enero 31, 2006

El invento de la soledad PARTE 3


Instalado en su nuevo mundo, la intención de José intención era, con el tiempo, sustituir todos los elementos ajenos por sus rústicas creaciones.
Una vez a la semana, enganchaba los caballos al carro e iba en busca de vetas con cobre, que apilaba junto a la casa.
Las tareas eran espinosas, se levantaba al alba y se acostaba con la puesta del sol, así y todo le faltaba tiempo. La fundición de cobre resultó mas complicada de lo pensado, su intención era lograr el alambre para reemplazar el existente en los límites de su tierra, pero por el momento solo había obtenido los utensilios de cocina, algunas herramientas de labranza y finos cables con los que generaría su propia electricidad.
La huerta y los animales le proveían buen alimento, e incluso el río le brindaba peces y tardes de meditación junto a la caña.
Pero su objetivo estaba muy lejano todavía, a pesar del aislamiento al que se sometía y las horas que ocupaba en sus inventos. No le alcanzaría la vida para prescindir de elementos foráneos. Muchas de sus herramientas no podían ser de cobre, no lograba la precisión necesaria en pequeños accesorios de sus máquinas y no le era posible crear las aleaciones para guardar suficiente energía, por lo que seguía utilizando su vieja batería.
Lo desvelaba el alambrado perimetral de sus tierras, el alambre de cobre no era demasiado fuerte y si lo engrosaba se tornaba inmanejable. Decidió hacerlo de palo a pique con los troncos de palma, pero era un trabajo muy grande para un solo hombre y las palmas se pudrían velozmente con la humedad. Logró seiscientos metros de palmas juntas clavadas casi un metro bajo tierra, pero desistió. Le quedaban por delante casi ocho mil metros y apenas daba abasto para reparar los troncos podridos.
Debió sembrar trigo, maíz y algodón, esquilar las ovejas, alimentar las aves, cuidar los caballos y los bueyes. El tiempo le rendía cada vez menos y la dedicación al cobre fue decayendo. Uno de sus mejores logros, fue lograr una pasta con el procesamiento de telas de araña y una resina, que luego podía hilar fácilmente y colocarla en el telar. Las telas salían resistentes y livianas.
Pero la contradicción lo agobiaba, era un inventor en busca de la auto supervivencia devenido en granjero parco y solitario incapaz de ser feliz con su nueva vida. Cada vez tenia menos tiempo para inventar y más obligaciones para con el campo, los viajes a la mina se espaciaron a una vez por mes y a pesar de ello, la pila de material crecía en forma acelerada.
En siete años su rebaño constaba de casi 80 ovejas, ya ni contaba las gallinas y los patos, pero eran muchos, había vendido seis vacas pues no pensaba comérselas, sembraba cinco hectáreas de algodón, cinco de maíz y luego cinco de trigo. Cosechaba a mano, pero más de una vez invitó a los vecinos a extraer un poco para ellos porque de lo contrario desperdiciaría injustamente.
Fabricaba harina de trigo con un molino a fuerza de bueyes, hilaba el algodón y con el maíz hacía aceite y alimentaba las aves.
Producía muy por encima de sus necesidades, pero no encontraba la forma de frenar la cadena productiva. Regalaba telas, aceite e incluso harina. A pesar de eso, la gente de la zona le tenía una especie de rechazo o miedo, le decían el loco, y pocos se acercaban por la casa.
Durante el invierno del quinto año decidió volver al cobre y se sumergió dos meses en las pruebas y fundiciones, sus logros fueron escasos. Su depresión fue mayor cuando descubrió que sin su atención, el establecimiento se venía abajo. Tardó más de un mes en poner todo en condiciones y ya no lo dejo decaer.
Cruz J. Saubidet®

(I) (II) (IV)

enero 30, 2006

El invento de la soledad PARTE 2


La relación conyugal de José se transformó en una amistad, resignada su esposa a no poder cambiarlo y él a convencerla de las bondades de su nueva vida. Se divertían más que antes, se contaban sus novedades a diario, pero el amor que los había unido y llevado al altar, había mutado, ya no se necesitaban mucho y cada cual había rehecho su individualidad lo mejor posible.
La economía marchaba bien, algunas patentes seguían generando divisas y de vez en cuando diseñaba algún pedido. Las presentaciones habían cambiado, ya no usaba computadora. Sus diseños eran realizados a mano, así y todo, seguían siendo muy buenos y cotizados. Su esposa trabajaba y se abastecía, por lo que la cuenta del banco crecía rápido debido a la disminución en los retiros.
El telar fue su obra maestra, no era muy grande pero lograba telas de buena calidad. Con ellas comenzó a hacerse la ropa, al principio rústica y recta. Con el tiempo y gracias a su habilidad práctica se fabricó un traje a medida, que sorprendió gratamente a su mujer aunque dudaba que su marido llegara a usarlo algún día.
José seguía estudiando, los metales se convirtieron en la barrera a franquear, necesitaba extraerlos por su cuenta. Ya había probado algunos métodos de fundición con una fragua casera, pero aun faltaba perfeccionarla. Debía elegir un metal con el que trabajar, sus dudas estaban entre el aluminio y el cobre. En el caso del primero se veía obligado a utilizar métodos ya inventados, con el segundo podría probar.
Con la ayuda de su esposa-amiga, investigaron en que lugar del país había mas cobre, hallaron por casualidad una zona de minas abandonadas y supuestamente agotadas. Hacia allí marchó y grata fue la sorpresa al descubrir que quedaba suficiente para sus necesidades. La decisión estaba tomada, se iría lejos con sus cosas para no molestar ni ser molestado.
Luego de meses de gestiones logró comprar cuarenta hectáreas de la ex mina, un terreno casi desértico y sin agua potable. No podría vivir allí por lo que debió invertir en una parcela de treinta hectáreas a varios kilómetros de la mina. La zona era de palmas y cerca de un río, había un aljibe con buena agua y buen pasto, elemento imprescindible si quería vivir de su cerebro y la naturaleza.
Tardó once meses en transformar el lugar en suyo, construyó la casa de troncos de palma y la recubrió con una mezcla de barro, pasto y cal. El ambiente era bastante grande, tendría su taller bajo techo.
Durante el tiempo de preparación regresaba a su casa cada uno o dos meses y volvía con su camioneta cargada de máquinas y materiales imprescindibles.
Compró dos caballos y un carro, once ovejas, un carnero, una vaca con un ternero, veinticinco gallinas y un gallo, catorce patos y una yunta de bueyes.
Cuando todo estuvo listo, vendió la camioneta y se despidió de su esposa aceptando una invitación a cenar en lo que había sido su casa. No hubo lágrimas ni pasiones, solo un “hasta pronto”
Cruz J. Saubidet®

(I) (III) (IV)

El invento de la soledad PARTE 1


El ventilador colgaba del techo, giraba lentamente, estaba construido con madera de palma y cada paleta estaba constituida de tres circunferencias inclinadas en diferentes ángulos.
El mecanismo era sencillo, una serie de engranajes conectados a una cadena dentada, estaba a su vez adosada a una soga de cuya punta pendía una pesa. Para hacerla funcionar solo bastaba subir la pesa hasta el punto más alto de la habitación y luego dejar a la gravedad actuara. Con los años había perfeccionado el invento hasta lograr cuatro horas de viento sin tocar la pesa.
La casa estaba hecha de troncos de palma, no había otro material disponible en aquel paraje norteño y, por otro lado, esa madera tenía una maleabilidad increíble. Partía el tronco al medio con un par de golpes de hacha y, para darle un poco de lustre, bastaba con hacer pequeños cortes inclinados también con el hacha, sobre la parte plana de cada mitad y luego dejar correr el filo paralelo a lo largo del tronco.
José vivía solo desde hacía nueve años. Había tenido una linda casa en la ciudad, un auto del año y una lindísima esposa de piernas interminables y voz suave.
Su trabajo de ingeniero le proporcionaba una digna subsistencia, era diseñador de maquinarias chicas y trabajaba en su casa. Muchas empresas quisieron su exclusividad pero José no quería jefes, prefería ganar menos, a obedecer.
Once años atrás, muchas empresas dejaron de fabricar pues era más lucrativo importar máquinas. El trabajo comenzó a escasear y José se sumergió en sus inventos. Su objetivo era sobrevivir solo con la ayuda de su cerebro y, prescindir de todo elemento que no fuera construido con sus propias manos.
A su esposa le pareció una buena idea al principio, pero comenzó a alarmarse cuando José proveyó a la cocina de una nueva batería fabricada con sus propias manos. Ante las quejas de su esposa empezaron a cocinar por separado, cada uno con sus ollas.
Meses mas tarde, dada la imposibilidad del inventor de generar electricidad por sus propios medios, dejó de utilizar sus herramientas que funcionaban con esa energía, al igual que todos los electrodomésticos del hogar. Ni siquiera prendía las luces. Fue el segundo aviso de alarma de su esposa, que se negaba a andar a oscuras. A esa altura de los hechos, José no utilizaba gas, se había construido un calentador de leña que monopolizaba en el patio a la hora de prepararse las comidas.
José estudiaba sin parar, leía libros de ciencia, quería conocer los secretos de las cosas. “Todo puede inventarse, solo se trata de descubrir la combinación perfecta de materiales” Refrescó sus conocimientos sobre aleaciones metálicas, física, matemática. Aprendió a armar una radio y, aunque no logró fabricarlo, entendió el funcionamiento y la composición de un chip.
Mientras tanto su mujer tuvo un nuevo motivo de alarma, sucedió en el instante en que José llevó a la habitación un nuevo colchón de su fabricación. Parecía sucio, pero era rústico.
Su compañera lo rechazó de manera indeclinable, esto provocó la definitiva ruptura de la pareja.
En realidad pocas veces dormían juntos, incluso hacía un mes que no tenían relaciones. Fue luego de que José le mostró un preservativo fabricado con sus propias manos y de un material de su inventiva. Lógicamente la doña se negó a la prueba. Fue un latigazo duro de superar.
Como mudanza final, con el colchón al hombro, se instaló en forma categórica en el garaje y el estudio, comunicados por una puerta corrediza.
Pasaron los meses y cada vez salía menos de su guarida, solo compraba materias primas, las que manufacturaba en función de sus necesidades. Se hacía su pan, armó una huerta en un pedazo de jardín (lo que le trajo aparejada una nueva discusión con su esposa), compraba pollos, conejos y hasta peces vivos, que él carneaba para alimentarse.
Cruz J. Saubidet®

(II) (III) (IV)

enero 28, 2006

NO ES PARA TANTO


Doblegar un impulso no es problema
Si se procura hacerlo cada tanto
Pero si el deseo reprimido se hace llanto
Se trata del dolor que nos gobierna

Cuando las cosas mas cortas son eternas
Y los recuerdos mejores no pasaron
El correr de los días me ha dejado
Con el rabo entre las piernas

Esas piernas que desandan los caminos
Que me han llevado por tantos lugares
Piden un alto de tanto paisaje
Y me exigen que el último viaje
Sea reencuentro de olvidos y pesares

¿Cómo recontar olvidos olvidados?
Sin traerlos de nuevo a la memoria
¿Y como impedir a la vez que la historia?
Me remueva dolores superados

No lo sé señores, soy humano
Nací para sufrir y lo he cumplido
Seguiré por siempre el recorrido
Hasta que quede de mí, solo pasado

Cruz J. Saubidet

HUMOR + SERIEDAD= buen HUMOR


Desde mis diez años, la seriedad ha caracterizado el aspecto de mi cara y una mueca hacia abajo es el dibujo mas frecuente de mi boca.
A su vez, el humor ha sido mi herramienta predilecta y me ha sacado de más de un embrollo.
Entonces me pregunto: ¿Qué es el humor? ¿Qué lo diferencia de otros medios de comunicación?
No tengo demasiado claro el concepto aún, pero es sin duda la representación comunicativa más gratificante. Es probable que también sea la más difícil de todas, ya que es en el humor, donde el plagio queda a la vista con mayor facilidad. Creo que esa es la principal causa por lo que trato de evitar ese estilo literario. Es muy peligroso no caer en el error de imitar a alguien y una de las peores sensaciones que puede tener alguien que escribe es el comentario: Tenés el estilo de tal o ese chiste o ese estilo lo usó otro.
El problema en cuestión es que el humor es inevitable, está a flor de piel y salta de las formas más extrañas.
Las charlas en general poseen al humor como separador entre conceptos, como respiro impostergable ante tanta seriedad.
Los amigos necesitan del humor pues es la reafirmación de lo bien que lo pasa el uno con el otro.
Los romances abusan del humor en sus comienzos y este se agranda o se achica a la par de la pasión.
Los padres lo utilizan con sus hijos por simple egoísmo, ya que la risa que nos regalan luego de un chiste o unas cosquillas nos llenan el espíritu de felicidad.
Los profesores lo usan como un medio de acercamiento, aunque no siempre da buenos resultados.
Los gobernantes lo utilizan pero no siempre entendemos la gracia, ellos se ve que sí, ya que se ríen a carcajadas.
No tengo que aclarar que el humor está en todos los conceptos de la vida y que el de calidad está muy emparentado con la inteligencia. El humor debe ser rápido, debe calzar como una ficha de rompecabezas en ciertos casos y en otros debe descolocar al interlocutor, dejarlo tecleando como si se le hubiera caído un piano en la cabeza.
El humor debe ser maleable de acuerdo al interlocutor, el que lo utiliza debe poder diferenciar hasta que punto el chiste se transforma en agresión, como así también en que momento nos deja como tontos.
Otro tema que me ha desvelado es la personalización del humor. De alguna manera, una situación o entorno determinada puede generar elementos sutiles, pero estos pierden toda su gracia sacándolos de ahí.
Por eso señores, debo aclarar que todo lo que dije no sirve para nada pues la única realidad del humor es la sonrisa que despierta en los demás, por lo tanto, por más que me esfuerce en catalogarlo una de las cosas que quiero en esta vida es cagarme de risa.

enero 27, 2006

¿Quien saluda? (Diálogos comnigo mismo)


Hace tres minutos que no parpadeo, mi sorpresa ha llegado a límites de esquizofrenia y ni siquiera me atrevo a enojarme. ¿Con quién? ¿Con la computadora?
El artículo estaba tomando una forma simpática y fabulosa, no solo la introducción en la que enunciaba la importancia del qué, el cómo y las ganas en la vida del escritor. Lo comparaba con el alineamiento de los astros en el destino de de los diseñadores de zodíacos. Hablaba de Cortázar y García Márquez como señores que escribieron bien quizá porque tuvieron la capacidad de alinear el qué, el cómo y las ganas una importante cantidad de veces.
De eso estaba escribiendo, y hasta lindo salía. También contaba que hoy me levanté saludador y traté con cordialidad a un desagradable vecino petisito, musulmán y de pollera que para colmo tiene la cara manchada. Eso contaba, como luego de su sorpresa ante mi trato le dije “jouariu” y él, sorprendido movió la cabeza hacia abajo en señal de asentimiento.
-Iba por ahí Saubidet, ¿qué le pasó? De golpe, pum, no estaba más.
-Eso es lo que yo me pregunto, estaba poniendo la ñ con el “alt164” y el gatito del Office aulló, fue un aullido diferente a otros, más extraño fue que saltó de una esquina de la pantalla a la otra en diagonal, ahí aulló de nuevo, ante de desaparecer, llevándose consigo el Word.
-¿Se llevó el Word?
-Sí, el gato de mierda se llevó el Word sin darme tiempo de guardarlo ¿por qué elegí el gatito? Estaba el robot, Merlín el mago, incluso una bolita con patitas o un perrito o el típico clip, pero no, como un “balín”, elegí el gato, me cayó simpático y hasta pensé que me tenía cariño y el muy desagradecido (porque si no fuera por mí él estaría dormido en el disco C) me hace esta maldad.
-Lo que pasa es que usted confía en la tecnología. No importa, siga contando del árabe.
-Yo notaba que no salía de su sorpresa y lo observé un poco asustado, pero yo estaba con un ataque de amabilidad por lo que le dije: “bicarful, is vericold outsaid” el casi enano (digo casi porque su cabeza también es chiquita) se empezó a asustar, pero cuando pronuncié con voz aflautada “nais yaquet” el turco pegó un sacudón y atropelló la puerta del basement en cuanto el ascensor se detuvo.
-No entiendo muy bien, por qué tanta sorpresa del casi enano.
-Es probable que en un pasado no haya sido muy amable con él, pero nunca le pegué.
-Mas vale así, ¿cómo le va a pegar?
-Muchas veces me dieron ganas, el enano no solo es desagradable de aspecto sino que huele feo y desconoce cualquier regla básica de urbanidad.
-No debe ser para tanto. Bueno, ¿cómo siguió su día saludador?
-En cuanto bajé del ascensor me lo crucé al portero, un hombre hozco y antipático, con mi mejor cara le digo: “ jay men, jav a gud dei” Otro sorprendido, aunque me contestó un forzado “iu chu”
-Mire que bien, ¿le dijo “iu chu”?
-Si, yo también me sorprendí. Bueno, salí a la calle, hacía frío y viento. En la esquina estaba el empleado del portero que siempre es muy amable y saludador, pasé junto a él mirando hacia otro lado.
-Eso es una maldad, el muchacho es un pan de Dios.
-Usted sabe lo mismo que yo, solo lo hemos visto trabajando, tal vez sea un violador. No se preocupe, a mí regreso lo saludé. Seguí mi camino y a todas las personas con las que me crucé les dediqué un “jai men” o un “jai guerl” según el género.
-¿Cómo reaccionó la gente?
-En general bien, los americanos me respondieron en un 95%, los orientales un 75% y los latinos un 20%.
-¿Los latinos no saludan? No está generalizando un poco.
-Siempre generalizo, igual usted no me creé, digo que los latinos (más las latinas) sufren una severa timidez que les impide saludarte por más que te cruces todos los días en el ascensor. Pero los latinos que no me respondieron son desconocidos, los vecinos si los saludo responden, si no, no.
-¿A que hora se cansó de saludar?
-A las 8 y cuarto, en cuanto volví a casa y Michel, una colombianita maleducada no me respondió un “como le va niña” mientras su madre saludaba con la cabeza, decidí que mi plan para este día debía ser modificado.
-Y no saludó a nadie más en todo el día.
-Quizas sí, no recuerdo, aunque estuve solo la mayor parte, pero ya dejé de planteármelo como un reto. Eso sí, al enanito nunca más lo saludaré ni le abriré la puerta del ascensor.
-Hace bien, ese es maleducado de jodido nomás, si es religioso un poco de educación debe tener.
-Que se yo, por mí que se vaya a la mierda al igual que los que los tímidos para saludar, los conductores de los talk shows latinos, El bachelor, el indú sorete que se hacía el que no me entendía, Old Navy, NBA Store, el Rockefeller Center y principalmente el gatito saltarín ayudante del Office que hizo desaparecer el escrito original.
-Hasta mañana Saubidet, es tarde.
-Hasta mañana Saubidet
-Hasta mañana, bueh, si no saluda ya sabe donde irse,


Cruz J. Saubidet
Enero 27, 2006

enero 25, 2006

¿HISTORIAS VERDADERAS? (Diálogos conmigo mismo)


Terminé la novela, todavía no me animé a releerla aunque cada capítulo nuevo significó la relectura y corrección de los dos anteriores. En conclusión: escribí más de 400 páginas de las cuales solo quedaron poco más de 190 dignas de la historia.
Como dije días atrás, para un pelagatos terminar una novela significa comenzar la etapa más complicada, hacia allí voy.
Evo Morales ha ocupado bastante mis pensamientos, más por lo que representa que por su persona. Medité sobre los aborígenes, la conquista, en Pizarro y sus hermanos en Perú y Bolivia haciendo más política que guerras y sometiendo al pueblo indígena de una forma demasiado sencilla para ser cierta.
Pensé, no se por qué, en Álvar Nuñez Cabeza de Vaca. Supuse que de haber sido compañero de Pizarro, a ambos les tomarían el pelo en el colegio, aunque más pena me dio Pánfilo de Narváez (Jefe de Álvar), que para colmo lo mataron mientras paseaba por las playas de la Florida a pesar que traficaba con oro y no con drogas.
Pero Álvar zafó aunque estuvo seis años preso en una isla. De alguna manera se escapó y logró regresar a España donde, lejos de descansar, aceptó venirse de adelantado al Río de la Plata. Y se vino, y de culo inquieto nomás descubrió las cataratas del Iguazú que estaban a 1600 kilómetros de su rancho.
“Tarde o temprano terminan en cana” diría cualquier cura de la época, era verdad, muchas veces los adelantados y conquistadores amasaban tales fortunas que se volvían incómodo al rey, pero en el caso de Álvar, el rey se enculó porque se negaba a maltratar y actuar con barbarie para con los indios. Así que tuvo que volver y lo mandaron en cana a África donde debió esperar durante doce años el perdón de su majestad. No quiso festejar, en cuanto regresó lo nombraron no sé que cosa en Sevilla, pero tomó lo hábitos y se metió a un monasterio donde murió pocos años más tarde.
-Le agarró por la historia Saubidet.
-En realidad la evito porque se presta a que te remarquen los errores.
-A mí me pasa con las anécdotas, no las puedo contar con familiares cerca porque aseguran que invento la mitad de lo que digo.
-Doy fe de ello, usted tiende a la exageración y/o la fabulación.
-Podría irse un poco a la mierda y desde allí contarme por que le agarró por la historia.
-Mi concepción de la historia es más o menos como sus anécdotas, suelo creer la mitad.
-Mire usted, tantos escritores han gastado tinta y usted viene y los refuta, así nomás, sin preámbulos y con soberbia.
-Es mi problema, no puedo creer en nada. La historia se basa en documentos, ¿mire si algún chistoso inventó la batalla de Waterloo o la exageró? ¿O la conquista de Australia o la de América?
-Está diciendo boludeces otra vez.
-No es joda, un documento erróneo puede cambiar una gran cantidad de acontecimientos.
-¿Para que piensa en eso?
-Porque pienso. Imagínese cualquier revolución o guerra, si quiere del mes pasado. Por cada enfrentamiento vamos a tener la documentación de dos o más bandos. No tenga dudas que las historias, los motivos y los desenlaces van a ser diferentes. ¿Y entonces? ¿Qué historia cuento?
-Deje de pensar en eso ¿Vio The Bachelor?
-Si, pero no le voy a contar nada. ¿Tiene amigos?
-Creo que sí, aunque no le quiero asegurar nada.
-Bueno, haga la prueba de comentar con ellos algún momento vivido juntos (un campamento por ejemplo). Va a ver que las dos historias jamás van a ser iguales.
-Voy a probar, pero insisto que usted exagera. Yo creo en la historia, San Martín fue un santo, Belgrano un desprendido, Bolívar el mas grande, Martí una rosa blanca, Alejandro un conquistador, Napoleón un petizo corajudo, ...
-¡No siga! Más vale que no le pregunte mucho sobre los que nombró. Me parece que no llegaremos a un acuerdo, usted cree, yo no. Así están las cosas.
-Y Cabeza de Vaca, noté cierta simpatía hacia él.
-Sabe que, en el caso de ser cierta su historia es un personaje singular, incluso escribió el libro “naufragios” donde cuenta muchas cosas.
-¿Mire si los que leen sus novelas piensan que se tratan realmente de usted y que los hechos son ciertos? ¿Mire si el año que viene usted pasa a la historia? Sería una gran mentira.
-A eso me refería, veo que va entendiéndome día tras día, me alegro.
-No creo que deba alegrarse por eso, en el momento que compartamos las ideas se acabarán estos diálogos.
-Tiene razón, mas vale me voy a dormir y mañana nos peleamos de verdad, me parece que hoy lo aburrí.


Cruz Joaquin Saubidet
Enero 24, 2006

enero 18, 2006

Algunos chistes pavos pero efectivos (úselos con moderación)


Ya todo está dicho o al menos pensado, decía un amigo, solo se trata de parar la oreja lo más posible para registrar la mayor cantidad de información. Y le hice caso, fue una pena que centrara mi atención en pequeñeces en lugar de carreras universitarias o investigaciones, pero, hoy día cuento con una serie de frases y chistes que bien merecerían una “antología de la pavada”:
1-"Esposa es aquella amiga y compañera que está siempre a nuestro lado para ayudarnos a resolver los grandes problemas que no tendríamos si no estuviésemos casados".
2-Tengo un grave problema en la oficina. Dice el marido a la esposa. –Mi amor, no digas tengo, di tenemos. –Está bien, entonces la secretaria va a tener un hijo nuestro.
3-"Si un día la mujer que usted ama le es infiel, y usted está pensando en tirarse de una ventana, recuerde: ¡¡¡ Usted tiene cuernos, no alas !!!
4-"Las mujeres son como las traducciones: las buenas no son fieles, y las fieles no son buenas."
5-¿Qué semejanzas hay entre una mujer embarazada, una torta quemada y una cerveza congelada? Que si la hubieses sacado antes, jamás habría ocurrido....
6-Un día llamó una chica a mi casa diciéndome: " Ven a mi casa que no hay nadie". Cuando llegué no había nadie.
7-A mi mujer le gusta mucho hablar conmigo después del sexo. El otro día me llamó a casa desde un hotel.
8-El psiquiatra me dijo un día que yo estaba loco. Yo le dije que quería escuchar una segunda opinión. "De acuerdo, además de loco es usted muy boludo", me dijo.
9-El último deseo de mi padre antes de morir era que me sentara en sus piernas. Lo habían condenado a la silla eléctrica...
10-Cierta vez nació un niño tan feo, que el doctor sugirió: Esperen diez minutos, si no llora es un tumor.
11-Diferencia entre novia, amante esposa: La novia dice ayyy, me duele; la amante dice ayyy, que rico; la esposa dice ayyy, que pintar el techo.
12-Un joven dice al padre, -tengo dos noticias, una mala y una buena. –Dime la buena. –El airbag funciona bárbaro.
13-Dijo una princesa rechazando una copa -El vino me cae mal a las piernas. -¿Se te hinchan? –No, se me abren.
Recopilado por: Cruz J. Saubidet