.
También me gustan los juegos, y mucho, aunque es imprescindible que no requieran más de tres botones para operarlos. Mi computadora tiene en sus interiores una gran cantidad, aunque todos fueron creados hace más de 10 años. Son aquellos con los que desperdicié tanto dinero y con los que pasé tantas horas en mi niñez y adolescencia. Debo confesar que me asombraban mucho más instalados en las consolas que viéndolos en la PC, pero me traen gratos recuerdos y puedo manejar la mayoría sin dificultades.
Mi juego preferido y por ende simple es el WiniGolf que solo requiere el uso del mouse y un poco de percepción extrasensorial para colocar la pelotita donde quiero.
Hace unos días llegó a casa el Play Station 2 (PS2) con su infinidad de posibilidades. Por ahora hay un solo juego que no logro manejar con destreza, el joystick tiene demasiados botones y como si fuera poco tiembla. Mucho para mí, seguiré con mi PC que siempre esta quieta y hace lo que le digo.
También tengo una laptop muy bonita y dos veces más rápida que mi PC, pero aun no le he tomado cariño ni me he familiarizado con el teclado. Por eso ha pasado a ser de mi esposa y yo sigo con mi Celeron 2.7 con monitor grandote.
¿Seré un antiguo?
Cruz Joaquin Saubidet®

marzo 17, 2006

A quien corresponda (Monólogo conmigo mismo)


-¡Que quieren que escriba! ¿Sobre quien? ¡Pero no, señores!, No estoy en condiciones de hacerlo, ¡de ninguna manera!.
El problema, es que la editorial no aceptaría nunca un ensayo favorable sobre él. Y es un amigo, ¿cómo voy a criticarlo?
Desde ya que puedo hacerlo. Saben bien que solo un gran amigo posee todos los elementos necesarios para detestarte, pero ese es el tema, a pesar de todo, te quiere.
¡No voy a hacerlo!, Señores directivos. Soy leal, y por mas que no comparto el 85% de lo que ha hecho, y se lo he dicho personalmente, no voy a plasmar en papel nuestras diferencias.
Saben bien ustedes, que fue la fama, nada mas que la fama, quien lo transformó en el ser odiado que es. Siempre le gustó buscar lo negativo de las situaciones y al fin de cuentas, su fama es eso, haber logrado, siempre con una tendencia negativa, (por llamarla de alguna forma) transcribir las impresiones sobre todo tipo de personajes.
¡Que alguno me diga que nunca disfrutó de sus ensayos!, Si, ya sé que muchos de ustedes cayeron en la volteada, también sé que se ofendieron profundamente, pero admitamos todos haber disfrutado al menos una vez de sus ácidos comentarios.
No podemos obviar que cada vez que escribimos un artículo sobre una persona, procuramos no plasmar aquellas impresiones subjetivas, si, recuerden, aquellas que hacen simplemente que el personaje nos resulte simpático o no.
No se nos ocurre adjetivizar de falsa o soberbia o demoníaca, la sonrisa del político al que entrevistamos.¿ No lo han sentido? ¿No han reprimido ese comentario o cualquier otra agresión netamente sensitiva?
El no lo hace. Él es leal a su percepción primaria, al golpe de la primera mirada, el primer comentario, el primer gesto.
¿Han pensado alguna vez en los fundamentos que utilizamos al proseguir o no con una relación? No pueden negar que son esas impresiones primarias y subjetivas las que nos acercan o alejan de las personas.
Si, estoy de acuerdo con algunos de ustedes en que siempre hay que dar una segunda oportunidad. ¿Ustedes la dan siempre? Yo no, a lo largo de mi vida, son mas las que no di que las que di, sin embargo, todos piensan que soy mas bueno. ¿Qué pueden saber de la bondad si solo conocen mis escritos? Y lo misma rige para él ¿Qué pueden saber de su maldad?
Desde que lo conozco y soy su amigo, convivo con su tajante clasificación de las personas. “Este es un sorete, no hay dudas”, me afirmaba a los pocos minutos de conocer a alguien. No se equivocaba demasiado, al principio hacia caso omiso a sus comentarios, pero con el correr de las cosechas, comencé a tomarlos en cuenta. También comprendí con el tiempo, que era imprescindible ser considerado un poco “sorete” para ser su amigo, siendo igualmente imprescindible considerarlo a él de la misma manera.

No se imaginen que es fácil ser su amigo.
Es una permanente sana competencia,
donde prima la libertad de juzgar y ser juzgado,
Donde los resultados no importan demasiado.

Estamos hechos de la misma madera,
Moldeada basándose en soberbia y sensaciones.
Yo elegí buscar belleza en la calidez de las palabras,
Él la encontró en las formas más heladas.

Por eso señores, no haré un solo comentario negativo,
quedó demostrado que material sobra,
no me faltan elementos para odiarlo
Sin embargo lo quiero y es mi amigo.

Excusen ustedes los vientos de poesía,
que me generan hablar de su persona,
quiero escribir en prosa, mas no puedo,
Pues se va mezclando con sus propias rimas.

Tendré que retirarme en el momento
Disculpen todos mi fugaz partida
Ya no puedo hablar como persona
Pues vienen versos en arremetida.


Cruz J. Saubidet®