marzo 13, 2006

Decisiones que parecen pequeñas, pero no.


A pesar de no tener ganas de cocinar, me lo tomé como una obligación, al fin de cuentas algo había que poner en el estómago, y si ese algo era sabroso, mejor. Miré la heladera (por dentro, lógico). Daba pena la pobre: dos jarras de agua, 3 yogures de frutilla, leche, jugo de naranja, la lata del café, manteca, margarina, diferentes aderezos casi seguro vencidos, seis manzanas que me regalaron hace cuatro meses y no las tiré porque no tienen aspecto de podridas, medio morrón en una bolsita con zip, medio repollo, una planta de lechuga negra, una cebollita, un paquete semi abierto con jamón, un queso chedar sin abrir, tres huevos, nada mas.
En el freezer había seis cubeteras (la mayoría con la mitad de los hielos), un paquete de ravioles, un bife finito, media pechuga de pollo, una costilla de cerdo, salchichas, una caja de helado casi vacía, nada más.
La noche llegaba como siempre veloz, a pesar de que no eran más de las seis y media, un manto negro reflejaba la ventana. Hacia frío y el invierno, si bien suave, regalaba temperaturas bajo cero. Así y todo, la única alternativa era salir hasta el supermercado y dejar en manos de sus góndolas repletas de oportunidades la decisión sobre la cena. Quise evitarlo, busqué alguna pasta en la alacena pero solo quedaban fideos cabellos de ángel, mi última oportunidad había fracasado.
Luego de ponerme campera, bufanda, guantes y gorro de lana salí a la calle. El trecho a recorrer se oponía al viento y mis ojos desprendían lágrimas que corrían hasta desaparecer en la lana del gorro.
El supermercado es angosto e incómodo, los pasillos no soportan dos carros a la par, incluso si una señora entrada en carnes se aproxima es imprescindible recular hasta el comienzo para luego ingresar en ellos.
¡Hi Argentino!, me saludó el muchacho azul de la entrada a lo que le contesté con un ¡Hi franchute! Modismo que utilizo para con el amable inmigrante de origen en alguna colonia francesa de África. ¡Je ne sais pas que cuisiner! Le dije en mi francés de colegio secundario. Se rió y susurró algo como achète un poulet o parecido que creí entender como que me sugería que comprara un pollo. NONONO! ¡if I buy a chicken my daughter kills to me! Cambié de mal francés a mal inglés, luego ingresé al templo del consumo alimenticio. Pasé de largo los pollos y los pescados y centré mi atención en las carnes rojas, la decisión se tornaba complicada, cuanto más miraba menos me imaginaba. En el momento que perdía las esperanzas y a paso acelerado salía del sector sentí que me observaba una bandeja de carne picada, le aguanté la mirada, le sonreí y acaricié sus aristas con confianza antes de meterla en el canasto. Ya tenía la materia prima, solo me faltaba decidir el como y el con qué.
De la panadería me llevé una baguette recién horneada y en la segunda góndola que recorrí encontré aceitunas y fueron ellas las que me decidieron por el pastel de papas. ¿Había papas en casa? Esa aparente nimiedad era importante porque las papas vienen en bolsas de cinco libras y si compraba una y en casa llegaba a haber, era casi seguro que se terminarían pudriendo algunas. Decidí comprar igual, el futuro me daría la razón. También una cebolla grande, salsa de tomates, huevos, un pote de helado de oferta y ya que estaba, una botella de Sprite que aunque no me gusta demasiado es la única gaseosa en común que tenemos entre los miembros de mi familia.
Mientras me dirigía a la caja, escucho a mis espaldas “Croacia, croacia, Croacia”, giro y me encuentro frente a un empleado de rastas de aspecto jamaiquino pero de origen cubano que me tomaba el pelo por la derrota de Argentina frente a Croacia. Lo miré fijo y con una sonrisa le digo: “¡Andá a cagar, cubano de mierda! Cuando ganen a algo avisame”, ¡Eh argentino, no te enojes!, dijo mientras riéndose cargaba con yogures una heladera.
Había cola en las cajas, esperé diez minutos hasta que llegó mi turno. Atendía una chica latina que tiene la costumbre de no cobrarme una de mis opciones. No sé la razón, pero siempre se hace la distraída con un producto y sonríe. Supongo que debe ser el odio que siente por los jefes y supone una venganza al no cobrar algo. Yo la dejo hacer y la saludo amablemente. En esa ocasión la baguette no figuró en el ticket. Me volví para casa a paso lento, ya eran las siete.
En la mesa de la cocina el termo y el mate. Me cebé tres hasta que se calentó la yerba, prendí un cigarrillo y me abstraje del mundo. Fueron cinco minutos nirvánicos, un descanso entre una decisión importante y su resolución empírica.
Cebolla, perejil, orégano, morrón. Carne picada. Sal, pimienta, pimentón extra dulce, azúcar. Aceite, huevos, aceitunas, olla, papas, agua, sartén, cuchara de madera. Pisa puré. Manteca, leche. De la buena mezcla saldría, con suerte, un plato sabroso.
Cruz Joaquin Saubidet®

marzo 10, 2006

El ajedrez, los gobiernos y el pensamiento a futuro (Diálogos conmigo mismo)


Las justificaciones son el elemento humano por excelencia que les permite a las personas realizar acciones dotadas de consecuencias para con los demás.
El fin justifica los medios, frase maquiavélica, es la resultante de un pensamiento acotado a una parte del todo, generalmente dejando a la parte restante en una situación incómoda, desagradable o de malestar.
Los políticos deberían jugar al ajedrez. Debería ser un requisito a la hora de asumir un cargo de responsabilidad para con otras personas.
El ajedrez obliga al jugador a pensar a futuro y en todas las posibilidades que devendrán luego de cada movimiento.
Tampoco sería una solución infalible, ya que como todos sabemos, la maldad inteligente suele ganar muchas veces la partida. Pero el voto está para eso, para que la gente con cierta percepción (no se necesita demasiada) pueda no votar por el candidato que no lo caiga en gracia.
¿Entonces que hacemos? ¿De que forma lograremos mejorar las democracias? ¿Cuándo aprenderemos a castigar los errores de aquellos que deciden por nosotros?

-Jajaja! Parece Lilita Carrió!
-Usted se mete y me corta el pensamiento, ¡siempre me hace lo mismo carajo!-No se enoje Saubidet, usted sabe que mi función es molestarlo, contradecirlo, sirvo para que piense desde varios enfoques.
-Está bien, lo perdono, pero me desconcentra. -Veo que se está dedicando a la literatura metafórica, ayer con los botones, las agujas, Ibarra y Kirchner; hoy con el ajedrez, ¿está bien?
- No del todo, pero considero estos estados de ánimo como los mejores para pensar, es una sensación de semi-enojo sabe, y me aclara los pensamientos y me incita a escribir con un dejo de furia.
-Creo que no lo voy a poder ayudar con respuestas a sus preguntas, así que cuénteme algo.
-A ver, la semana pasada fui a almorzar a Novecento, ahí en el SOHO, invitado por la gente de TyC Sport.
-¿Cómo garronea Saubidet?
-Llámelo como quiera, el motivo del almuerzo fue la presentación del principal partido de Venezuela y Paraguay por la pantalla del canal de Ávila, por Direct TV en USA. Por otro lado pude conversar mucho de Argentina con el señor que invitaba y con otros compatriotas.
-¿Qué comió?
-Eso no era importante, creo que un lomo a la pimienta con ensalada, unas empanadas y alguna que otra chuchería. Pero el encuentro fue interesante desde el punto de vista social, ya que conocí algunos personajes de los medios latinos.
-Me alegro, ¿comió bien?
-Si, no se preocupe, comí y la pasé muy bien.
El día de ayer me di una vuelta por el consulado argentino de Nueva York, para una muestra fotográfica sobre el proceso militar argentino y la represión, en realidad se trataba de una exposición de imágenes desde el ’73 al ’84.

-¿Qué le pareció?
-Prolija, dolorosa, interesante,
-Pero.
-Me dio la sensación de que podría haber sido mejor, la mayoría de las fotos eran de dominio público, o sea que ya las había visto.
-Debe ser porque no hay muchas más fotos que las que vio.
-Eso mismo me dijo un conocido cuando le comenté el punto. Pero yo creo que sí, hay muchas más fotos. El movimiento HIJOS tiene un buen archivo fotográfico y podrían haber recurrido a ellos, o a muchas otras instituciones que deben tener bastante. Igual estuvo bueno, había muchos americanos mirando y comentando las fotos, me pareció interesante el interés que despierta en los extranjeros el proceso militar argentino.
-¿Saben que su gobierno fue el que apoyó para que sucediera?
-Supongo que sí, aunque no puedo asegurarlo ni confirmar que ese hecho les moleste de alguna manera.
-¿Y el ajedrez?
-Por el momento esperemos que las piezas se muevan correctamente. Si bien no tengo la clave para solucionar nada, creo que la base es el “pensamiento a futuro” que tiene dos cualidades.
-¿Cuáles?
-En primer lugar el crecimiento sostenido del país y por último que destruye esa maniática costumbre de los políticos de inaugurar un montón de cosas para hacerse populares. Debería estar prohibido que los políticos inauguren, quizás de esa manera se podrían abstraer de la trascendencia y gobernar un poco más para la gente.
-A veces su sabiduría roza la inocencia o la estupidez.
-Tal vez por eso me dedico a escribir y no a la política.
-Bueno Saubidet, siga pensando un poco, ya lo interrumpí demasiado el día de hoy.
-No se me haga el simpático, estoy seguro que volverá en cuanto me ponga a pensar en otra cosa.
Cruz Joaquin Saubidet®

marzo 08, 2006

Aníbal Ibarra, responsabilidades, ojales y botones


Coser un botón de una camisa es una tarea sencilla para la mayoría de los mortales. Se trata de poseer el botón, hilo y aguja y acoplar los tres elementos a la camisa, que ansiosa, aguarda una pronta solución a la ausencia de una parte. Pero ¿el botón es parte de la camisa o es nada más que un aditamento a la concepción general que tenemos de la prenda?
La escuela inductista asegura que el botón forma parte del todo que conforma a la camisa y que su pérdida o rotura es equiparable a una rajadura en el género.
La escuela deduccionista dice lo contrario, asegura que el botón es un elemento ajeno en su totalidad a la prende y que su añadidura responde a la necesidad del hombre de sentirse atrapado y cubierto. Esta escuela también se basa en la supuesta realidad de que mientras el género de la camisa forma un todo desde el momento de su fabricación, el botón es manufacturado con otros materiales, incluso en continentes lejanos por mano de obra oriental.
En contraposición, la escuela induccionista defiende los ataques teorizando sobre la realidad del ojal, si los ojales forman parte del todo de la camisa, y ellos dependen del botón, por transitividad los botones forman parte del todo también.

El 7 de marzo de 2006, la legislatura de la ciudad de Buenos Aires dio su veredicto en consecuencia del juicio político del jefe de gobierno Aníbal Ibarra. El veredicto fue la destitución, aunque no lo inhabilitó para ejercer cargos públicos en el futuro.
El jefe de gobierno estaba imputado como responsable de la tragedia de Republica de Cromañón, un boliche de la ciudad de Buenos Aires, donde el 30 de diciembre de 2004 se produjo un incendio que costó la vida a 194 jóvenes y niños por culpa de la falta de controles de seguridad en el lugar.
Aníbal Ibarra, si bien debió enfrentar un juicio político que lo destituyó de su cargo, deberá tal vez enfrentar un juicio penal. Por el momento el único detenido en la causa es el dueño del boliche, Omar Chabán, un empresario histórico del ambiente del rock vernáculo.
Durante el tiempo en que se desarrolló el juicio político, la ciudadanía porteña y el país se dividieron las opiniones en contra y a favor del jefe de gobierno.
Los familiares de las víctimas, políticos de derecha y de izquierda bregaban por la destitución, mientras que políticos oficialistas, radicales y de centroderecha defendían al imputado.
La responsabilidad en lo que respecta a control, a mí entender, corresponde al número uno del gobierno y, al presentarse actos de corrupción en los organismos creados a tal efecto, el jefe es el principal responsable. Pero cuidado, no vaya a ocurrir que con la caída del jefe, todos los corruptos responsables de la tragedia salven sus pellejos, de ser así el juicio no sirvió para nada.
Espero que esto le haga bien a la democracia. Estamos muy acostumbrados a que los políticos nunca paguen las consecuencias de sus actos y este veredicto quizás siente un precedente en lo que a impunidad se refiere.
Nunca me cayó bien ni mal el señor Ibarra, aunque desde un principio lo consideré incapacitado para gobernar una ciudad de las dimensiones de Buenos Aires. Sus años en el gobierno fueron grises, acaparó demasiado poder, desconfiaba de todos y no logró rodearse de buena gente. Pertenece al grupo de los llamados “políticos progresistas” que alguna vez encabezó Chacho Álvarez hasta su alejamiento de la política luego de su renuncia a la vicepresidencia de la nación en los comienzos del gobierno de De la Rua. Ibarra tomó la posta, pero los sucesivos gobiernos le fueron chupando los principales exponentes de su frente hasta dejarlo bastante solo. Incluso necesitó del espaldarazo de Kirchner para lograr la reelección en 2003 y mantenerse en el poder. Ahora Kirchner es silencio, su mano dejó de sujetar lo insujetable y el rumbo del ejecutivo nacional no interfiere con el de la principal ciudad argentina. Cosas de la política. Cosas que no cambian.

Cruz Joaquín Saubidet®

marzo 07, 2006

Los Oscar y la gata Flora.


El lunes pasado No miré la entrega de los Premios Oscar por televisión.
Por alguna razón, hace años que mi sensación hacia la entrega más popular del mundo del espectáculo es contradictoria. Sin conocimiento de causa, preconcibo a los jurados como personas poco capaces a la hora de elegir y cualificar una película. Por otro lado me aburre mucho lo que la gente llama glamour y un vestido más o menos bonito me chupa un huevo, en lo posible el derecho. Tampoco soy un entendido en lo que a cine se refiere e incluso no he visto el 80 porciento de las películas concursantes.
Días atrás, mi amigo Gustavo Morales publicó un artículo sobre la película Crash con el que estuve en desacuerdo en su totalidad. Debo aclarar que él sabe mucho más que yo en cine y muchas otras cosas y hasta es posible que tenga razón; pero a mí no me importa lo que digan los críticos y ni siquiera tengo en cuenta las recomendaciones de los amigos.
Creo que la principal diferencia radica en que, como mi intención al ver un filme no es criticarla ni escribir sobre él, carezco de expectativas al comienzo y por eso, si la historia llega a conmoverme, una sonrisa enmarca mi cara al momento de pulsar la tecla power off desde el control remoto del DVD y soy feliz por un ratito.
Eso me sucedió con la película “Crash Vidas privadas”, me gustó muchísimo, me pareció fabuloso mostrar a las personas con actitudes totalmente contrapuestas de acuerdo a la situación que están viviendo. ¿O no somos todos un poco eclécticos acaso? Me parece que la película “ganadora del Oscar” se lo merece porque no presenta personajes que mantienen una uniformidad en su moral, actitudes y reacciones; sino que durante 48 horas mutan desde el racismo al profesionalismo; desde la defensa al asesinato por error, desde la cobardía al choque, desde el dolor al dolor superior, desde la sensibilidad al desconcierto, desde la frivolidad al desencanto, etc. etc. etc.
Todas esas situaciones son acompañadas de actitudes racistas desde y para con los inmigrantes y las minorías.
Otro punto interesante es la compaginación de las historias, que son muchas y se tocan de a pares o tríos en el mejor de los casos.
La película ganó también el mejor guión original y el mejor montaje, ¡de acuerdo con los jurados señoras y señores!
No pensé en ningún momento que Crash podría ganar, sin embargo, este año los jurados tomaron menos coñac y quizás algunos hasta vieron la película.
Repito que no tengo elementos para juzgar a los jurados, pero cuando es tanto el dinero que se mueve a través de un acontecimiento tengo la sensación que las leyes del mercado son las que dominarán las decisiones posteriores.

Otro tema a destacar es el triunfo de Gustavo Santaolalla por la música una película que no vi todavía sobre unos cowboys gays. Tampoco escuché la canción, pero viniendo del “mago” debe ser al menos bonita. Este músico y productor argentino residente en Los Angeles es el hacedor de innumerables éxitos como productor y ha hecho vender discos a cuanta banda a pasado por sus manos.
Si mal no recuerdo, el año pasado fue Jorge Drexler el que se llevó el premio por “al otro lado del río” de la película sobre el Che. ¿Será una tendencia de los jurados hacia la música latina o de latinos? Esperemos que sí, siempre y cuando no ganen los melosos e insoportables cantantes melódicos.

Así las cosas, no quería dejar pasar la situación para hablar de esta película que recomiendo aunque tal vez muchos coincidan con mi amigo Gustavo Morales. No hay problema, siempre y cuando vuelvan.

Cruz Joaquin Saubidet®

marzo 03, 2006

Música, música y palabras (diálogos conmigo mismo)


La música ayuda a controlar impulsos tales como el aburrimiento. ¿Qué música? Esa que se mete por los oídos y acaricia el cerebro con melodías a la vez que las letras invaden las neuronas generando una química cerebral parecida a la alegría.
Mi vida estuvo siempre signada por las canciones aunque nunca supe mucho de música. Hay dos grandes divisiones: la música fea y la música linda. ¿Qué las separa? El placer.


-¡Usted Saubidet sigue siendo un fundamentalista! ¿Qué me viene a hablar de música?
-Yo hablo de lo que quiero ¿Para que tengo este blog si no?
-Muchos se lo preguntan, no hay respuesta. A ver...¿que le gusta?
-Fumar mirando por la ventana, dormir la siesta, jugar al truco (por plata),
-¡Nooooo! De música estamos hablando. Antes coincidíamos, ahora me parece que se olvidó de lo que escuchaba antaño.
-Olvidarme no me he olvidado, pero debo admitir que ya no escucho Silvio Rodríguez, Milanés, Aute, Charly García,
-¿Por qué?
-No lo sé, quizás porque representaron una época en la que los disfrutaba y los cantaba, o tal vez sea otra cosa.
-Me parece que los que nombró no han perdido vigencia.
-Para mí sí, ya no los disfruto ni siquiera cantando, algo extraño me sucedió.
-Se acuerda como usted disfrutaba cantando en las guitarreadas, verdad es que no era entonado, ni siquiera tocaba bien, pero ¡Que entusiasmo que ponía!
-¡Que tiempos aquellos! ¡Que mezcla! ¡Que amigos! Me acuerdo que en la misma guitarreada tocábamos: Canción urgente para nicaragua, Yolanda, Solo le pido a Dios, Papá cuéntame otra vez, Roxane, Boys dont cry, Hey Jude, Himno de mi corazón, walking on the moon, Money for nothing, ¿Que ves?, la bilirrubina,
-Me acuerdo de Polaroid de locura ordinaria, Imagine, what up de 4nonblondes, escalera al cielo nunca faltaba, sueño con serpientes, ¡Que mezcla Saubidet!
-Es cierto, se me vienen a la cabeza nos siguen pegando abajo, eclipse de mar, Era en abril, whish you were here, Comfortably Numb, persiana americana, de música ligera, vasos vacíos, te molesta mi amor, óleo de mujer con sombrero, ojalá, love of my life, carito, el fantasma de canterville.
-No nos pongamos melancólicos, esos días fueron bonitos con aquella música, pero ahora que escucha.
-De todo un poco sabe, el único que mantengo como imprescindible es Sabina.
-No se aburre de Sabina, ¡Todas las canciones son iguales!
-¡No diga boludeces! Está igual que mi mujer. Sabina es un grande, no hay con que darle.
-No quiero discutir hoy, cuénteme de algún otro músico que le guste.
-Uff, son muchos, incluso de algunos solo rescato una canción.
-Liste, vamos, anímese.
-En español: Sabina, Serrat, Los piojos, Javier Calamaro, Leon Gieco, Fito, Gilda (qepd), los Cádillacs, Vicentino (solista), Kevin Johansen, Babasónicos, Juan Luis Guerra(antes de hacerse religioso, ahí la cagó), Rubén Rada, etc. Esos me gustan mucho, hay otros que me gustan un poquito o solo algunas canciones: Maná, Bersuit, Shakira, Perales, Gloria Stefan, Cristina, los pericos, Café Tacuba, La oreja de Van Gogh,
-Veo que es un tipo musicalmente abierto, aunque le gustan algunas porquerías.
-¿A quien no? Incluso si le dijera que me gustan un par de canciones de Cristian Castro Ud. Se va a reír, pero no se lo diré.
-Hace bien, no me lo diga.
-También me gusta un poco de folclore, llamémosle chamamé, chacarela, música patagónica, candombe uruguayo, Joropos venezolanos, Polka paraguaya, etc.
-¿Y en inglés?
-No soy un gran escuchador de cantantes angloparlantes, pero me gusta Pink Floyd, Dire Straits, The Cure, Yes, Mike Oldfield, The Police, Lennon, 4nonblondes y algunos otros que no sé el nombre pero si los escucho los disfruto. Tambien los sambas brasileros.
-¿Algo moderno le gusta?
-¿Los Rolling Stones? ¿U2? Que sé yo de música, no tengo idea de lo que es moderno y lo que no.
-¿Qué no le gusta?
-Principalmente el reggaetón o como se escriba, tampoco el 97.25% de los cantantes melódicos latinos, Arjona me parece malísimo.
-A mí me gustan algunas de Arjona, son divertidas ciertas canciones.
-Si, son divertidas, pero la poesía es desastrosa. Las rimas son malísimas.
-Usted es un exquisito, no hay nada que le venga bien, siempre un “pero”.
-Sin “peros” es muy difícil discutir, usted lo sabe bien.
-Tiene razón, sigamos poniendo “peros”, algún día nos pondremos de acuerdo.
-No lo creo.
Cruz Joaquin Saubidet®

marzo 01, 2006

Joaquín Sabina


El hombre nació en Úbeda, España el 12 de febrero de 1949 y sigue asegurando que tiene cuarenta y diez, más unos pocos. Desde la aparición en 1978 de “Inventario” pasaron 27 años y 17 discos contando recopilaciones y grabaciones en vivo y ninguno marca decadencia musical ni falta de ideas.


De voz nicotinada y rasposa, este flaco bastante feo, poeta, músico y cantante ha sabido conquistar al público tanto con sus canciones como con su personalidad inigualable.

Sabina es un trabajador de la poesía, sus versos no tienen errores y sus rimas (casi siempre consonantes) poseen una obsesiva musicalidad. Sus canciones son de amor sin ser melosas, violentas sin ser agresivas, duras sin perder belleza, sociales sin ser retrógradas y metafóricas sin perder jamás el sentido de lo expresado.

Su “tratado de impaciencia...” del disco Inventario es un himno a lo que pudo haber pasado, pero nunca pasó: “Aquella noche no llovió, ni apareciste disculpándote....”

Me cuesta quedarme con una canción de Malas compañías aunque “Calle melancolía” es una maravilla.

La perla de la Mandrágora es “Círculos viciosos”, de un ritmo avasallador y letra aclaradora.

“La noche que yo amo tiene dos mil esquinas, con mujeres que dicen: me das fuego chaval” es uno de los versos de Negra Noche, mi canción preferida de Ruleta Rusa.

El disco Juez y parte con su grupo “Viceversa” posee canciones bellísimas como “Princesa” y “cuando era mas joven”

“Oiga doctor, que ya no se me empina, desde que me mandó, tener cuidado con la nicotina” forma parte de Hotel dulce hotel su primer disco masivo y plagado de historias bien contadas y cantadas.

A partir de ese disco, los que siguieron son obras perfectas sin desperdicio alguno. El hombre del traje gris con “Eva tomando el sol", "rap del optimista", "cuando aprieta el frío", "quien me ha robado el mes de abril", etc.

Mentiras Piadosas y su “eclipse de mar", "medias negras" y "con la frente marchita”

Física y Química con el famosísimo “Y nos dieron las diez” además de “peor para el sol", "conductores suicidas", "amor se llama el juego” y todos los demás.

Esta boca es mía y su “bulevar de los sueños rotos (homenaje a Chavela Vargas)”, "besos con sal", "ruido", ....

Yo, mi, me contigo tiene una canción cuya letra dice: De sobra sabes que eres la primera, que no miento si juro que daría, por ti la vida entera. Y sin embargo un rato cada día, te cambiaría por cualquiera, te engañaría con cualquiera. También una bella autobiografía llamada “Tan jóven y tan viejo”

En 1998 grabó un prolijo disco junto a Fito Páez, enemigos íntimos. Por desavenencias de las partes no llegaron a realizar la gira, pero el disco vale la pena.

19 días y 500 noches es un disco sin desperdicio, de letras impecables y música de todos los matices.

El tema “Peces de ciudad” del disco Dimelo en la calle es a mi entender y el de muchos la obra maestra del músico, escúchenlo y me cuentan.

Si alguien deseara comenzar este camino sin retorno, le recomiendo conseguir el disco doble en vivo Nos sobran los motivos. Tiene un repaso de muchos de sus principales temas y algunas novedades que nos regaló en el concierto.

Finalmente, el 2005 nos concedió un Alivio de luto, quizá el disco más difícil de asimilar, aunque con muy buenas canciones y una versión muy buena de “pie de guerra” de Leonard Cohen. Dedica también una canción a su hija adolescente: “...sufro tu adolescencia, como una insolencia, que disfruta volviéndome loco; no seas hija de puta, si me das jaque mate me enroco...” Que más decir.

Joaquín Sabina en vivo es un disfrute asegurado, la puesta en escena suele ser temática y sus cambios de vestuarios originales. El público participa durante todo el show, un público que no respeta sexos ni edades, pues este licenciado en filosofía clásica ha sabido escribir para todos y a la vez para si mismo. Sus músicos siempre excelentes y los coros y segundas voces femeninas son conmovedores.

En lo que a música se refiere no es un descubridor, su juego son las palabras y encontrarles el ritmo correspondiente. Pop, rock, rap, baladas, corridos, tangos y muchos otros estilos acompañan sus letras y obligan a aprenderlas para disfrutarlas por partida doble.

Cruz J. Saubidet®
Publicado en "El Nuevo Cojo"

febrero 28, 2006

Dejar de fumar es fácil


Todo empezó como un juego. Tendría diez años cuando hurté a mi padre un cigarrillo y con inocencia infantil lo prendí en el baño. No tenía mucha gracia, chupaba y escupía el humo de manera sistemática y no me divertía en lo absoluto.
Ansioso por descubrir las bondades que hacían a mis padres depender de dicho elemento, se me ocurrió absorber una bocanada y tragarla. Por supuesto que sin la técnica es imposible, mi idea era tragar el humo cuan pedazo de pan. Pero luego de varios intentos truncos opté por mantener el humo en la boca y empujarlo con un trago de agua. Fue el acabose, tosí de manera incontrolada por más de media hora, mi garganta raspaba y como broche de oro mis padres me descubrieron.Pero el hombre es hombre y comete errores, cinco años después volví a intentarlo. Me sentía importante con un cigarrillo en la boca, no tragaba el humo pero el placer radicaba en tenerlo entre los dedos.Ya fuera de la soledad del baño, no faltó un amigo experimentado que me enseño la técnica de tragar el humo, de la posibilidad de sacarlo por la nariz, de hablar con él en los pulmones y, lo que tal vez fue mi perdición, la habilidad de hacer argollitas de humo.A los quince años considero que me transformé en un dependiente del cigarrillo. Mi padre me dejaba fumar delante de él y mi madre lo mismo, eso sí, si estaban los dos no lo hacía.A finales del colegio secundario todavía controlaba mis impulsos y no pasaba de los cinco cigarrillos diarios pero con la universidad y las noches de estudio ascendí a un paquete diario. Mi mentalidad austera me impidió superar esa barrera, me parecía un exceso fumar más de 20 cigarrillos en un día, pocas veces lo he hecho. Pero también me ha costado mucho fumar menos de 20, por lo que, según los estadistas, estoy dentro de los que fuman un paquete por día.Mis primeros diez años de fumador no fueron malos. Por ese entonces podía hacer cosas que hoy el cuerpo me niega. Aguantaba más de un minuto bajo el agua, nadaba distancias importantes sin cansarme, jugaba dos horas al fútbol o al tenis o a lo que sea. No sólo física era mi libertad, por ese entonces tampoco me molestaba la dependencia y ni siquiera me planteaba la posibilidad de dejarlo.Pero luego de más o menos 73000 cigarrillos en mi pecho, el cuerpo comenzó a resentirse. Primero fue la agitación e hiperventilación posterior a una corrida, luego demoraba cada vez más en cambiar el aire al hacer deporte. Un día en la pileta un dolor en el pecho me impidió seguir nadando y llegar a los dos largos bajo el agua. Otra noche me arremetió una taquicardia impresionante y una sensación que solo se calmaba subiendo el brazo izquierdo sobre la cabeza.Así y todo seguí fumando, sintiendo que estaba mal lo que hacía pero convencido de mi debilidad para dejarlo, de mi incapacidad de tranquilidad sin él y sin definir jamás que es lo sabroso que tiene.Pasaron 51000 cigarrillos más, el dolor en el pecho se hizo crónico, me costaba correr hasta la parada del colectivo y la acidez que provocaba en mi esófago era cada vez menos soportable. Entonces apareció la úlcera y los remedios y la orden del médico de abandonarlo.Mi mujer me propuso que recurriera a los parches de nicotina o a las pastillas inhibidoras. Me negué rotundamente, es mental, le decía, tengo que poder controlar mi ansiedad.Decidí esperar a terminar el último paquete existente en casa y luego renunciar. Este último vivió tres días. Deseé que nunca se acabara, pero se terminó y listo.Los primeros tiempos fueron durísimos, al levantarme solo pensaba en no fumar y me torturaba de deseo controlado. La necesidad de sentir el humo en la garganta no puede ser suplida con alimento alguno y me invadía una sensación de insaciedad constante.Mi humor también cambió, mi irritabilidad me volvió hosco y silencioso, mi mujer e hija dudaban antes de hablarme seguras de una mala contestación.Mis dedos fueron masticados, uñas, cutículas y piel fueron cercenadas, pero la ansiedad seguía firme cuan rulo de estatua. No quería salir, aunque necesitaba imperiosamente la soledad y el aire fresco en mi cara, suponía que las reuniones me generarían más deseo.La música me daba ganas de fumar, leer me daba ganas de fumar y escribir era imposible sin el cigarrillo. Realmente me sentía estúpido, ¿cómo era posible que abandonar algo que me dañaba tanto me costara tal esfuerzo? Recordé una novia de la adolescencia, pero no era momento de hacer analogías.El cuerpo también lo sentía, ante la falta de nicotina volvieron las palpitaciones a la hora de dormir, los movimientos bruscos y despertadas innecesarias. La sed me atormentaba por las noches y la tos, suponía que dejarlo me la sacaría, pero solo se incrementó. Envejecí varios años, convirtiéndome en un viejo cascarrabias que prefiere no hacer el amor pues el cigarrillo posterior resultaría obligatorio.No es nada fácil, en este momento el deseo me carcome las entrañas, no sé si podré soportarlo más. No, no podré. Me voy al kiosco en busca de tabaco, estas 60 horas sin fumar fueron, indudablemente, las más largas de mi vida.
Cruz J. Saubidet®
Publicado en "El Nuevo Cojo"

febrero 27, 2006

Su padre le puso Marco Cap. 6


Los caminos de Rodrigo fueron siempre río arriba, desde que tuvo poder de decisión el Paraná lo trasladó a contracorriente, a fuerza de motor.
Las conclusiones de don Cosme ahondaron en el ánimo del padre de Marco, cayó en la cuenta que estaba demasiado al oeste de su río y sintió una extraña desprotección a la vez de una libertad desconocida. No le gustaba Formosa, era una zona gris dentro de un país que él creía verde. Pero la realidad era que el concepto de patria casi no existía en Rodrigo, la pertenencia tenía más que ver con puertos, bares y amigos, no importaba mucho que se tratara de Argentina, Brasil o Uruguay. En el fondo, él sabía que sus caminos desconocerían fronteras.
Cada tanto leía diarios, tenía conciencia de que un tal Perón mandaba en el país, pero que estaba viejito por lo que a la brevedad su señora (que se llamaba María Estela pero le decían Isabel) iba a quedar al mando. Poco le importaba, su padre lo había convencido que los políticos nunca fueron ni serán trigo limpio y que lo más sano era vivir alejado de los vaivenes del poder. Sin embargo, en Corrientes había tocado la guitarra en varios actos políticos. Si bien se trataba de negocios, era imposible hacerse el sordo ante las denuncias de pobreza, desprotección y prepotencia que enumeraban los candidatos, muchos de ellos amigos de noches de fiesta en los bares del puerto.
Miró la hora al mismo tiempo que José entraba al bar. Se sentó junto a los viejos conocidos y conversaron un rato.
Pasada la siesta salieron rumbo a Fontana y allí pasaron la noche. No repitieron la velada de Pirané, solo cenaron en silencio y se fueron a dormir.
Rodrigo estaba meditabundo, casi no durmió esa noche agobiado por imágenes de su pasado que lo llamaban a la vez que rechazaban su acercamiento. Su hijo, la italianita, la imagen difusa de su padre, la idea de algo parecido a su madre, sus tías, los puertos, la guitarra siempre, los amigos muertos, el capitán, Joaquín y muchos otros hacían fila para un repaso efímero de vivencias que la mente de Rodrigo retenía unos segundos.
Desayunó junto a José y el día sucedió sin contratiempos entre mates, el motor del auto y las bajadas de José con sus productos.
Llegaron tarde a Formosa, comieron en el hotel y en la soledad del cuarto se puso a pensar en el futuro. Veinticinco años le parecieron suficientes para hacer un plan. Debía volver a Corrientes y aclarar sus asuntos. Luego quizás se conchabara en el barco por un tiempo y con el dinero ganado y su guitarra al hombro encararía lo más al norte que le dieran los pies. No sabía por que, pero tenía una necesidad de norte que lo agobiaba y debía obedecerle.
Al mediodía siguiente se acercó al puerto, el barco estaba amarrado y subió a saludar al capitán. La propuesta seguía en pie y la aceptó, no era mucho dinero pero tampoco mucho trabajo y se aseguraba casa y comida por el tiempo que durara el trabajo.
Zarparon e hicieron parada en Corrientes donde Rodrigo y el capitán declararon por el incidente del bote. Luego juntó sus cosas y, sin saludar, se despidió de la ciudad desde la popa de su nuevo hogar.
Unos días más tarde Buenos Aires se presentó ante sus ojos, tendría cuatro días antes de zarpar. Junto a Joaquín conoció los principales puntos de la ciudad aunque con su guitarra a cuestas prefirió el puerto con sus bares y sus putas. De madrugada volvía al barco y dormía hasta altas horas. Caminó la ciudad, fue a los cines de Lavalle y tomó un sinnúmero de cafés en los bares de Corrientes. Pero había algo raro en el aire, a diferencia de Corrientes, la gente era reacia a conversar demasiado. Así y todo hizo varios amigos de la mano de la música; aunque nunca lo invitaron a sus casas.

Cruz Joaquin Saubidet®