marzo 14, 2016

Basic Humor

A mi me hace reír el absurdo, algunos pedos también, en especial si traen consigo el efecto sorpresa.
Yo no soy gracioso, tampoco soy “gaucho” aunque mi historia campesina me familiarice con tal anomalía. Ey, vos que sos gaucho, tocate una milonga. Te toco un blues, después una cumbia, después una balada y por último y detrás de varios vinos una milonga de esas que aprendí por estar. Se aprenden muchas cosas por estar, más allá de no sentir, el cerebro y las necesidades van incorporando elementos del paisaje.
Yo nunca fui gaucho pero puedo hacer varias cosas que hacen los gauchos e incluso tocar milongas. Tampoco he sido carnicero y te puedo cortar un buen asado de una vaca entera, ni contador y te puedo asentar, analizar, balancear y presupuestar el año que viene de tu empresa. Menos he sido costurero y te puedo hacer un zurcido invisible, un ruedo o pegar un botón o diseñar una camisa. O tejer una bufanda si querés.
Jamás fui plomero ni electricista, pero con paciencia te cambio los caños de la cocina y te instalo las luces de sótano.
Pero estaba diciendo que no soy gracioso, eso es terrible para mí porque es una de las pocas cosas (además de la química orgánica) que he tratado y no me ha salido. Para ser gracioso no hay que ser una luz de inteligente, basta con un poco de suspicacia a la hora de determinar el punto en el cuerpo o en el cerebro adonde tocar para causar la risa. Puedo asegurar que ese punto no es la espalda y paro de contar. Podría ser el culo que en este caso es como la continuación carnosa de la espalda y ahí si entendería por qué los pedos me causan risa. Pero no todos los pedos me hacen reír, y casi ninguna espalda por más tatuajes que tenga.
Es muy posible que la falta de práctica sea una de las causas de mi falta de gracia. Después de once años y varios momentos incómodos y casi violentos, he decidido que el humor en inglés no es mi fuerte, más que nada porque la ansiedad que representa la expulsión de un chiste y mi impericia con el idioma me han llevado a ser agresivo por hacerme el gracioso y equivocar un “you don’t like me” por un “I dont like you” o un “Fuck yourself” por un “Behave yourself”
Últimamente, y considerando la profesión de mi cónyuge, me estoy inclinando hacia el humor de gangosos, pero todavía estoy lejos de la perfección. Me dirán discriminador, puede ser pero yo no me ofendo cuando me critican el patinaje de las erres. Antes me divertían los chistes de ciegos y sordos, pero son muy simples a mi edad como los de Jaimito.
Si tuviera que hacer un podio de temas de humor, pondría los pedos primero, los gangosos después y por último aquellos que te hacen reír desconociendo el motivo, siendo absurdos o quizás tan entupidos que superan la barrera de la comprensión más básica tales como “con vaselina no pega pero patina” Debo tener un humor básico, hasta infantil, pero eso es de las pocas cosas que valoro de mi inmadurez.





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