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enero 05, 2021

Sobre el desprecio y el Rock&Roll


Siempre quise ser músico, de esos buenos, mas mis dedos nunca respondieron a mi oído y mi voz fue incapaz de armonizar con la guitarra, por eso ando escribiendo por el mundo, no por vocación ni amor por las letras sino por simple y llana frustración ante mi incapacidad musical. 
Pero esto no se trata de mí, al fin de cuentas a quien le importa, esto es acerca de música y odios vicerales. 
 El riff de Joselo Manrique o Nortencho era fácilmente reconocible, casi todas sus canciones comenzaban igual y se diferenciaban después de treinta segundos. La idea estaba buena, el efecto sorpresa era real y los fanáticos no podían reconocer lo que se venía por los primeros acordes. Gustaba y molestaba a la vez y eso explicaba su convocatoria a la hora de las presentaciones. 
 Nortencho tenía plata por su familia dueña de una fábrica de productos plásticos dónde trabajaba de lunes a viernes de once a cuatro de la tarde, porque a pesar de ser una estrella de rock o algo así, debía mantener la empresa a flote junto con sus dos hermanas. 
 Gracias a sus ingresos como empresario podía darse algunos lujos poco comunes en una banda poco exitosa. Tenían un camioncito donde guardaban los equipos, una sala de ensayo en la parte de atrás de la fábrica y lo más importante; estaban los tres bien alimentados. 

 Mario Estittoli era un virtuoso de la guitarra, la púa y los dedos se hacían invisibles en los largos solos de cada una de sus canciones. Si bien el público junto al escenario valoraba los solos e idolatraba a Mario, con el tiempo muchos de sus seguidores comenzaron a aburrirse al detectar inconscientemente cierta soberbia en el músico. De esa manera, mes tras mes metían menos gente en los lugares de rock que no eran tantos en la zona norte del conurbano. Joselo y Mario tocaron muchas veces en la misma noche o en shows barriales al aire libre, y a pesar de que nunca se tuvieron cariño ni respeto siempre se saludaron con fingida amistad. 

 Musicalmente no estaban muy lejos, power trío, ambos en busca de una mezcla metal sinfónica, ambos líderes de sus bandas, ambos poco innovadores aunque Nortencho consideraba que su originalidad al comienzo de todos sus temas era insuperable y Mario alardeaba de su capacidad con los solos y letras de contenido social. 
 En el circuito de Rock&Roll de zona norte, allá por el 2000 había unas veinte o veinticinco bandas y Mario y Nortencho punteaban en el ranking humilde de convocatoria y eran de la pequeña elite de los que cobraban unos mangos sin depender de las entradas vendidas. 

 La crisis del 2001 afectó a ambas y Mario fue el más perjudicado por la falta de dinero y energía del público a la vez que Joselo decidió enfocarse en los plásticos para evitar la quiebra de la empresa. Nunca desarmaron las bandas pero Mario tuvo que aceptar un trabajo de guitarrista en un grupo bastante exitoso de zona oeste, empleo que no disfrutaba y que lastimaba mucho su ego ya que se consideraba muy superior al líder de la “mercenaria agrupación”. 

 En 2002 el baterista de Mario se mudó a Brasil junto con el bajista de Joselo y un par de músicos de la zona hartos de cagarse de hambre. Ambos reemplazaron una y otra vez las ausencias pero no lograban encontrar la coordinación y armonía de antaño. Y a su vez el desprecio entre ambos creció por culparse mutuamente de las perdidas. 

 En 2003 un grupo de gran convocatoria tocaba en la plaza de San Isidro y Joselo y Mario fueron invitados como soportes. Tocaron tres temas cada uno y luego comenzó el recital principal. Sucedió que el cantante invitó a Mario y a Joselo por separado a tocar un cover de Pink Floyd (wish you were here) Así fue que Joselo subió al escenario con su riff de siempre y Mario se esforzaba por que su “solo” sonara perfecto y lograra tapar el chinguichingui de Joselo. En ese ida y vuelta estuvieron seis minutos para deleite del público que estaba presenciando una guerra maravillosa de guitarras y egos desde puntos opuestos de la tarima. Es difícil describir la música, pero si cerraba mis ojos había mucho odio y desprecio y a la vez belleza. 
 El cantante de la banda, que además producía, vislumbró la posibilidad de juntarlos y ver los resultados. No fue una tarea sencilla, los ensayos y la elección de canciones fueron batallas campales y hasta llegaron a encontrarse en el escenario habiendo practicado por separado las canciones de uno y otro. 
 Grabaron un CD con cuatro covers y tres canciones de cada uno. Hicieron tres presentaciones y las críticas fueron generosas. 
 Pero el desprecio entre ellos no decreció, todo lo contrario, y por eso decidieron dejar de tocar juntos. Un par de temas sonaron un tiempo en las radios, maravillosamente enojados y armoniosos. 

De vez en cuando los escucho y revivo esos años interesantes del rock. Después yo me vine a USA y el Kirchnerismo les sacó a casi todos los músicos el enojo opositor indispensable para la buena creación. Pero no importa, con Joselo y Mario aprendí que muchas veces el odio puede generar cosas muy buenas y que el amor está extremadamente sobrevaluado como elemento creador.

Cruz J. Saubidet®

mayo 03, 2007

Música y palabras.



Uno de mis muchos fracasos en la vida viene del lado de la música. Alguna vez rasqué la guitarra y sus sonidos me llenaron de armonías, pero mi voluntad flaqueó por el lado de la práctica y ahí quedé, triste y descorazonado buscando nuevos medios para calmar mis ansias artísticas.
Pero la música siguió martillándome y lo sigue haciendo, día tras día, noche a noche, recriminándome haberla abandonado a otros personajes que supieron dominarla.
Yo no pude, los acordes se desencontraban de mis dedos y las seis cuerdas nunca sonaron tal cual la imagen mental que trataba de emular. Peor era cuando mi voz buscaba entonar en armonía con ella, o muy baja, o muy alta o muy al medio, la realidad es que nunca coincidió el poder de mis cuerdas vocales con el de mi guitarra.
Allá está ella, descansando en un ataúd bonito pero oscuro, a la espera de un rencuentro que es posible que nunca suceda.
¿Por qué las letras? ¿Por qué no la música? ¿Por qué no un pentagrama en lugar de un teclado de computadora?
Nada más que por impericia y desconsuelo. Escribo porque no soy músico, busco en cada frase un acorde que la haga musical, tampoco es fácil, pero al menos es posible.
Los textos carecen de la urgencia de la música, pero no por ello se desentienden de la práctica, esto que hoy escribo, dentro de un año, de retomarlo quizás podría ganar musicalidad, no hablo de rimas, hablo de música, de armonía, de suavidad en las palabras, de palabras que acaricien algún costado del cuerpo por el solo hecho de ser ellas y no otras que por suerte o por desgracia fueron dejadas de lado.
Quiero hacer música en silencio, ahora sí practico, por momentos pienso en prosa, en ocasiones en verso, siempre en función de escribirlo en otro momento.
¿Piensan los músicos en música? Tal vez sí, pero con un código más amplio que palabras, con acordes, con arpegios, con siete notas que son muchas más, con miles de combinaciones posibles y con la certeza de que siempre habrá nuevas.
También siempre habrá nuevas historias que contar y eso me resta impotencia. Al igual que del piano a la guitarra, podré saltar de la ficción al ensayo, de la poesía al reportaje, del realismo mágico al hiper realismo. Algún día saltaré de las cuerdas a los vientos y esbozaré textos en inglés. Haré conciertos en forma de monólogos y con suerte, alguna de mis novela suene como una Opera.
Mientras tanto sigo practicando, envidiándole armonías a Girondo, Poe, Cortázar, Dostovyeski, Wilde, Hemingway, Borges. Ellos encontraron la música en sus letras, yo continúo buscando mis propios acordes.

Cruz J. Saubidet®
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octubre 12, 2006

CADENA DE PERFIL MUSICAL.

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Los fabulosos cadillacs- Carnaval toda la vida

Nunca he hecho cadenas, pero como esta viene de Vicente (que la recibió de rulemanes para telémaco), me cuesta negarme. Podría haberla hecho con composiciones de Sabina, pero me busqué algo mas complicado, e incluso escuché algunas canciones después de mucho tiempo. Un buen ejercicio de memoria y el reencuentro musical.

  • ¿Eres hombre o mujer?

Tiburón (Vicentico-rayos)

  • Descríbete

Mal bicho (Fabulosos cadillacs-rey azúcar)

  • ¿Qué sienten las personas cerca de ti?

La libertad (Vicentino- Rayos)

  • ¿Cómo te sientes?
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Mil perdones a: Mike , Kristín y Silvia.

marzo 03, 2006

Música, música y palabras (diálogos conmigo mismo)


La música ayuda a controlar impulsos tales como el aburrimiento. ¿Qué música? Esa que se mete por los oídos y acaricia el cerebro con melodías a la vez que las letras invaden las neuronas generando una química cerebral parecida a la alegría.
Mi vida estuvo siempre signada por las canciones aunque nunca supe mucho de música. Hay dos grandes divisiones: la música fea y la música linda. ¿Qué las separa? El placer.


-¡Usted Saubidet sigue siendo un fundamentalista! ¿Qué me viene a hablar de música?
-Yo hablo de lo que quiero ¿Para que tengo este blog si no?
-Muchos se lo preguntan, no hay respuesta. A ver...¿que le gusta?
-Fumar mirando por la ventana, dormir la siesta, jugar al truco (por plata),
-¡Nooooo! De música estamos hablando. Antes coincidíamos, ahora me parece que se olvidó de lo que escuchaba antaño.
-Olvidarme no me he olvidado, pero debo admitir que ya no escucho Silvio Rodríguez, Milanés, Aute, Charly García,
-¿Por qué?
-No lo sé, quizás porque representaron una época en la que los disfrutaba y los cantaba, o tal vez sea otra cosa.
-Me parece que los que nombró no han perdido vigencia.
-Para mí sí, ya no los disfruto ni siquiera cantando, algo extraño me sucedió.
-Se acuerda como usted disfrutaba cantando en las guitarreadas, verdad es que no era entonado, ni siquiera tocaba bien, pero ¡Que entusiasmo que ponía!
-¡Que tiempos aquellos! ¡Que mezcla! ¡Que amigos! Me acuerdo que en la misma guitarreada tocábamos: Canción urgente para nicaragua, Yolanda, Solo le pido a Dios, Papá cuéntame otra vez, Roxane, Boys dont cry, Hey Jude, Himno de mi corazón, walking on the moon, Money for nothing, ¿Que ves?, la bilirrubina,
-Me acuerdo de Polaroid de locura ordinaria, Imagine, what up de 4nonblondes, escalera al cielo nunca faltaba, sueño con serpientes, ¡Que mezcla Saubidet!
-Es cierto, se me vienen a la cabeza nos siguen pegando abajo, eclipse de mar, Era en abril, whish you were here, Comfortably Numb, persiana americana, de música ligera, vasos vacíos, te molesta mi amor, óleo de mujer con sombrero, ojalá, love of my life, carito, el fantasma de canterville.
-No nos pongamos melancólicos, esos días fueron bonitos con aquella música, pero ahora que escucha.
-De todo un poco sabe, el único que mantengo como imprescindible es Sabina.
-No se aburre de Sabina, ¡Todas las canciones son iguales!
-¡No diga boludeces! Está igual que mi mujer. Sabina es un grande, no hay con que darle.
-No quiero discutir hoy, cuénteme de algún otro músico que le guste.
-Uff, son muchos, incluso de algunos solo rescato una canción.
-Liste, vamos, anímese.
-En español: Sabina, Serrat, Los piojos, Javier Calamaro, Leon Gieco, Fito, Gilda (qepd), los Cádillacs, Vicentino (solista), Kevin Johansen, Babasónicos, Juan Luis Guerra(antes de hacerse religioso, ahí la cagó), Rubén Rada, etc. Esos me gustan mucho, hay otros que me gustan un poquito o solo algunas canciones: Maná, Bersuit, Shakira, Perales, Gloria Stefan, Cristina, los pericos, Café Tacuba, La oreja de Van Gogh,
-Veo que es un tipo musicalmente abierto, aunque le gustan algunas porquerías.
-¿A quien no? Incluso si le dijera que me gustan un par de canciones de Cristian Castro Ud. Se va a reír, pero no se lo diré.
-Hace bien, no me lo diga.
-También me gusta un poco de folclore, llamémosle chamamé, chacarela, música patagónica, candombe uruguayo, Joropos venezolanos, Polka paraguaya, etc.
-¿Y en inglés?
-No soy un gran escuchador de cantantes angloparlantes, pero me gusta Pink Floyd, Dire Straits, The Cure, Yes, Mike Oldfield, The Police, Lennon, 4nonblondes y algunos otros que no sé el nombre pero si los escucho los disfruto. Tambien los sambas brasileros.
-¿Algo moderno le gusta?
-¿Los Rolling Stones? ¿U2? Que sé yo de música, no tengo idea de lo que es moderno y lo que no.
-¿Qué no le gusta?
-Principalmente el reggaetón o como se escriba, tampoco el 97.25% de los cantantes melódicos latinos, Arjona me parece malísimo.
-A mí me gustan algunas de Arjona, son divertidas ciertas canciones.
-Si, son divertidas, pero la poesía es desastrosa. Las rimas son malísimas.
-Usted es un exquisito, no hay nada que le venga bien, siempre un “pero”.
-Sin “peros” es muy difícil discutir, usted lo sabe bien.
-Tiene razón, sigamos poniendo “peros”, algún día nos pondremos de acuerdo.
-No lo creo.
Cruz Joaquin Saubidet®

marzo 01, 2006

Joaquín Sabina


El hombre nació en Úbeda, España el 12 de febrero de 1949 y sigue asegurando que tiene cuarenta y diez, más unos pocos. Desde la aparición en 1978 de “Inventario” pasaron 27 años y 17 discos contando recopilaciones y grabaciones en vivo y ninguno marca decadencia musical ni falta de ideas.


De voz nicotinada y rasposa, este flaco bastante feo, poeta, músico y cantante ha sabido conquistar al público tanto con sus canciones como con su personalidad inigualable.

Sabina es un trabajador de la poesía, sus versos no tienen errores y sus rimas (casi siempre consonantes) poseen una obsesiva musicalidad. Sus canciones son de amor sin ser melosas, violentas sin ser agresivas, duras sin perder belleza, sociales sin ser retrógradas y metafóricas sin perder jamás el sentido de lo expresado.

Su “tratado de impaciencia...” del disco Inventario es un himno a lo que pudo haber pasado, pero nunca pasó: “Aquella noche no llovió, ni apareciste disculpándote....”

Me cuesta quedarme con una canción de Malas compañías aunque “Calle melancolía” es una maravilla.

La perla de la Mandrágora es “Círculos viciosos”, de un ritmo avasallador y letra aclaradora.

“La noche que yo amo tiene dos mil esquinas, con mujeres que dicen: me das fuego chaval” es uno de los versos de Negra Noche, mi canción preferida de Ruleta Rusa.

El disco Juez y parte con su grupo “Viceversa” posee canciones bellísimas como “Princesa” y “cuando era mas joven”

“Oiga doctor, que ya no se me empina, desde que me mandó, tener cuidado con la nicotina” forma parte de Hotel dulce hotel su primer disco masivo y plagado de historias bien contadas y cantadas.

A partir de ese disco, los que siguieron son obras perfectas sin desperdicio alguno. El hombre del traje gris con “Eva tomando el sol", "rap del optimista", "cuando aprieta el frío", "quien me ha robado el mes de abril", etc.

Mentiras Piadosas y su “eclipse de mar", "medias negras" y "con la frente marchita”

Física y Química con el famosísimo “Y nos dieron las diez” además de “peor para el sol", "conductores suicidas", "amor se llama el juego” y todos los demás.

Esta boca es mía y su “bulevar de los sueños rotos (homenaje a Chavela Vargas)”, "besos con sal", "ruido", ....

Yo, mi, me contigo tiene una canción cuya letra dice: De sobra sabes que eres la primera, que no miento si juro que daría, por ti la vida entera. Y sin embargo un rato cada día, te cambiaría por cualquiera, te engañaría con cualquiera. También una bella autobiografía llamada “Tan jóven y tan viejo”

En 1998 grabó un prolijo disco junto a Fito Páez, enemigos íntimos. Por desavenencias de las partes no llegaron a realizar la gira, pero el disco vale la pena.

19 días y 500 noches es un disco sin desperdicio, de letras impecables y música de todos los matices.

El tema “Peces de ciudad” del disco Dimelo en la calle es a mi entender y el de muchos la obra maestra del músico, escúchenlo y me cuentan.

Si alguien deseara comenzar este camino sin retorno, le recomiendo conseguir el disco doble en vivo Nos sobran los motivos. Tiene un repaso de muchos de sus principales temas y algunas novedades que nos regaló en el concierto.

Finalmente, el 2005 nos concedió un Alivio de luto, quizá el disco más difícil de asimilar, aunque con muy buenas canciones y una versión muy buena de “pie de guerra” de Leonard Cohen. Dedica también una canción a su hija adolescente: “...sufro tu adolescencia, como una insolencia, que disfruta volviéndome loco; no seas hija de puta, si me das jaque mate me enroco...” Que más decir.

Joaquín Sabina en vivo es un disfrute asegurado, la puesta en escena suele ser temática y sus cambios de vestuarios originales. El público participa durante todo el show, un público que no respeta sexos ni edades, pues este licenciado en filosofía clásica ha sabido escribir para todos y a la vez para si mismo. Sus músicos siempre excelentes y los coros y segundas voces femeninas son conmovedores.

En lo que a música se refiere no es un descubridor, su juego son las palabras y encontrarles el ritmo correspondiente. Pop, rock, rap, baladas, corridos, tangos y muchos otros estilos acompañan sus letras y obligan a aprenderlas para disfrutarlas por partida doble.

Cruz J. Saubidet®
Publicado en "El Nuevo Cojo"

julio 13, 2005

¿CANCIÓN VS. POESIA?


“Una voz bella quien la tuviera, para cantarte toda la vida...
“La gota de rocío, del cielo se cayó, y en ella el amor mío la carita se lavó...”
“...Y cada vez más tu, y cada vez más yo, sin rastro de nosotros...”
“...Por eso niña te pido, que no me guardes rencor, yo no puedo darte amor, ni vos podes darme olvido...”
“...Busco acaso un encuentro, que me ilumine el día; y no hallo mas que puertas, que niegan lo que esconden...”
“...me gusta estar al lado del camino, fumando el humo mientras todo pasa, me gusta regresarme del olvido, para acordarme en sueños de mi casa,,,”
“...me cansé de amarte, no te quiero mas...”
“...solo el amor, engendra la maravilla...”
“...solo le pido a Dios, que el dolor no me sea indiferente...”

Que cosa linda la canción.
Que alternativa digna a la poesía.
Que sofisticación de la simpleza solo para transformarla en accesible.

Pasa el tiempo, a su trajín, mucho va quedando en el camino. A medida que las profesiones y los gustos cambian, el entorno secundario lo hace también.
Cuando fui estudiante, fueron mis compañeros del colegio a los que dirigí mis energías, luego los de la universidad y por ultimo los del profesorado.
Cuando la ganadería ocupó mi tiempo me volteé hacia colegas de oficio, consignatarios de hacienda, agrónomos y veterinarios.
Cada vez que tuve que vender algo, fueran pasajes de avión, abrasivos o vinílicos; ahí estaban los clientes como principal fuente de desvelos.
Durante años ocupé una especie de gerencia en una clínica y fueron los deudores los que me tuvieron en vilo.
El año que la docencia me enamoró, mis alumnos ocuparon mis pensamientos, eso sí, la cuota de afecto fue mucho mayor.

Junto con esos sentimientos de segunda índole, se presentaron desordenados los principales.
Mis amigos ocuparon un papel trascendente en mi formación sociológica y cultural, muchas veces los consideré imprescindibles a mi vida, sin duda los eran y lo son, pero descubrí que la línea de afecto soporta largos períodos de incomunicación y desencuentros.
No fue casualidad que tuvieran todos ellos una estrecha relación con el arte, especialmente la música. Resultaba imprescindible una guitarra en los encuentros y no había problema en canjear charla por canciones, muchas veces más efectivas y unificadoras. Algunos se endeudaron en pos de editar sus discos o publicar sus versos, nunca recuperaron la inversión.
No sé bien por que razón aprobé con énfasis los discos y condené las publicaciones. Supongo que siempre las canciones me resultaron más accesibles que los poemas. Adueñarse de una canción es fácil, tararearla, cantarla o estropearla es algo placentero, no tiene tiempo ni lugar y la belleza de su poesía se incrementa con los acordes.
Hacerse de una poesía es más difícil, ingresa de otra manera, más bruta, más rígida; y su autor, nunca se retrae de sus versos.
Tímidamente fui poeta inadvertido, a la vez, tuve la osadía de componer algunas canciones que interpreté sin reparos ni vergüenzas a pesar de mi impericia técnica y vocal. Sentía que debía compartir las canciones, pero los versos... navegarán años silenciosos y solo verán la luz el día que no deba rendir cuentas de mis errores.
Así las cosas, hoy día que mi oficio es de escritor, quizás sean los lectores a quienes debiera enfocar mis energías, pero es mucho más complicado. La búsqueda de la belleza es demasiado propia como para orientarla hacia un grupo de personas, el conformismo no se logra con el éxito ni el fracaso, lo más probable es que muera sin conseguirlo.
Mientras tanto tendré que ocuparme de mis afectos primarios (amigos, familia), siempre proveedores de sentimientos importantes y que, al menos por un rato, me hacen olvidar de la cantidad de cosas que sé que no hago bien.

CJS in NYC