Blog de un escéptico servidor. "Creo que el kiwi no es una fruta" "Capaz si llegaron es porque transaron y si se mantuvieron es porque a muchos cag*ron." "Creo que Argentina ya no es lo que era, pero a mí me alcanza" "Me gusta más criticar que ser criticado, pero me controlo" "Está mal, pero para ponderar, me quedo callado"
agosto 20, 2018
Sobre tumbas de tuscas
febrero 20, 2009
Homenaje a un gaucho de veras
Así como hoy fijamos la vista en algún personaje particular (punk, dark, gato, motoquero), hace años era inevitable prestar atención y observar detenidamente a Don Vargas. Hombre gaucho, grandote, de ojos achinados y de bigote grande y tupido.
Vale aclarar que nunca nos quisimos, o quizás yo no lo quise y a él le fui indiferente, pero a la distancia, lamento no haber aprovechado un poco más su sabiduría de hombre duro y trabajador.
Poco sé de su historia, sólo me queda el sabor amargo al sentir que trabajó mucho y hoy es un jubilado más en un pueblo perdido sin mucho que hacer y con una gran tristeza que lo carcome día a día.
El hombre anduvo siempre a caballo, durante sesenta años, cada día de su vida. De joven, dicen, le gustaban la farra, el vino y las mujeres; pero con los años dejó esos vicios y se dedicó a trabajar con responsabilidad. En sus genes estaba liderar a otros, y pese a su analfabetismo fue un capataz consultado por muchos a la hora de emprender trabajos grandes. Eso sí, a la antigua, con perros y a los gritos, a lo bruto, sin una pizca de psicología aunque siempre al frente de su tropa, demostrándole a los más jóvenes que él podía hacer las cosas mejor o igual que ellos.
Su libreta de anotaciones, basada en números y dibujitos, poseía un informe preciso y detallado de todo lo que sucedía dentro de las ocho mil hectáreas que manejaba, nada se le escapaba a su visión infalible de rodeos de vacas, terneros, toros, caballos, pastos, alambrados, posibles enfermedades, sequías o inundaciones.
¡Y el respeto! No solamente sus empleados, todas las personas se detenían a cruzar algunas frases con él, desde patrones y administradores hasta el más insignificante barrendero del pueblo. Vargas siempre tenía una risa para regalarles, una risa mezclada con palabras ilegibles para muchos pero contagiosa.
De grande le picó el bicho de la soledad (o de la trascendencia) y se juntó con la hija de un peón que le dio dos hijos a los que adoraba. La alegría le duró poco, su hija mayor tenía una grave enfermedad progresiva que consumió horas de amargura, hospitales y ahorros. Así y todo, la chica salió adelante e hizo una vida medianamente normal. Su hijo creció sano y fuerte, aunque desinteresado de las tareas rurales.
Vargas se jubiló a los 67 años, estiró lo más que pudo su retiro pero debió abandonar su trabajo luego de cincuenta años en la misma estancia. Se instaló en su casa en el pueblo e hizo algunos trabajos para amigos que le inventaban ocupaciones para mantenerlo entretenido.
Hace dos años, su hija Alejandra tuvo una decaída y murió a los 22 años. Desde ahí, nada pudo levantar el ánimo de Don Vargas. Los que pasan por su casa pueden verlo cada día, sentado en el patio, con el mate en la mano y la mirada triste. Quizás espere algo, quien sabe qué.
Cruz J. Saubidet®
marzo 01, 2007
Blanco y negro.
La polvareda dejaba ciego a quien se atreviera a caminar por las calles en las siestas cálidas y vacías.La Tordilla se llamaba el caserío, los lugareños le decían pueblo, pero los considero demasiado generosos, se trataba a mi entender de un conjunto de construcciones que se emplazaban al margen de una vía casi muerta.
junio 13, 2006
Diccionario sexual de frases gauchas modernas

Un pariente no muy lejano publicó en 1943 y diccionario criollo. Tito Saubidet, mi pariente, quiso con este libro plasmar las vivencias, modismos y conocimientos del gaucho argentino.
Yo crecí en el campo y estuve siempre familiarizado con todo eso, aunque lo que realmente me interesó fue la expresividad de las personas por encima de sus conocimientos. Los gauchos ya no existen, hay personas que emulan tales actitudes, pero carecen de autenticad en el momento que bajan de un taxi hablando por celular, eso sí, vestidos como paisanos.
Lo que sí existe es una cultura rural, de personas curtidas, trabajadoras, de a caballo, hábiles con el lazo, en la jineteada, en trabajos con animales y en todos los elementos gauchescos que alguna vez describió mi pariente en su libro. La diferencia radica en que estas personas ya no solo respiran campo; la radio, la televisión y la música se han instalado en sus vidas y de cierto modo han modificado su forma de ver la realidad.
De esta gente es la que quiero hablar, o mejor dicho, a esta gente le he substraído algunas frases, metáforas y modismos de su decir cotidiano.
La mayoría son de índole sexual, y masculinas ya que las mujeres no las dicen, pero las escuchan a diario y conocen su significado.
Algunas frases y dichos:
“Se pelaba por el bolsillo” Frase utilizada en referencia a las personas que toman su miembro viril a través del bolsillo y proceden al acto onanista.
“La puse cono las 10 y 10” Se refiere a las piernas de la mujer durante el acto sexual, es cuestión de imaginar las manecillas del reloj y trasladar la imagen a la anatomía femenina.
“Le hice abrir los dedos de las patas” Fanfarronería utilizada para vanagloriarse del placer brindado a la pareja.
“Me escupió el guanaco” Eyaculación adelantada al tiempo esperado.
“Hasta la bola” Penetración profunda.
“Te lo saqué” Jocosidad propinada cuando a una persona se le escapa un cuesco sonoro.
“En la puntita está el veneno” Consejo materno hacia las hijas adolescentes para que no se dejen engañar con el famoso: “Solo la puntita, un poquito”
“Le tanteé el felpudito” Comentario entre amigos en referencia a la entrepierna femenina.
“De chiquito no vale” Esta triste frase se refiere a ciertas costumbre pedófilas muy comunes entre algunas personas. Con ella anulan su posible homosexualidad por más que de niño hayan sido abusados.
“Se hizo un pasto” Nunca comprendí del todo la metáfora de esta frase, el significado es “se masturbó”, pero la relación con el pasto es inexplicable.
“Jugaban a los toritos” Como el juego del doctor, pero telúrico.
“La llené” La embaracé.
“Las albondiguitas” Se refiere a ciertas partes profundas de la cavidad femenina, a la que solo acceden aquellos hombres bien dotados.
“Se terminó” Se murió.
Hay muchas más, esto es solo una muestra, pero con estas pocas ya no se sentirán tan perdidos en el remoto caso de que compartieran un asado con esta gente maravillosa.
Cruz Joaquín Saubidet®
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