El
mundo es grande, y lo que entendemos es poco. Cuando aceptamos eso se abre un
poco el panorama y la mente puede descansar un rato. Yo no estoy curado del
todo, pero trato mucho de evitar hacer juicios de valores. Por supuesto que me
parecen feas las cosas que lastiman a personas, pero cuando se trata de
situaciones o actitudes que no tendrían que molestar, cada vez entiendo menos a
los criticones seriales.
Es
difícil la felicidad, mirá si será difícil que casi nadie la consigue. No se
enseña la felicidad, ni la alegría ni la tristeza. Pueden tratar de meterte
cosas en la cabeza haciéndote pensar que si seguís ciertas pautas
sociales-culturales-religiosas vas a estar más cerca de alcanzarla, puede
funcionar para algunos y por un tiempo, pero tarde o temprano la gente pensante
va a sentir una disconformidad y, con un poco de coraje, va a querer alejarse
de esa zona donde le aseguran muchos que está la alegría y la plenitud.
Juzgar
es una de las actitudes que demuestran el miedo de salir de la zona en la que estás.
No querer aceptar diferencias, a mi entender, es el temor a descubrir la
posibilidad de estar equivocado. No hay que ser un genio para confirmar que
todos estamos equivocados en algo y bañarse de humildad sería una buena cosa
para los juzgadores seriales.
Los
sentimientos no se enseñan, te pueden explicar cómo ser bueno pero nunca a
sentirte bueno, te pueden enseñar matemáticas pero no a apasionarte con los
números, te pueden convencer que necesitas ser heterosexual y formar una
familia pero sabemos que no siempre es así. Los sentimientos fuertes son lo
único que no sigue modas, y son lo que nos hace ser lo que somos, para bien o
para mal. Los homofóbicos deberían darse
cuenta que ser puto-lesbiana-trans requiere un coraje impresionante habiendo en
el mundo tanta gente que prefiere juzgar antes que comprender. Y eso debería
generarles a estos dueños de “la posta” un respeto especial por los “diferentes”
Claro que no les pasa.
Yo
paseo mucho por las redes, especialmente Twitter y Facebook y leo mucha gente
enojada y juzgando cosas que no deberían molestarle. Es necesario aprender a
aprender, saber tiene fecha de vencimiento ya que todo cambia cada vez más
rápido. Saber te puede servir un tiempo, pero si no te tomas el trabajo de
aprender y cambiar, tu sabiduría va a ser obsoleta pronto.
¿Qué
puede molestarte que le expliquen a tu hijo/a en la escuela que el concepto
hombre / mujer es mucho más amplio de lo que pensás?
No hay
dudas que es mucho más cómodo tener hijos, parientes y amigos que no van a ser
discriminados, pero al fin de cuentas lo que queremos es que sean felices, y la
felicidad es difícil y muchas veces imponiendo conceptos la complicamos más
todavía.
Yo
estoy aprendiendo despacio, es un largo camino, pero liberador.
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