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enero 02, 2007

DIALOGOS DE AÑO NUEVO (entre el alcohol y el tedio)

Para estas fiestas que por suerte pasaron me comuniqué con mucha gente que quiero mucho, la mayoría de las charlas rondaron la lógica de estas fechas aunque algunas se matizaron de las personalidades de los receptores.
Empezó el 2007 y me pregunto si no es el momento de conseguir nuevos amigos, aunque hilando fino, los que tengo están bien.

-¡Feliz año nuevo papi!
-¡Te acordaste de los pobres Crucito! ¿Cómo andás?
-Muy bien (mentí) ni siquiera con frío.
-Acá estamos cagados de calor, no se aguanta.
-Has visto, hasta en eso andamos a contramano. ¿Qué novedad?
-Este año no voy a tener hijos.
-¿Que pasa? ¿No se te para más?
-No, sigue bien el amigo, la que no crece hace rato es la billetera.
-Seguís llorón como siempre, pero yo te quiero igual.
-Me quedo tranquilo entonces ¿Cuándo venís?
-Si Dios quiere en julio o agosto.
-Buenísimo, así tengo novedades.
-Por eso voy poco, para que viajar más y contar las mismas historias, ¿vos cuando venís?
-Esta década me voy a quedar con las ganas, posiblemente después del 2010.
-Bárbaro, te voy preparando el dormitorio.
-Gracias querido, vos sos un amigo.
-Por eso te llamo, bueno, un abrazo grande, pasala bien y no te olvides que hay que empezar el año con sexo, y comida también, pero con una buena revolcada.
-Me acordaré de vos en ese momento.
-Dejá nomás, no creo que logres mucho si me recordás.
-Es cierto, tus bigotes no me exitan mucho.
-Mas vale así, che loco, te quiero mucho.
-Yo tambien Crucillo, suerte en el 2007, saludos a tu familia.
-¡Lo mismo a la tuya! Chau.
* * * * * * * *
-¿Hay orgía?
-No.
-¿Fiesta?
-No.
-¿Entonces?
-Nada, ¡feliz año nuevo!
-Ah, bueno, nos vemos el año que viene, feliz año.
-Sí, ¡un beso grande!
-Otro para ti Cruz.
* * * * * * * *
-¿Como andas?
-Bien buey, tu como estás.
-¡Como las flores! Deseoso de que todo esto termine. ¿Te vas para el Bronx?
-Sí, al rato salgo, ah, te iba a llamar para que me acompañes a comprar la laptop.
-¡Sos un hijo de puta! Te llamo para saludarte y me querés usar de asesor informático, ¡andá a cagar!
-Calma Cruz, feliz año nuevo también, estuve viendo una Mac que si te parece la voy a comprar.
-Bueno mexicano culiau, decí que te tengo cariño, si no te mando a la mierda. Hablamos en el 2007.
-Claro, pásala bien.
-Vos también, hablamos.
* * * * * * * *
-¡Madre! Desde noviembre que no hablábamos.
-¡Feliz navidad y año nuevo!
-¿Como están? ¿La pasaron bien?
-Muy bien, anoche fuimos a comer a........... Y estuvimos con....... la pasamos muy bien.
-Me alegro, nosotros la pasamos lindo también. ¿Cómo anda mi padre?
-¡Muy bien! ¿Te llegó el libro?
-¡De tu parte no llegó nada!
-Ya sé, te lo mandó tu hermana, pero yo leí dos veces antes de mandártelo.
-¿Y? ¿Que te pareció?
-Espero dejar de fumar de una vez por todas.
-Está bien, yo creo que lo dejaré para más adelante, justo ahora tengo cinco cartones de puchos en la mesa de luz.
-Bueno, pero después dejá de fumar, ¿te imaginás lo sanos que vamos a ser?
-Si descartamos la salud mental vamos a andar bárbaro.
-¿Te pasa algo Cruz?
-No, lo decía por vos, ¡jajaja!
-No me asustes con la locura, que en la familia ya tenemos bastante.
-No te preocupes, calculo que el cerebro me va a aguantar un año más.
-Si dejas de fumar capáz que dura cinco.
-Puede ser.
...............................
-Un beso madre, ¡nos vemos!
-Un beso, para vos y tus chicas, te paso con tu padre.......
* * * * * * * *
-¿Lo habrán ahorcado a Saddam o habrán puesto un maniquí?
-Sos un desconfiado hijounagranputa Cruz, así nunca vas a ser feliz.
-Que le voy a hacer, yo desconfió, ¡ah! ¡Feliz año nuevo!
-¡Igualmente para vos! ¿De verdad pensás que pusieron un maniquí?
-Ni idea, no he visto televisión, pero me parece demasiado fácil para ser cierto, a parte no se gana nada matando a Saddam, creo que es más lo que se pierde.
-Pero Irak tiene un gobierno independiente.
-Claro, independiente con ejercito prestado, ¡dejame de joder! Para colmo ahora le llaman guerra civil a la resistencia anti yanqui.
-Si vos lo decís, yo te creo.
-No seas boludo, más vale no me creas nada.
-¿Ok, nos juntamos en el 2007?
-Cuando así lo dispongas, yo soy carne dispuesta para el alcohol y la charla.
-Te llamo Saubidet, saludos.
-Un abrazo.

Cruz J. Saubidet®


febrero 28, 2006

Dejar de fumar es fácil


Todo empezó como un juego. Tendría diez años cuando hurté a mi padre un cigarrillo y con inocencia infantil lo prendí en el baño. No tenía mucha gracia, chupaba y escupía el humo de manera sistemática y no me divertía en lo absoluto.
Ansioso por descubrir las bondades que hacían a mis padres depender de dicho elemento, se me ocurrió absorber una bocanada y tragarla. Por supuesto que sin la técnica es imposible, mi idea era tragar el humo cuan pedazo de pan. Pero luego de varios intentos truncos opté por mantener el humo en la boca y empujarlo con un trago de agua. Fue el acabose, tosí de manera incontrolada por más de media hora, mi garganta raspaba y como broche de oro mis padres me descubrieron.Pero el hombre es hombre y comete errores, cinco años después volví a intentarlo. Me sentía importante con un cigarrillo en la boca, no tragaba el humo pero el placer radicaba en tenerlo entre los dedos.Ya fuera de la soledad del baño, no faltó un amigo experimentado que me enseño la técnica de tragar el humo, de la posibilidad de sacarlo por la nariz, de hablar con él en los pulmones y, lo que tal vez fue mi perdición, la habilidad de hacer argollitas de humo.A los quince años considero que me transformé en un dependiente del cigarrillo. Mi padre me dejaba fumar delante de él y mi madre lo mismo, eso sí, si estaban los dos no lo hacía.A finales del colegio secundario todavía controlaba mis impulsos y no pasaba de los cinco cigarrillos diarios pero con la universidad y las noches de estudio ascendí a un paquete diario. Mi mentalidad austera me impidió superar esa barrera, me parecía un exceso fumar más de 20 cigarrillos en un día, pocas veces lo he hecho. Pero también me ha costado mucho fumar menos de 20, por lo que, según los estadistas, estoy dentro de los que fuman un paquete por día.Mis primeros diez años de fumador no fueron malos. Por ese entonces podía hacer cosas que hoy el cuerpo me niega. Aguantaba más de un minuto bajo el agua, nadaba distancias importantes sin cansarme, jugaba dos horas al fútbol o al tenis o a lo que sea. No sólo física era mi libertad, por ese entonces tampoco me molestaba la dependencia y ni siquiera me planteaba la posibilidad de dejarlo.Pero luego de más o menos 73000 cigarrillos en mi pecho, el cuerpo comenzó a resentirse. Primero fue la agitación e hiperventilación posterior a una corrida, luego demoraba cada vez más en cambiar el aire al hacer deporte. Un día en la pileta un dolor en el pecho me impidió seguir nadando y llegar a los dos largos bajo el agua. Otra noche me arremetió una taquicardia impresionante y una sensación que solo se calmaba subiendo el brazo izquierdo sobre la cabeza.Así y todo seguí fumando, sintiendo que estaba mal lo que hacía pero convencido de mi debilidad para dejarlo, de mi incapacidad de tranquilidad sin él y sin definir jamás que es lo sabroso que tiene.Pasaron 51000 cigarrillos más, el dolor en el pecho se hizo crónico, me costaba correr hasta la parada del colectivo y la acidez que provocaba en mi esófago era cada vez menos soportable. Entonces apareció la úlcera y los remedios y la orden del médico de abandonarlo.Mi mujer me propuso que recurriera a los parches de nicotina o a las pastillas inhibidoras. Me negué rotundamente, es mental, le decía, tengo que poder controlar mi ansiedad.Decidí esperar a terminar el último paquete existente en casa y luego renunciar. Este último vivió tres días. Deseé que nunca se acabara, pero se terminó y listo.Los primeros tiempos fueron durísimos, al levantarme solo pensaba en no fumar y me torturaba de deseo controlado. La necesidad de sentir el humo en la garganta no puede ser suplida con alimento alguno y me invadía una sensación de insaciedad constante.Mi humor también cambió, mi irritabilidad me volvió hosco y silencioso, mi mujer e hija dudaban antes de hablarme seguras de una mala contestación.Mis dedos fueron masticados, uñas, cutículas y piel fueron cercenadas, pero la ansiedad seguía firme cuan rulo de estatua. No quería salir, aunque necesitaba imperiosamente la soledad y el aire fresco en mi cara, suponía que las reuniones me generarían más deseo.La música me daba ganas de fumar, leer me daba ganas de fumar y escribir era imposible sin el cigarrillo. Realmente me sentía estúpido, ¿cómo era posible que abandonar algo que me dañaba tanto me costara tal esfuerzo? Recordé una novia de la adolescencia, pero no era momento de hacer analogías.El cuerpo también lo sentía, ante la falta de nicotina volvieron las palpitaciones a la hora de dormir, los movimientos bruscos y despertadas innecesarias. La sed me atormentaba por las noches y la tos, suponía que dejarlo me la sacaría, pero solo se incrementó. Envejecí varios años, convirtiéndome en un viejo cascarrabias que prefiere no hacer el amor pues el cigarrillo posterior resultaría obligatorio.No es nada fácil, en este momento el deseo me carcome las entrañas, no sé si podré soportarlo más. No, no podré. Me voy al kiosco en busca de tabaco, estas 60 horas sin fumar fueron, indudablemente, las más largas de mi vida.
Cruz J. Saubidet®
Publicado en "El Nuevo Cojo"