septiembre 19, 2016

UNA COSA LLEVA A LA OTRA...Y A LA OTRA...Y A LA OTRA

En 2008 escribí una novelita muy simple y poco ambiciosa (pero simpática).
Como me gustó la publiqué aunque no tuve el desenfado de promocionarla mucho. Algunas copias andan por Argentina, otras por USA y unas pocas en mi poder.
La cosa es que viene bastante al caso con lo que está pasando hoy en mi querido país y ahora sí me interesa que la gente la lea.

La versión sin corregir está aquí: http://experimentosoc.blogspot.com/



Si tienen ganas de COMPARTIR, a mí me vendría al pelo y ustedes podrán sentir la satisfacción de mi agradecimiento.

agosto 24, 2016

La Romi se la banca - Primera Parte

Un día apareció por la estancia un cura de esos que giran por los campos tratando de cristianizar con bautismos al por mayor, casamientos innecesarios y extremaunciones tardías.
Luego de la misa celebrada en el galpón el sacerdote juntó a las parejas no consagradas en matrimonio y cometió el grave error de hablar antes con los hombres, siempre más propensos a la aceptación que las mujeres. Rodrigo, aceptó casarse con La Romi; no era algo que deseara con desesperación pero tener a su lado a la más linda de la zona era interesante y si el hijo que estaba a punto de nacer le pertenecía, él quería hacerse cargo.
Luego, el sacerdote habló con las mujeres que acataron la decisión de sus hombres, pero La Romi en ese momento estaba conversando con una amiga y no se preocupó de entender la situación ni las consecuencias.
Al rato el cura armó todos sus petates para la celebración. Rodrigo llamó a La Romi y la chica se acercó sin dejar de conversar.
-¿Qué querés, Rodrigo?
-Nada, Romi, vení que el cura dice que nos va a casar.
-¡Estás loco,  vos! Yo no me quiero casar.
-Dale,  Romi, si no el cura se pone como loco.
-Que se ponga loco, yo no me voy a casar porque el cura me pida.
-¡Pero el nene es mío!
-Más vale, ¿Qué te pensás que soy yo?
-Entonces tenemos que casarnos.
-¡Casate vos si querés, yo no me voy a casar!
-¿Pero, no me queré Romi?
-Más o menos, yo me quedo con el tío y los abuelos.
-Entonce andá vo y decile al cura que no queré.
-Si vos le dijiste que te querías casar andá vos a decirle al cura que yo no quiero.
-¡Cámo so,  Romi! ¡Después no me andes pidiendo plata para el nene, eh!
-Bueno, pero vos no me pidas de verlo entonces.
Ignorando a Rodrigo, la Romi siguió conversando con su amiga como si nada hubiera pasado.

Las amigas de La Romi estaban amancebadas con muchachos de la zona y tenían algún hijo a cuestas. Ella continuaba virgen a los quince años por una única razón: no le interesaba el sexo. Sus amigas se lo describían como algo que “había que hacer para dejar tranquilos a los muchachos” pero que para ellas no significaba gran cosa. Ante esa expectativa, La Romi se mostraba desinteresada. Hasta que llegó una prima del pueblo de visita y le relató sus juegos con lujo de detalles. La Romi registró cada movimiento que le describía su parienta y decidió llevarlos a la práctica.
Rodrigo vivía en una pieza junto al galpón, se había mudado ahí luego de que su mujer se fuera de la casita del monte harta de tanta soledad. Él la dejó partir, no tenía nada mejor que ofrecerle y, al quedar solo, se instaló con sus pocas pertenencias en una pieza con cocina atrás del galpón.
Rodrigo es un ser primitivo, habla muy mal, es bruto y no mide las consecuencias de sus actos durante el trabajo. De vez en cuando resulta herido por caídas del caballo, topetazos de vacas o toros o algún corte con alambres. El capataz le exigía más cuidado pero no había caso, al final, lo elegía para las tareas menos riesgosas, no porque fuese incapaz, en realidad era muy buen empleado, pero prefería mantenerlo sano que estropeado.
Rodrigo era tímido con las mujeres, nadie entendía como había conseguido a su primera esposa, él nunca lo explicaba. La Romi lo eligió una noche durante un asado, no se dirigieron la palabra y cada vez que ella lo miraba, el muchacho bajaba la cabeza o tomaba un trago de vino fresco de la jarra.
La Romi lo eligió porque Rodrigo le parecía lindo, y es un lindo muchacho, quizás un poco desprolijo, pero mide un metro setenta y cinco, es flaco y, aunque esquivos, sus ojos son bonitos. También influyó el nombre, llamarse igual que su artista favorito era un importante punto a favor del muchacho.

A Segunda parte




La Romi se la banca - Segunda parte

A Primera parte

La Romi quería “terminar”, esa palabra era la que había remarcado su prima, esa palabra estaba cargada de satisfacción, de goce y ansiedad. Terminar significaba algo que   la Romi no podía imaginar, pero ella lo conseguiría, tenía el método, había elegido el hombre, ahora necesitaba la mejor táctica de acercamiento.
Para eso estaban las amigas, ellas prepararían todo, faltaba decidir el día y la hora y entre todas decidieron que lo mejor sería un domingo a la nochecita, en la pieza de Rodrigo.
Una de las amigas habló con Rodrigo y le planteó los términos: Debía estar bañado y afeitado; la pieza impecable, la cama limpia y él dispuesto a hacer todo lo que La Romi pidiera. Aceptó encantado, le gustaba mucho la Romi y aparte llevaba varios meses sin más que autosatisfacción.
La Romi  se acicaló con esmero, se puso un perfume “Avon” y marchó hacia la pieza, decidida, apenas asustada y bastante ansiosa.
La pieza estaba en óptimas condiciones, el piso de cemento bien barrido, la cama bien tendida y Rodrigo realmente muy lindo. Se había puesto un pantalón de vestir azul y una camisa blanca bien planchada, estaba afeitado, peinado con gel y ávido por saber que le depararía la noche.
-Hola, Rodrigo- Dijo La Romi y le dio un beso. Su indumentaria era en un jeans y una remera negra sin mangas y ajustada que marcaba sus pechos abundantes.
Rodrigo cerró la puerta y encendió una lamparita, le ofreció a la invitada un vaso de cerveza bien fresca y continuó en silencio.
-Sacame la remera- Pidió La Romi –Pero despacio- Rodrigo obedeció y acarició la piel de La Romi, deteniéndose en los pezones y apoyando su boca por la zona.
La Romi comenzó a sentir cosquillas agradables pero no quiso acelerar, incluso debió frenar a Rodrigo que se había desprendido el cinturón. Se apoyó frente al hombre y lo abrazó hasta sentir bien su dureza, después le dio un beso en la boca y dejó que las lenguas se cruzaran.
Sin apuro desprendió la camisa y no evitó la tentación de darle besos en el pecho, las manos de Rodrigo jugaban por su cola y ella lo disfrutaba.
Para Rodrigo todo era novedad, nunca había acariciado tanto a una mujer, siempre había primado la carne a las caricias, esto le gustaba, no tenía apuro y La Romi lo había dejado completamente desnudo. Ella también estaba así y la notaba cómoda en su desnudez.
Al ver el tamaño del miembro de Rodrigo La Romi se asustó un poco, suponía dolor cuando ingresara en ella, pero no se iba a echar atrás por eso, estaba decidida y muy acalorada. Recostó a Rodrigo boca arriba y manejó ella todos los movimientos, le dolía, pero le gustaba mucho a pesar del dolor. Además su prima y sus amigas le habían avisado que la primera vez dolía. Así y todo no fue tanto el dolor, ella manejaba los movimientos mientras Rodrigo sujetaba su pronta eyaculación hasta el límite. Ella subía y bajaba despacio, sin apuro, pues no suponía que el muchacho estaba casi en el orgasmo, sintió latidos en su interior y vio que los ojos de Rodrigo se cerraban, ella subía y bajaba mientras notaba que la dureza se volvía laxitud en su interior.
-¿Ya terminaste? Preguntó la Romi con cierto desencanto.
-Si Romi, no daba más y vos no parabas de moverte.
-Pero yo no, Rodrigo, así no vale, si vos te divertís yo quiero también, dale levantá eso de nuevo.
-Pará Romi, dejame descansar un ratito, ¿Te pensás que soy una máquina?
-Dale Rodri, vamos mi amor, apurate que quiero tenerla adentro otra vez.
Quizás el “mi amor” o la voz de La Romi, o los movimientos y caricias que le regaló al muchacho, produjeron la reacción esperada por La Romi, que besó en la boca a Rodrigo en cuanto notó que volvía a endurecerse. Al ratito, Rodrigo había desaparecido, era ella lo importante, y su placer. Arañó la espalda de Rodrigo, pellizcó su cola mientras lo atraía hasta el fondo de su cuerpo, -quedate quieto, más adentro, movete más, no te muevas, rápido, movete rápido- llegó la calma de su cuerpo aunque la sensibilidad en su entrepierna le prodigaba nuevos placeres, Rodrigo no había terminado y seguía entrando y saliendo. La Romi lo empujó hasta sacárselo de encima, lo acostó boca arriba y se subió sobre él.
-Aguantá hasta que te diga, mi amor.
Rodrigo no dijo nada y la dejó hacer, La Romi mandaba y se movía en función de sus recovecos, buscaba nuevas cosquillas, terminar otra vez, lo veía cerca y finalmente llegó.
-¡Ahora sí! Le dijo a Rodrigo que esperaba la autorización de desconcentrarse. Por primera vez en su vida sintió y saboreó el terminar de a dos, La Romi también sintió que el orgasmo de Rodrigo aumentaba la fuerza del suyo. Después se recostó sobre el pecho del hombre y descansó. Se quedaron dormidos. A las dos de la mañana La Romi abrió los ojos, se levantó y miró al hombre desnudo, le gustó mucho. Tanto que lo despertó en busca de un tercer encuentro. La Romi se vistió y a paso lento regresó a su casa, sentía ardor entre las piernas y un gran cansancio, pero nada de eso pudo borrar su sonrisa.

La Romi se la banca - Epílogo

A Segunda parte

A partir de ese momento, Rodrigo y La Romi se encontraban y practicaban el sexo casi a diario. Se transformaron en personas desinhibidas y buscaban nuevas formas de hacerlo. Los orgasmos de La Romi eran cada vez más fuertes y Rodrigo lograba demorar cada día un poco más. Eran amigos que se divertían el uno con el otro, más que brindarse placer lo obtenían a través del otro y ese egoísmo los mantenía a salvo de sentimientos angustiantes.
Por lógica, juventud y desprotección, luego de cuatro meses La Romi mostraba una pancita redonda, chiquita aún, que acrecentaba su belleza. Rodrigo estaba encantado con los cambios en el cuerpo de su chica y su entusiasmo a la hora del sexo se incrementó. La Romi también disfrutaba más de las sesiones, en un primer momento le preocupó traer un hijo al mundo, pero su tío Amancio la había tranquilizado prometiéndole que ni a ella ni al bebé les faltaría nada, pero que la próxima vez se cuidara mejor.
La Romi prometió cuidarse de ahí en adelante y la vida siguió normalmente para ella, su familia y Rodrigo.
Rodrigo suponía que debía hacer algo con la situación, pero como la Romi no mostraba interés de instalarse a su lado, dejó que el tiempo decidiera. Los encuentros y los disfrutes siguieron hasta la llegada del cura.
Luego de rechazar La Romi la propuesta de Rodrigo, y delante de todo el mundo, el muchacho se sintió un poco defraudado. Algo no estaba como siempre, La Romi estaba muy lejos a pesar de tenerla cada vez que quisiera, quizás estaba enamorado.
Esa noche La Romi caminaba desnuda por la pieza de Rodrigo, sus pechos se habían agrandado mucho y su barriga permitía unas pocas poses, pero nada impedía todavía la fusión de los cuerpos. Pero Rodrigo la rechazó, con pocas palabras le pidió que se fuera, y la Romi se fue, enojada y decidida a no volver hasta que Rodrigo se lo pidiese.
Pero Rodrigo nunca se lo pidió, incluso se fue a trabajar a una estancia cercana.
La Griguita, (así le siguen diciendo) nació sin problemas y todo era fiesta en la casa. La madre se ocupaba de que no le faltara nada y el tío Amancio proveía lo necesario, aunque toda la familia estaba pendiente de la nueva integrante.
Dos meses después apareció Rodrigo, quería conocer a su hija y volver a ver a la madre. Trajo algunos regalos y un sobre con unos pesos para pañales y esas cosas que hacen falta. Pasó el día entero bajo la galería junto a su hija; La Romi le cebó mate y lo miró con cariño.
Al final de la tarde, antes de irse, hizo la propuesta.
-Vengansé conmigo, Romi, me dieron una casita linda, hay varios vecinos, está en el casco de la estancia.
-Ya te dije que no, Rodrigo.
-Pero Romi, yo soy el papá de la nenita, tiene que estar conmigo.
-La podés ver todo lo que quieras, sos el papá, pero no sos el dueño ni de La Romi ni de La Gringuita, que eso te quede claro.
-Ya sé Romi, ¡mirá si voy a ser el dueño!, pero yo te quiero a vo y a la nenita también.
-Yo también te quiero, pero no como un novio o un marido, vos sos mi amigo.
-¿Entonces no vení?
-Ya te dije que no, vos podes venir cuando quieras, hasta capaz te visitemos cuando vayamos de la Rosita, pero yo no me voy a casar ni con vos ni con nadie, al menos hasta que tenga treinta años.
-Bueno Romi, me voy a ir yendo, un día de esto vuelvo.
La Romi acompañó a Rodrigo hasta el camino donde había estacionado su Ford Falcon 71, en cuanto la oscuridad los cubrió abrazó a su amigo y lo llenó de besos, le desprendió el pantalón, lo hizo acostar sobre el pasto y lo cabalgó hasta acabar, aunque lo hizo salir antes de su final pues le había prometido al tío que no quedaría embarazada de nuevo.
Rodrigo se fue desconcertado, La Romi lo rechazaba pero lo quería y lo extrañaba. Quizás con el tiempo... aunque con La Romi nunca se sabía.
La Gringuita ayer cumplió seis años, ya empezó la escuela. La Romi trabaja en el escritorio de la estancia, maneja bastante bien los papeles y gana un buen sueldo. El año pasado invitaron al tío Amancio a la playa, al hotel del sindicato. No saben si la pasó bien o mal, aunque lo notaron un poco incómodo con el traje de baño floreado que le regalaron antes de salir.
Rodrigo sigue en la estancia vecina, hace unos meses se juntó con una chica del pueblo, tal vez le dure. Todas las semanas ve a su hija, ella lo sigue a todos lados y le dice papi. Desde hace dos años que no tiene sexo con La Romi, él lo decidió porque cuando volvía a su casa lloraba un ratito y no le gustaba.
La Romi tiene veintidós, faltan ocho años piensa a veces Rodrigo....

Cruz J. Saubidet®







abril 04, 2016

La mentira de la masculinidad musical y otras yerbas (Cada vez menos objetivo)

Todo se achica o agranda según el entorno y el momento. Hay días en los que todo lo que cuatro días atrás me importaba y enojaba, me parece una huevada. Creo que se llama “enfoque de prioridades” o al menos es el nombre que yo usaría de ser psicólogo, sociólogo o barman. Pero hoy no es uno de esos días y continuo pensando nimiedades.
Puedo pensar en muchas cosas pendientes que deberían ocupar mi cabeza, llamémosle preparar los impuestos del 2015, refinanciar la hipoteca, pagar el teléfono, terminar mi novela, preparar mis clases. Podría preocuparme por cómo estarán mis hijos en la escuela, si se mojaron al bajar del bus o si el almuerzo les será suficiente. En realidad siempre estoy preocupado por esas cosas y ahora también, pero son esas preocupaciones permanentes que ya forman parte de mi personalidad. Los hijos te obligan a vivir aterrorizado 24/7 pero eso es otro tema que debería tratar en terapia si hiciera alguna, eso y el temita de Richard Tyson o mi desinterés por los negocios o el desperdicio de mi capacidad psíquica o como usar el don de calcular un litro de agua a ojo nomás.
Puedo enojarme con lo del #panamapapers, pero la verdad es que no me sorprende y como vengo diciendo hace rato lo del contrabando de autos fue suficiente para desconfiar del presidente.
Algo que tiene ocupada mi mente desde hace unos quince minutos en el tema de la clasificación de muchos argentinos de la sexualidad de acuerdo a la música que se aprecia.
Que Babasónicos es de putos, que Arjona es para minas poco agraciadas, que La Renga es para machotes. Que Maroon5 es de putos, que Jason Mraz es para millennials rellenitas y AC-DC es para machotes. Que Maná es para putos, que Sandro es para señoras gorditas y Motorhead es para machotes.
Otra clasificación podría ser que Sabina es para aburridos, Roxette para divertidos y Pantera es para machotes. Que “Pedro y Pablo” es para aburridos, Calamaro para divertidos y Pappo es para machotes. Que Baglietto es para aburridos, Miranda para divertidos y Almafuerte es para machotes. Que Spinetta es para aburridos, Tan Biónica para divertidos y Los Redondos son para machotes.
Las mentes más avezadas se habrán dado cuenta que apunto hacia la música para “machotes” que sin lugar a dudas necesita una vuelta de tuerca y una aclaración. No existe tal cosa. El rock duro, o pesado, o trash es definitivamente el opuesto a la masculinidad, elemento innecesario si los hay pero que todavía es considerado una “cualidad” en algunos círculos. Veamos: unos tipos en un escenario, con ropa ajustada y de cuero a veces, pelo largo y gritando me parecen lejanos al concepto social de “machote”. Observemos al público fanático, un grupo de muchachos de aspecto similar a los del escenario pero en este caso saltando, chocándose, moviéndose desaforados, cantando y transpirando, me recuerda más a una orgía homosexual que a un grupo de “machotes”
Creo que la música no puede ser un elemento indicador de la masculinidad, cada quien encuentra el estilo que le hace bien y que su espíritu necesita para digerir los malos tragos o para reafirmar los buenos. El arte no debería ser nunca algo ligado a las preferencias sexuales, y si lo estuviera, no debería haber prejuicios que nos limiten el disfrute por ese tema.

La masculinidad no es una cualidad ni un defecto, es un mandato social que ha producido bastante daño en las almas sensibles de este mundo.

marzo 21, 2016

Todo por el bien comun



No me siento con derecho de ser anti K, sin embargo tengo todo el derecho a ser anti-todo. Incluso he criticado a muchos anti-K por lo bien que la estaban pasando estos años. Vivir afuera te limita el poder de crítica despiadada por un lado y por otro te brinda un panorama libre de fanatismos. Si algo no soy, por desgracia, es apasionado. Lo que creo es que siempre hay que criticar a los poderosos, al menos para sacarles esa sensación de impunidad y omnipotencia que suelen tener cuando están en la cima.

Mi profesora de Inglés de segundo, si bien yo no pretendía aprender, al menos podría haber encendido la mecha del entusiasmo por el idioma foráneo. No lo hizo Miss Clarita.
Cristina supo hacer lo que mi maestra fue incapaz, supo generar entusiasmo, incluso en personas inteligentes. Y eso es lo increíble, porque cuando escuchás gente que has respetado mucho en otras épocas defender cosas casi indefendibles, es imprescindible replantearte esas cosas y procurar girarlas hacia otro lado.  He tratado mucho y sigo tratando, no por el gobierno tan corrupto y soberbio que tuvimos sino por los muchos que lo apoyaron y todavía lo defienden.
Supongo que hay lugares que se ganaron y que ya ningún gobierno podrá remover como las AUH y las paritarias; que me parecen imprescindibles para el país y me encantaría que no fueran necesarias pero está comprobado que los empresarios son casi todos medio hijoeputas a la hora de pagar salarios.
Muchas otras cosas siempre me sonaron falsas, especialmente la apertura mental de Cristina y amigos. Se quedaron en el medio en algunos temas o mejor dicho pareciera como que se los regalaron al pueblo pero no a la elite gobernante.
-¿Algún importante miembro del gobierno salió del closet y aprovechó las bondades del matrimonio igualitario?
-¿Hubo personas de estratos sociales bajos en puestos claves dónde empatizar hubiera ayudado mucho? (Milagro Sala y Delia para el gobierno que se fue son, fueron y serán “cabezas” que mientras ayuden servirán y después serán dejados de lado
-¿Se avanzó culturalmente o sólo se puso plata para enfatizar las bondades del gobierno?
-¿Se hizo algo con seriedad o siempre las urgencias de la política y las inauguraciones dejaron todo medio berreta?
-¿No les parece que derrocharon demasiado dinero en ideología?
-¿Se hizo algo para controlar la delincuencia?
-¿Se interesaron por frenar la violencia?
-¿Cambiaron para mejor algo en la educación?
-¿Generaron igualdad? ¿Trataron de cambiar el racismo argentino? ¿Pregonaron con el ejemplo en algo? ¿Mandaron a sus hijos a las escuelas públicas que tanto elogiaban? ¿Se atendieron en los hospitales públicos que inauguraron? ¿Miraron la televisión “cultural” que impusieron? ¿Le creían al periodismo que los entronizaba?
-¿Lucharon contra la corrupción o la transformaron en un mal necesario?

Me pregunto eso y mucho más cada vez que pienso en intelectuales, amigos, buena gente que apoya incondicionalmente a las figuras de Néstor y Cristina. Néstor al menos era agradable pero Cristina suena como una mamá extremadamente hinchapelotas.

No creo en Macri, no me cae bien, pero espero que pueda cambiar un poco la política sacándole ideologías y poniéndole sentido común o mejor dicho enfocarse en el bien común
El bien común no tiene ideología, no es peronista, ni radical, ni católico, ni judío, ni comunista.
El bien común es garantizar justicia y oportunidades más o menos en forma pareja.
El bien común es controlar los abusos de los poderosos y si es necesario mandarlos en cana.
El bien común es respetar y aceptar las diferencias en todos los aspectos.
El bien común es no derrochar ni ostentar.
El bien común es lo que hace a un gobierno bueno o a un gobierno malo, el resto son pelotudeces.

Cruz Saubidet®
*Después de escuchar a Aliverti


marzo 14, 2016

Basic Humor

A mi me hace reír el absurdo, algunos pedos también, en especial si traen consigo el efecto sorpresa.
Yo no soy gracioso, tampoco soy “gaucho” aunque mi historia campesina me familiarice con tal anomalía. Ey, vos que sos gaucho, tocate una milonga. Te toco un blues, después una cumbia, después una balada y por último y detrás de varios vinos una milonga de esas que aprendí por estar. Se aprenden muchas cosas por estar, más allá de no sentir, el cerebro y las necesidades van incorporando elementos del paisaje.
Yo nunca fui gaucho pero puedo hacer varias cosas que hacen los gauchos e incluso tocar milongas. Tampoco he sido carnicero y te puedo cortar un buen asado de una vaca entera, ni contador y te puedo asentar, analizar, balancear y presupuestar el año que viene de tu empresa. Menos he sido costurero y te puedo hacer un zurcido invisible, un ruedo o pegar un botón o diseñar una camisa. O tejer una bufanda si querés.
Jamás fui plomero ni electricista, pero con paciencia te cambio los caños de la cocina y te instalo las luces de sótano.
Pero estaba diciendo que no soy gracioso, eso es terrible para mí porque es una de las pocas cosas (además de la química orgánica) que he tratado y no me ha salido. Para ser gracioso no hay que ser una luz de inteligente, basta con un poco de suspicacia a la hora de determinar el punto en el cuerpo o en el cerebro adonde tocar para causar la risa. Puedo asegurar que ese punto no es la espalda y paro de contar. Podría ser el culo que en este caso es como la continuación carnosa de la espalda y ahí si entendería por qué los pedos me causan risa. Pero no todos los pedos me hacen reír, y casi ninguna espalda por más tatuajes que tenga.
Es muy posible que la falta de práctica sea una de las causas de mi falta de gracia. Después de once años y varios momentos incómodos y casi violentos, he decidido que el humor en inglés no es mi fuerte, más que nada porque la ansiedad que representa la expulsión de un chiste y mi impericia con el idioma me han llevado a ser agresivo por hacerme el gracioso y equivocar un “you don’t like me” por un “I dont like you” o un “Fuck yourself” por un “Behave yourself”
Últimamente, y considerando la profesión de mi cónyuge, me estoy inclinando hacia el humor de gangosos, pero todavía estoy lejos de la perfección. Me dirán discriminador, puede ser pero yo no me ofendo cuando me critican el patinaje de las erres. Antes me divertían los chistes de ciegos y sordos, pero son muy simples a mi edad como los de Jaimito.
Si tuviera que hacer un podio de temas de humor, pondría los pedos primero, los gangosos después y por último aquellos que te hacen reír desconociendo el motivo, siendo absurdos o quizás tan entupidos que superan la barrera de la comprensión más básica tales como “con vaselina no pega pero patina” Debo tener un humor básico, hasta infantil, pero eso es de las pocas cosas que valoro de mi inmadurez.